Los ges­tores toman pre­cau­ciones tras los úl­timos in­formes ne­ga­tivos de los ana­listas

Los inversores derrochan frialdad con los últimos grandes movimientos de la banca

Ni los cam­bios en las cú­pulas ni los nuevos planes es­tra­té­gicos sacan al sector del sopor bur­sátil

Goldman Sach
Goldman Sach

Goldman Sachs cortó este martes en seco el muy tí­mido in­tento de de re­bote de la banca en el arranque de di­ciem­bre. La firma es­ta­dou­ni­dense dió con­ti­nuidad al ca­mino que pre­via­mente ha­bían re­co­rrido Jefferies y Morgan Stanley, ad­vir­tiendo de que a la banca es­pañola le es­pera to­davía un largo y pro­ce­loso ca­mino hacia la ren­ta­bi­li­dad. Demasiado peso pe­sado po­niendo el foco contra un sector al que se le agota el tiempo para ma­qui­llar un año ho­rro­roso en el par­quet.

Goldman ha tocado incluso a CaixaBank, el único banco español que se había librado en estas últimas semanas del dedo acusador de los analistas anglosajones. Ha rebajado a la entidad de neutral a vender y no le da ya margen de subida después de la presentación de un plan estratégico aplaudido por la mayoría de los expertos por su ejercicio de realismo. Pero también sin enormes sorpresas positivas capaces de hacer subir la cotización.

De hecho, CaixaBank bajó en los dos días posteriores a la presentación de su hoja de ruta hasta 2021, el pasado 28 de noviembre, que pasa por incrementar un 5% los ingresos y un 3% los gastos. El final del camino sería elevar la rentabilidad sobre recursos propios (ROTE) hasta el 12%. Dos puntos por encima de la previsión de cierre de 2018. Una previsión tan creíble como bastante descontada por los analistas que tanto confían en la entidad.

La asuencia de gradilocuencia en las líneas maestras del plan ha desviado la mirada de los analistas hacia Bankia y Sabadell, que hace ya unos meses dibujaron unos escenarios de tipos de interés que la realidad se está llevando por delante y ha dejado desactualizados. Una evidencia que no hace sino extremar las precauciones de los inversores, que no arriesgan un alamar en el sector al margen de puntuales tomas de posiciones muy tácticas y pequeñas a determinados niveles.

Tampoco el anuncio del nombramiento de un nuevo consejero delegado en BBVA ha cambiado en exceso el semblante en bolsa del banco, que sigue peleando por sostenerse en los 5 euros por acción como viene siendo una constante en las últimas semanas. El turco Onur Genç ha sido una elección sorprendente, porque no estaba en las quinielas de casi nadie. Resuelve una incógnita a corto plazo, pero de momento poco más porque tiene todo por demostrar.

Los problemas de BBVA en Turquía y la incertidumbre que rodea a su imperio bancario mexicano hace que estos dos sean los auténticos focos de atención. Como lo son el 'Brexit' en el caso de Santander y Sabadell, con el añadido de los problemas informáticos en su banco británico. Los nombramientos de un nuevo consejero delegado en el caso del banco cántabro (a finales del pasado mes de septiembre) y de una nueva consejera delegada para TSB en el de Sabadell (a mediados de noviembre) no han tenido demasiado impacto en las cotizaciones.

De momento, los inversores están haciendo una gran exhibición de frialdad. "No llega dinero a la banca en las cantidades suficientes como para anticipar un cambio de tendencia, al menos a corto plazo, en bolsa. Hay demasiadas incertidumbres, incluida la que se deriva del nuevo tablero de juego para las hipotecas. Estamos bajo mínimos de órdenes", señalan en uno de los 'broker' españoles con más cartera de inversores extranjeros.

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