DESDE EL PARQUET

Sacyr, más sencillo de lo que parece

El nuevo Canal de Panamá se ha con­ver­tido en todo un or­gullo para la in­ge­niería es­pañola, pese al apa­rente que­bra­dero de ca­beza fi­nan­ciero y ju­di­cial para Sacyr, em­presa par­ti­ci­pante del pro­yecto. Pero, bien ana­li­zado, es todo más sen­cillo de lo que pa­rece.

La semana pasada, la Corte de Arbitraje de Miami dictó un laudo por el que el consorcio GUPC, en el que Sacyr cuenta con una participación del 41%, deberá devolver la parte correspondiente de los anticipos de 480 millones de euros adelantados por la Autoridad del Canal de Panamá para comenzar las obras del tercer juego de esclusas. De ese importe, 225 millones le corresponden al grupo constructor español.

Para hacer frente a este pago, Sacyr ha firmado un préstamo sindicado por cinco años y dos de carencia y al tiempo ha contratado un nuevo derivado con cargo a sus participación del 8,1% que mantiene en Repsol por 125 millones de euros. Cantidad que le servirá de colchón ante una posible resolución contraria en la corte judicial de Londres donde se dirime otro bloque de anticipos al consorcio por un importe de 298 millones de euros que visto lo visto puede seguir el mismo camino.

Una piedra en el camino que no debería apartar a Sacyr de la buena senda seguida en los últimos trimestres. A septiembre, los beneficios de la constructora crecieron un 12,6%, hasta los 108,8 millones de euros gracias a la expansión general de todas sus áreas de actividad. De hecho, los ingresos subieron un 20% y su Ebitda mejoró un 37,6%. Una sólida tendencia que no debería enturbiar en exceso los golpes judiciales.

Pero no hay que olvidar que el grupo está pendiente también de un dictamen, previsto para mediados de 2019, por sobrecostes de hormigón y basalto por una cantidad que, unidas al total de desviaciones producidas, supera los 3.550 millones de euros, una cantidad imoportante. En este caso, las expectativas son más favorables para el consorcio después de la estimación de su reclamación por los tribunales en otro laudo parecido.

De momento, sin embargo, el mercado ha suspendido la confianza inmediata a Sacyr. Las acciones del grupo registran una caída del 20% en lo que va de diciembre y ya acumulan un retorceos en el año de cerca del 30%. No en vano, cotiza en su nivel más bajo en algo más de dos años tras un último trimestre para olvidar.

Aunque algunos operadores esperan un inmediato punto de inflexión, su perfil técnico ofrece dispares sensaciones a corto plazo con probabilidades tanto de romper a la baja o hacia arriba el soporte sobre los 1,5 euros por acción que de un rebote que le permita recuperar la referencia de los 2 euros.

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