DESDE EL PARQUET

Altia, feliz aniversario

Muchos son los ope­ra­dores que tienen mar­cado con una cruz en rojo al Mercado Alternativo Bursátil (MAB) a la hora de fijar sus es­tra­te­gias de in­ver­sión. Su es­casa li­qui­dez, el es­caso ta­maño de las com­pañías que co­ti­zan, la pro­pen­sión a los fiascos em­pre­sa­riales y al­guna que otra es­tafa como la de Gowex han hecho de este mer­cado una zona prohi­bida para no pocos bol­sis­tas.

Sin embargo, también es cierto que ha sido el origen de grandes éxitos como en el caso de MásMóvil, que dio el salto al mercado continuo tras convertirse en una de las grandes operadoras españolas y que ahora está asentando las bases para poder llegar al Ibex 35.

Y no es la única. En el MAB hay otras compañías que lo están haciendo muy bien y que pueden seguir sus pasos. Esta semana, por ejemplo, se acaba de cumplir el octavo aniversario de la salida a Bolsa de Altia, una empresa digital de consultoría, con una rentabilidad global que muy pocas empresas del continuo pueden igualar.

El grupo salió al mercado el 1 de diciembre de 2010 a un precio de referencia de 2,72 euros por acción con una capitalización de 18,7 millones de euros. A partir de entonces no ha dejado de crecer hasta alcanzar su máximo histórico en 18,8 euros por acción a finales del pasado mes de octubre.

En la actualidad cotiza a 18,7 euros por título, muy cerca de sus máximos absolutos, lo que supone una revalorización acumulada en estos ocho años de cerca de un 590%. Por tanto, aquellos que invirtieron su dinero en la compañía a finales de 2010 y aún o mantienen han visto multiplicar su dinero casi por siete.

A ello hay que sumar además la rentabilidad por dividendo. No en vano la compañía presume de ser la primera empresa del MAB en repartir sus beneficios. Con el pago previsto por este concepto el próximo 11 de diciembre, de 0,18 euros brutos por acción, la compañía habrá abonado a sus accionistas desde su salida a Bolsa un total de 1,51 euros por acción, más de la mitad de su precio de salida.

Partiendo de la base de una cifra de ventas de 64,7 millones de euros al cierre de 2017, la empresa estima una proyección de ingresos por encima de los 69 millones de euros al final de este ejercicio con un crecimiento del 7%. Eso le permitirá cerrar el año con un beneficio neto superior a los 6,3 millones de euros, un 3,1% más que el año anterior. Las proyecciones para 2019 apuntan a un beneficio neto de 8,2 millones de euros.

No obstante, no todo es tampoco color de rosa. El grupo se encuentra aún digiriendo sus últimas adquisiciones y aunque sus riesgos financieros son bajos, gracias a su escasa deuda, la apertura de nuevos mercados como el chileno ha abierto el melón del riesgo al tipo de cambio.

Eso se ha visto reflejado en un cierto estancamiento de la cotización de sus acciones, especialmente en la recta final del primer semestre hasta incluso llegar a poner en peligro el soporte de los 14,5 euros en agosto. A partir de ahí, el valor ha reaccionado de nuevo para marcar nuevos máximos absolutos y ahora ha entrado en un nuevo proceso lateral que en principio no tiene fácil salida al alza.

Los operadores además advierten, que como toda empresa del MAB, plantea un serio problema de liquidez. La consultora digital, en la que participa el reconocido inversor indio Ram Bhavnani, cuenta con un muy escaso “free float” y apenas mueve un puñado de acciones diarias, lo que supone un serio peligro de quedarse pillado en caso de querer vender.

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