A largo plazo, la ten­sión y falta de acuerdo ter­mi­na­rían por be­ne­fi­ciarlas

Las acereras reconfiguran sus estrategias ante el agravamiento de la guerra comercial

ArcelorMittal y Acerinox in­tentan captar in­terés in­versor frente a viento y marea

Oficina de Acerinox
Oficina de Acerinox

Acerinox y ArcelorMittal, las dos em­presas de re­fe­rencia del sector de ma­te­riales in­dus­tria­les, atra­viesan fuertes re­veses en las úl­timas fe­chas en Bolsa por la guerra co­mer­cial entre EEUU y China. En el largo plazo, sin em­bargo, esta ten­sión no les per­ju­dica, aunque si el miedo ge­ne­ra­li­zado a una des­ace­le­ra­ción en la eco­nomía es­ta­dou­ni­dense. Para con­tra­rrestar este efecto, las dos si­de­rúr­gicas han adop­tado me­didas para captar a in­ver­sores que pre­fieren el riesgo a largo plazo.

ArcelorMittal y Acerinox pierden más de un 30% en los mercados desde el mes de marzo. Es la consecuencia de las múltiples tensiones que atraviesan las bolsas, con el agravamiento de las dudas que se genera dentro del espectro de las materias primas. Y es que los expertos apuntan a que se puede producir un incremento de la volatilidad en este tipo de activos de cara al 2019, lo cual perjudica a las empresas que tienen exposición a dichos productos.

Es el caso de las dos acereras españolas que, pese a que la guerra comercial no les debe dañar en exceso en el largo plazo, puesto que los aranceles darían lugar a una reducción de las importaciones y a un potencial impulso de los precios del acero en Estados Unidos, sí comparten los riesgos globales.

Con todo, ArcelorMittal es una de las compañías cotizada dentro del selectivo español que tiene una mayor exposición a la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Principalmente, porque fabrica en suelo estadounidense y, por ese motivo, le perjudica los movimientos a la baja del precio del acero. Puede ser ese su principal catalizador adverso de cara al próximo ejercicio.

Los metales industriales, entre los que se encuentra el acero, siguen estando bastante perjudicados frente a la probabilidad de que China termine reduciendo sus importaciones. Asimismo, la industria sigue sin debatir el recorte de la producción de metal, como se observó en la última reunión anual de productores, lo cual obstaculiza el repunte de este material y perjudica a los intereses de sendas empresas.

De ahí a que ArcelorMittal y Acerinox estén intentando estén tomando medidas para volver a pescar a los inversores en el momento en el que decidan volver a entrar en el mercado con fuerza. La primera de ellas, con el anuncio de lalínea de crédito de 4.805 millones de euros, pretende alcanzar “objetivos empresariales generales”, según la compañía, a través de términos “considerablemente mejorados” respecto préstamos anteriores.

Es un claro mensaje a todos los operadores de que su dinamismo se va a mantener de cara al largo plazo. Asimismo, el consenso de mercado sigue siendo optimista con el valor, ya que el 81% opta por sobreponderar y el 19% restante prefiere ser neutral. No tiene ninguna recomendación de venta, con un precio objetivo de 33 euros.

Acerinox se centra en el dividendo

El paso adelante que ha dado Acerinox por su lado es la de elevar por primera vez su dividendo, con cargo al próximo ejercicio, por primera vez en la última década.

Desde hace ya diez años que la acerera paga a sus accionistas 0,45 euros por acción. Una retribución que ha aguantado en los periodos más duros del grupo e, incluso, entre 2013 y 2016 se apuntó a la fórmula del scrip, o lo que es lo mismo, elegir el pago en efectivo o vía acciones de la propia compañía. Así, la propuesta que se ha llevado al consejo y que terminará proponiéndose en la junta es pasad de los 45 céntimos a los 50 céntimos: un 11% más.

Una estrategia de cazar más entrada de capitales cuando se calmen las aguas de los hoy turbulentos mercados. También, el órgano directivo ha dado el visto bueno para un plan de recompra de acciones, lo cual suele generar repuntes en la bolsa como se ha visto en casos como el de IAG. En este caso, tendrá un límite de 66 millones de euros, que representa 2% de su capital.

De esta forma, la pretensión de la firma es revertir la tendencia a la baja que lleva desarrollando durante los últimos meses y compensar la dilución que han tenido los accionistas que prefirieron cobrar el dinero en efectivo, cuando se dio la opción de la vía scrip.

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