Los ana­listas apuestan por una re­ne­go­cia­ción de deuda con am­plia­ción de ca­pital previa

El DIA de Fridman se parece cada vez más al FCC de Slim

El mag­nate ruso po­dría du­plicar su par­ti­ci­pa­ción ac­cio­na­rial a precio de saldo

Nuevas ofertas de Dia&Go
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La es­tra­tegia del mi­llo­nario ruso Mikhail Fridman en DIA se pa­rece tanto a la del me­xi­cano Carlos Slim en FCC, que un buen nú­mero de ana­listas apuestan ya porque los si­guientes pasos en la ca­dena de su­per­mer­cados sean idén­ticos a los que dio la cons­truc­tora para dejar en manos de Slim el poder ab­so­luto. Y estos pasos fueron una am­plia­ción de ca­pi­tal, una OPA y la re­ne­go­cia­ción de la deuda. Sólo hay una di­fe­ren­cia. La toma de con­trol de DIA le po­dría salir a Fridman mucho más ba­rata.

El horizonte de DIA en su relación con los bancos no pinta precisamente de color rosa. El nuevo techo de beneficio bruto de explotación (Ebitda) comunicado por la compañía, que se situará en 2018 entre los 350 y los 400 millones de euros, le impedirá cumplir con los compromisos que la cadena de supermercados firmó con la banca para obtener un crédito sindicado de hasta 300 millones de euros.

Esa circunstancia conlleva habitualmente dos cosas: las entidades financieras se ponen nerviosas y la sociedad que incumple se ve obligada a renegociar la deuda.

Según ha podido confirmar Capitalmadrid en fuentes del sector, los “covenant” pactados por la banca y DIA marcan como techo una relación en la que la deuda neta de la cadena de supermercados no puede pasar de 3,5 veces el Ebitda. De momento, tomando los últimos doce meses que finalizaron el 30 de septiembre pasado, dicha ratio se mantiene dentro de los límites, ya que a esa fecha era de 3,1 veces.

Sin embargo, la deuda ha continuado subiendo y si se cumplen las previsiones de la propia compañía con respecto a la cuenta de resultados, la deuda neta terminará 2018 con una relación de entre 3,6 y 4,1 veces el Ebitda, y eso suponiendo que en el último trimestre del año el endeudamiento se mantenga estable.

De producirse esta circunstancia, que tiene todas las papeletas para que así sea, 2019 se presenta con una renegociación de deuda en el horizonte, que se une al vencimiento de una emisión de bonos emitidos en 2014 y que tienen que ser liquidados en julio.

La caja de la cadena de supermercados no está para muchos trotes y ello puede suponer la necesidad de ampliar capital para poder hacer frente a las obligaciones financieras. Eso mismo hizo Slim en FCC en 2016, y ahora la estrategia de Fridman cada vez se parece más a la del mexicano (ver Capitalmadrid de 23 de octubre de 2018)

Más deuda

Pero centrándonos en los números de DIA, los 1.422 millones de deuda neta declarada por la cadena de supermercados a 30 de septiembre último salen de sumar los 1.100 millones de deuda a largo plazo con los 455 millones de deuda a corto y restar los 133 millones de caja. La deuda a largo apenas ha variado con respecto a hace un año, ya que en su mayor parte está representada por bonos de tres emisiones distintas que en total suman 905,7 millones de euros y que, en principio, no son renegociables.

La deuda a corto, sin embargo, sí ha aumentado entre septiembre de 2017 y el mismo mes de 2018 en 165 millones de euros, ya que la empresa ha tenido que echar mano de las cuentas de crédito para mantener la liquidez necesaria.

Con este panorama, el calendario para los próximos meses comienza a complicarse. O DIA reduce drásticamente su endeudamiento actual, cosa muy improbable, o el incumplimiento del “covenant” obligará a obtener recursos financieros para cumplir con los compromisos bancarios. Una ampliación de capital engordaría la caja lo suficiente para volver a una situación normal que diera tiempo para abrir un período de renegociación sin prisas ni agobios. En el mercado se baraja como probable la cantidad de 300 millones de euros, que sumados a lo que la cadena pueda sacar por la venta de su filial de perfumerías Clarel, sacaría al grupo de la zona peligrosa.

