La banca de in­ver­sión in­ter­na­cional prevé caídas para la mo­neda nor­te­ame­ri­cana

La futura debilidad del dólar reduce las previsiones de las empresas en EEUU

Grifols y ACS se­rían las dos em­presas más afec­tadas por esta si­tua­ción a fu­turo

Florentino Pérez, presidente de ACS
Florentino Pérez, presidente de ACS

El mer­cado de di­visas siempre ha sido un pol­vorín para las com­pañías. Anticiparse a su vo­la­ti­lidad es com­pli­cado y en al­gunas oca­siones rema a favor y en otras en con­tra. Ahora pa­rece que para mu­chas em­presas es­pañolas con ac­ti­vidad im­por­tante en Estados Unidos sus as­pi­ra­ciones pueden des­ba­ra­tarse, puesto que la banca in­ter­na­cional de in­ver­sión con­si­dera que el dó­lar, pese a la po­lí­tica de la FED, puede de­bi­li­tarse du­rante los dos pró­ximos ejer­ci­cios. Un ca­ta­li­zador con­trario contra el que deben pe­lear.

La evolución de la divisa estadounidense siempre ha recibido el foco de las miradas de los analistas tanto en Europa como el otro lado del Atlántico. Principalmente, porque a la actividad exportadora favorece un euro más débil para ganar más competitividad y a las que tienen mucha actividad en territorio norteamericano les resulta más favorable ese escenario. Un esquema que se ha mantenido durante los últimos años.

Las empresas españolas con gran exposición a Estados Unidos han sacado importantes réditos de la política de normalización monetaria de la Reserva Federal, que ha encarecido al billete verde con respecto al resto de las monedas más importantes del mundo. Es el caso de firmas como ACS, Grifols, Inditex, o Ferrovial. Firmas cuyo modelo de negocio es bastante diversificado, pero que tienen importante presencia en la región.

Sin embargo, cuando se produce un viraje hacia el lado opuesto, calcular las perspectivas resulta bastante complejo. Especialmente, porque sabe con qué volatilidad o qué grado de depreciación van a sufrir algunas divisas es difícilmente calculable. Sobre todo, en cuanto al impacto que esto puede tener en el balance.

Y es que ahora los principales bancos de inversión norteamericanos, entre los que se encuentra Morgan Stanley, prevén que el dólar va a descender en los dos próximos ejercicios (en torno al 10-15%), merced de un congelamiento en la subida de tipos por parte de la principal institución monetaria norteamericana. Esto, argumentan desde la entidad, “debería generar caídas para la divisa estadounidense”.

La posible desaceleración del crecimiento económico en Estados Unidos (se estima que en 2019 crezca el PIB del país crezca en torno al 1,9%), hace que se pase la pelota al tejado de la Fed, que podría relajar su tensionamiento de los tipos de interés. Eso, unido a que, en Europa el Banco Central Europeo, subirá tipos durante la segunda mitad del próximo año, genera cambios en la relación del euro-dólar a favor de la moneda comunitaria.

Si todo esto se traslada a los grupos empresariales con importante actividad y la región, la realidad es que las previsiones estipuladas pueden sufrir recortes de cara al próximo ejercicio. La facturación puede verse ligeramente mermada. Según apuntan fuentes del mercado, representaría un impacto de cerca del “5% en cuanto a su volumen de ventas de media” para el conjunto de las compañías con gran exposición a la primera economía del mundo.

Las dos empresas que pueden resultar más afectadas

El siguiente paso es observar cuáles pueden ser las empresas que más pueden sufrir este descenso esperado del dólar en los mercados. La primera de todas, tal y como sostienen los expertos, es Grifols, ya que genera más del 60% de sus ingresos en Estados Unidos. Pese a su estrategia de innovación y de crecimiento orgánico, la realidad es que una divisa estadounidense más débil le es relativamente perjudicial. Llegar a sus objetivos, le puede ser algo más difícil.

Dentro del contexto de las grandes constructoras, ACS es el grupo que más presencia en Estados Unidos de largo. La compañía es la que más crecerá en Ebitda en el próximo trienio pues calculan que para 2020 alcanzará los 2.670 millones de euros. Sin embargo, las depreciaciones le pueden jugar una mala pasada. Todo ello, teniendo en cuenta que posee cerca de un 80% de exposición a la construcción.

Un enfriamiento en el crecimiento de Estados Unidos y una menor recaudación en moneda local (dólares), haría que el volumen de ingresos no fuera tan elevado como en un principio cabría esperar por parte del consenso del mercado.

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