El 31 de marzo vence el plazo para que Iberdrola, Endesa y Naturgy so­li­citen una pró­rroga sobre Almaraz

Las grandes eléctricas aplazan su decisión sobre las nucleares

Endesa ha pe­dido ya clau­surar las cen­trales de carbón de Compostilla y Andorra

almaraz
Almaraz.

Iberdrola, Endesa y Naturgy, pro­pie­ta­rias de la cen­tral nu­clear de Almaraz, de­ci­dirán el pró­ximo mes de enero el fu­turo de la ins­ta­la­ción. Es de­cir, si acuerdan so­li­citar am­pliar el plazo de ex­plo­ta­ción más allá de los 40 años como está es­ta­ble­cido, o si pactan su cierre de­fi­ni­tivo. ¿Será que es­peran elec­ciones o u n cambio del equipo ener­gé­tico? El pró­ximo 31 de marzo ex­pira el plazo para que las eléc­tricas so­li­citen una pró­rroga de ex­plo­ta­ción. En pa­ra­lelo a ello, Endesa ha pre­sen­tado ya -como es­taba pre­visto- su so­li­citud para clau­surar las cen­trales de carbón de Compostilla y Andorra.

¿Cierre sí o cierre no? Ese es el dilema al que se enfrentan las tres grandes eléctricas españolas ante el cumplimiento del plazo sobre la central extremeña de Almaraz I y II, la primera instalación que en 2203 cumplirá los 40 años de explotación para los que está autorizada. Iberdrola y Naturgy tienen en estos momentos posturas más o menos similares, todo lo contrario que sucede con Endesa, que defiende planteamientos distintos.

Iberdrola (53%), Naturgy (11%) y Endesa (36%) debatirán en enero próximo, en junta extraordinaria -el día está por fijarse-, el futuro de la central como propietarias que son de la misma. La celebración de la junta extraordinaria ha sido propuesta por Naturgy -antigua Gas Natural Fenosa- y a la que se ha unido Iberdrola. Cebe esperar que Endesa acepte también la convocatoria y que las tres partes se sienten a negociar una salida pactada.

Almaraz marcará la pauta a seguir

De lo que se decida en dicha junta extraordinaria, va a determinar el futuro del resto de las centrales nucleares. Entre 2023 y 2028, todos los reactores que actualmente están producción cumplirán su vida útil de explotación de 40 años, por lo que las eléctricas tendrán que decidir qué postura seguir. Además de Almaraz I y II, la central de Vandellós será la siguiente instalación para la que se tendrá que solicitar también la renovación de explotación por otros diez años o el cierre definitivo.

En el caso de Vandellós, Endesa es propietaria de un 72% e Iberdrola controla un 28%. En esta central, el control es al contario, pues es Endesa quien tiene la mayoría e Iberdrola está en minoría a la hora de decidir.

Ante la situación que se está generando sobre el futuro de la energía nuclear en España y las diferencias de criterio que hay entre las partes, Iberdrola ha propuesto varias actuaciones. Entre ellas, plantea al Ministerio para la Transición Ecológica una modificación normativa que permita solicitar la renovación limitada hasta un plazo de 40 años de funcionamiento, sin perjuicio de eventuales renovaciones en el futuro.

Margen de maniobra

“Con esta modificación -subraya Iberdrola- el Gobierno dispondría de mayor margen de maniobra para precisar la política energética y el papel de la energía nuclear durante la transición hacia un mix donde la energía renovable sea mayoritaria”.

Iberdrola señala que “la política energética del país es definida por el Gobierno, así como el papel que debe jugar cada una de las tecnologías de generación a corto y medio plazo”. Ante eso, la compañía señala que “asume que la aportación de las centrales nucleares como energía de transición hasta su cierre ordenado, se establezca con criterios razonables y no discriminatorios entre empresas, ni entre las distintas comunidades autónomas en las que están localizadas las centrales nucleares”.

Por otro lado, la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán asegura que, una vez definida la política energética fijada por el Ejecutivo, “Iberdrola contribuirá siempre con planteamientos positivos, tanto para las Comunidades Autónomas, como para el resto de sus grupos de interés”, entre ellos sus accionistas. Asimismo, deja claro que la compañía “atenderá a propuestas respetuosas con el medio ambiente y la sostenibilidad y la seguridad del suministro”.

Iberdrola concluye diciendo que la eléctrica viene trasladando a los socios de las centrales nucleares en las que opera “su voluntad de diálogo, con el fin de facilitar una posible solución, explorando todas las alternativas posibles, con distintas respuestas por parte de cada uno de los socios”.

Endesa cerrará Compostilla y Andorra

Paralelamente al debate del futuro de las centrales nucleares españolas, Endesa ha presentado ya la solicitud de cierre de las centrales de carbón de Compostilla (León) y Andorra (Teruel), al ser “imposible” abordar las inversiones necesarias para que estas plantas cumplan con los nuevos límites de emisiones establecidos por la Unión Europea, que entrarán en vigor el 30 de junio de 2020.

La eléctrica que preside Borja Prado subraya que, la decisión que ya había anticipado el pasado mes de noviembre, es “plenamente coherente con su compromiso de conseguir un sistema energético totalmente descarbonizado en 2050, así como con los criterios de la política energética nacional avanzados por el Ministerio de Transición Ecológica”.

La compañía propone unas inversiones de 1.000 millones de euros en las dos zonas afectadas para la construcción de unos 1.300 megavatios fotovoltaicos. Unos 1.000 megavatios de potencia se instalarán en la zona de la central de Andorra (Teruel), con una inversión prevista de unos 800 millones de euros. Los otros 300 megavatios fotovoltaicos se ubicarán en la zona de Ponferrada (León). La inversión en este caso rondará los 240 millones de euros.

Artículos relacionados