Pero si esta ampliación se llevara a cabo próximamente, tendría un efecto colateral importante. A pesar de que la cotización de DIA ha caído un 84,6% en lo que va de año (cotizaba a 4,287 euros al acabar 2017 y el viernes 30 de noviembre último cerró a 0,662 euros), pedirles dinero a los accionistas minoritarios no parece tarea fácil, aunque no acudir a la operación podría conllevar una importante dilución. Si Fridman hace lo que Slim y asegura todo o parte de la ampliación, su participación podría llegar a doblarse a precio de auténtico saldo.

Veamos las cifras. Las ampliaciones suelen hacerse a precios que llevan un descuento sobre la cotización para animar a los accionistas e inversores a acudir a la operación. Pero en este caso, los inversores institucionales, entre los que se encontraban, por ejemplo, Goldman Sachs o Morgan Stanley, han salido del grupo de accionistas significativos (los que tienen un 3% o más) a medida que las cuentas de DIA se han ido deteriorando.

Ampliación y OPA

Dado por supuesto que Fridman convocara la ampliación al precio último de cierre (0,662 euros), para conseguir 300 millones de euros DIA debería emitir 453,2 millones de acciones nuevas que se sumarían a los 622,5 millones de acciones en los que se divide actualmente su capital social. Eso supondría una dilución del 42% para los accionistas que no acudan a la operación.

Y suponiendo que el magnate ruso decide asegurar la ampliación a través de su brazo inversor LetterOne, si ningún otro accionista comprara acciones nuevas, su participación en DIA podría alcanzar el 60% (ahora tiene el 29,01%), lo que supondría doblar su presencia en el capital a precio de auténtico saldo. Hay que recordar que en enero de 2018 compró un 15% a más de 4 euros por acción.

Pero a Fridman tampoco le haría falta asegurar la ampliación para cumplir ese mismo propósito. La última compra que realizó de acciones de DIA está fechada el 19 de enero de 2018. Si la ampliación de capital se cierra después de esa misma fecha de 2019 y el magnate ruso pasa del 30%, cosa muy probable dada su participación actual, estaría en una situación absolutamente igual a la que tuvo Slim en FCC en 2016, cuando tuvo que lanzar una OPA sobre la constructora.

La diferencia es que el millonario mexicano lanzó la oferta a 7,6 euros, una cifra muy similar a los 8 euros de media a los que había ido adquiriendo su participación en FCC, y el magnate ruso lo haría muy por debajo de lo que ha ido pagando hasta ahora, ya que el valor máximo de las compras de acciones realizadas durante los 12 meses anteriores a la OPA sería el de la ampliación.

Esto va aclarando un hipotético calendario en el que otra fecha importante es el 22 de julio de 2019, fecha en la que vencen 305,7 millones de euros en bonos que DIA tendrá que liquidar a los inversores que los compraron en el mercado bursátil de Irlanda en 2014. Para entonces, la cadena de supermercados debe tener perfectamente estructurado el futuro financiero con una deuda a corto plazo que no le quite el sueño.

Y eso puede lograrlo con una renegociación de créditos como la que hizo Slim en FCC y en la que logró de la banca una quita del 15% a cambio de dedicar la ampliación de capital de 2016 a saldar préstamos.

Ahora sólo queda esperar a ver en qué se concretan los planes de Fridman en DIA, que también está pendiente de comunicar al mercado los resultados detallados del tercer trimestre de 2018 y presentar un nuevo plan estratégico en el que, entre otras cosas, se aclare qué va a pasar con el reparto de dividendos los próximos años. Hasta en eso se parece a Slim, que en una de sus primeras decisiones en FCC dejó en suspenso el dividendo.

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