El grupo con sede en Betanzos inicia este lunes su ac­ti­vidad en Estados Unidos

Escotet convierte a Abanca en el Ave Fénix de la banca rescatada en España

Después de com­prar NCG Banco en 2014, se sitúa como el sép­timo banco por pa­tri­monio

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Juan C. Escotet, Abanca.

El em­pre­sario ve­ne­zo­lano Juan Carlos Escotet no es un mago ni tam­poco Jesucristo. Eso sí, en los cuatro años desde que se ad­ju­di­cara NCG Banco (Novacaixagalicia), ha re­pe­tido el mi­lagro de la mul­ti­pli­ca­ción de los panes y los pe­ces. Abanca arranca este mismo lunes su ac­ti­vidad en Estados Unidos tras las au­to­ri­za­ciones per­ti­nentes como la sép­tima en­tidad es­pañola por pa­tri­monio tras la compra del ne­gocio de Caixa Geral de Depósitos en España. En el debe, los 8.651 mi­llones de pér­didas para las arcas pú­bli­cas.

El máximo responsable del grupo venezolano Banesco y del español Abanca debería ser todo un ejemplo de estudio en las escuelas de negocio. Juan Carlos Escotet pone en marcha ahora la actividad en Estados Unidos del grupo con sede en Betanzos, la guinda con la que corona un ejercicio en el que ha logrado escalar posiciones tanto en España como en Portugal.

La última compra de Escotet ha sido la del negocio del grupo Caixa Geral en España por 364 millones de euros, mediante la que se ha convertido en la séptima entidad española por patrimonio y la octava por activos. Sus resultados de los últimos trimestres también han evidenciado la distancia lograda respecto a otras antiguas cajas de ahorros reconvertidas en bancos.

Abanca cerró el tercer trimestre del actual ejercicio con un beneficio de 398 millones de euros, un 44% más en la comparativa interanual, y con unas ratios envidiables incluso entre los grandes bancos nacionales. Su morosidad se ha reducido hasta el 4,5% y su ratio de solvencia (CET1) se eleva hasta el 14%.

La adquisición del negocio en España de Caixa Geral no sólo se traduce en un incremento de su posición en el sector bancario doméstico. Las 110 oficinas y los 130.000 clientes particulares y de empresas también le permite adquirir una mayor dimensión territorial a la que tuvo que renunciar el antiguo NCG Banco cuando necesitó de ayudas públicas para su reflotamiento.

Además, Escotet ya cerró el pasado mes de marzo la compra del negocio minorista de Deutsche Bank en Portugal, lo que le permite también ganar posiciones en el mercado luso de manera significativa. De esta manera, se consolida como una entidad de carácter ibérico, aunque a cierta distancia de lo que ya han conseguido el Santander, CaixaBank o, en menor medida, Bankinter con sus compras en el país vecino.

Las sombras

El aparente milagro que ha logrado Juan Carlos Escotet con la adjudicación de NCG Banco y su reconversión a Abanca a finales de junio de 2014 también ofrece algunas lagunas o puntos más oscuros de cómo ha sido capaz de reflotar la entidad creada mediante la fusión de las dos antiguas cajas gallegas. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) tuvo que inyectar 9.052 millones de euros en ayudas entre capital e híbridos en Novacaixagalicia, más 382 millones de euros en garantías. Juan Carlos Escotet logró adjudicarse la entidad por poco más de 1.000 millones de euros, unos 400 millones en el momento de su adjudicación y 603 pagaderos hasta 2018 (la devolución se adelantó a finales de 2017).

De esta manera, el Estado ha perdido 8.651 millones de euros de las ayudas a Novacaixagalicia, la factura más cara del rescate de las antiguas cajas de ahorros a las arcas del Estado tan sólo por detrás de Bankia (de la que todavía se espera recuperar unos 9.857 millones de euros) y de Catalunya Banc, con un losa de 11.796 millones para el Estado tras su adjudicación al BBVA de Francisco González (FG).

Además, Novacaixagalicia ha dejado un agujero de 666 millones de euros en el Fondo de Garantía de Depósitos de las Entidades de Crédito (FGDEC), por las ayudas en capital e híbridos recibidas por 802 millones de euros y unas garantías de 154 millones, según los datos oficiales del Banco de España.

Sin cuestionar la gestión de Escotet y su equipo en los últimos cuatro años, tal vez su éxito, milagro o fórmula mágica debe compartirse entre los contribuyentes y el resto del sector bancario, con algunas entidades que ya miran por el espejo retrovisor su vertiginosa carrera bancaria.

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