Su po­si­ción está aún muy por en­cima de la media del sector en los mer­cados

Inditex aún tiene más abismo por explorar ante su elevada sobrevaloración

La com­pañía tam­bién alar­mada ante el profit war­ning pre­sen­tado por Asos

Inditex
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La firma textil más grande del mundo ha dis­fru­tado du­rante mucho tiempo de co­men­ta­rios op­ti­mistas y de unos nú­meros cre­cien­tes. Sin em­bargo, el au­mento de su co­ti­za­ción en los mer­cados no ha ido de la mano de su evo­lu­ción en tér­minos em­pre­sa­ria­les. La co­ti­za­ción de sus ac­ciones se ha in­flado en ex­ceso y eso ha ge­ne­rado que a la mí­nima que no se su­pe­rasen las pre­vi­siones han co­rre­gido en los mer­ca­dos. Con este pa­no­rama, las ci­fras es­pe­radas si­guen sin jus­ti­ficar los ni­veles en los que se en­cuentra y aún puede su­frir mayor pe­na­li­za­ción.

Que Inditex es un transatlántico es una afirmación que no tiene forma de ser contestada negativamente. El camino que ha llevado desde su fundación hasta hoy día habla por sí solo: expansión internacional espectacular, crecimiento en las principales partidas de su balance, captación de grandes inversores, adaptación de sus márgenes según la región en la que opera etc. En definitiva, prácticas empresariales que a lo largo del tiempo han sido aplaudidas por los analistas.

Con todo y con ello, el nivel de aplauso ha sido tal que, cuando ya casi nadie se había dado cuenta, los títulos del grupo en la bolsa habían alcanzado tal dimensión que estaban fuera de parámetros lógicos. Eso llevó que, la primera vez que la compañía presentó unas cuentas por debajo de las altas expectativas del consenso de mercado, el valor comenzara a despeñarse. ¿El resultado? Desde entonces ha mantenido esa misma tónica.

Una dinámica que se volvió a constatar con la publicación de sus últimos números, correspondientes al tercer trimestre de su ejercicio fiscal con un descenso del 4%, con respecto a lo estimado por parte del consenso de mercado en facturación neta; y con un Ebitda un 3% inferior que lo proyectado. Dicho de otra manera, un nuevo tiro al aire sobre lo que se pronosticaba para justificar los aún elevados múltiplos a los que cotiza la empresa en el parqué madrileño.

Su valoración apunta a más caídas

Y es que aquellos operadores que optaron este tiempo atrás por hacerse con títulos de la firma que preside Amancio Ortega lo hacían sabiendo que tardarían años en que su cotización fuera en consonancia con la evolución real de su negocio. Sin embargo, lo llamativo es que, pese a los descensos en los mercados, más de un 15% en lo que va de año, su PER (alrededor de 22 veces los beneficios) sigue estando en cotas no demasiado atractivas para la toma de posiciones.

En comparación con la industria textil, empresas como H&M cotizan bastante en línea con el PER que se le exige a Inditex en la actualidad (17,2 veces las ganancias), algo por debajo del grupo español, mientras que la china Uniqlo, cotiza dos veces Inditex (32 veces), debido a que su matriz, Fast Retailing, se revaloriza un 43% en el ejercicio.

décadas hasta que lograra recuperar su inversión en la textil por la vía del beneficio. Hoy esos multiplicadores a los que cotizaba son agua pasada, y aun así la corrección que sufre el valor -un 15% en las últimas diez sesiones de números rojos- acompañada de un enfriamiento de sus estimaciones de ganancias no han sido motivos suficientes para hacer que Inditex cotice a ratios más atractivas que los de sectores como el lujo, donde los márgenes de beneficio son mucho mayores que en la distribución tradicional.

Los múltiplos a los que cotiza la compañía se pueden comparar con otras firmas europeas “dedicadas al lujo”, según comentan fuentes del mercado, pese a que estas poseen un nicho de mercado que goza de una “mayor competitividad”. Dicho de otra forma, disponen de márgenes de beneficios “mucho más amplios”. Por eso, la mayoría de las casas de análisis ha ido recortando su precio objetivo y han modificado sus previsiones a la baja.

Efecto contagio de Asos

Además, a Inditex también le pesan otros factores que repercuten al conjunto de la distribución minorista. En este caso, la británica Asos recortaba sus previsiones para el conjunto del año fiscal, que terminará en agosto, como consecuencia del deterioro de sus ventas y márgenes en noviembre. Eso ha generado bastante estrés dentro del sector.

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