Comprar casas vuelve a ofrecer mucha más se­gu­ridad que las ac­ciones o la renta fija

La rentabilidad de la vivienda gana por goleada y amenaza al resto de activos

Los ex­pertos creen que el precio del la­drillo se­guirá su­biendo en 2019, pero más len­ta­mente

Valor de la vivienda
Valor de la vivienda

La in­ver­sión en vi­vienda ha vuelto a lo más alto de la pi­rá­mide de las pre­fe­ren­cias de los aho­rra­dores e in­ver­sores es­paño­les. Casi nada o nada falla en la ecua­ción: suben los pre­cios de las ca­sas, se dis­para la ren­ta­bi­lidad de los al­qui­leres y las com­pa­ra­ciones de 2018 con cual­quier otro ac­tivo, con o sin riesgo, no deja ni un solo es­pacio a las du­das. El la­drillo se ha con­ver­tido en el ob­je­tivo nú­mero uno, tam­bién de cara a 2019.

Desde el punto de vista del ahorro tradicional, los españoles ya no tienen casi nada donde elegir. El que termina ha sido otro año casi en blanco en lo que a las cuentas remuneradas y los depósitos se refiere, a pesar de que el Banco Central Europeo (BCE) prevé empezar a subir los tipos de interés a finales de 2019. Pero la rentabilidad de los depósitos no pasa de testimonial: un 0,04% medio hasta 12 meses.

Y, en paralelo, los mercados están a punto de cerrar un año muy triste. El Ibex 35 se ha desplomado un 11,5% a dos semanas vista del final del ejercicio, fuera de España sólo Wall Street ha dado algunas alegrías pero las valoraciones son tan altas que dan miedo a los compradores de bolsa y, en general, hay tal falta de visibilidad en los mercados de valores que los gestores están apostando por la liquidez como objetivo número uno.

En la trinchera de los fondos de inversión y de pensiones, el desencanto es enorme. Más del 90% de los fondos en euros están en pérdidas en 2018 y se calcula que alrededor de un tercio del total ha sufrido caídas del 5%, que incluso pueden ser razonables en el actual contexto de los mercados. Y en cuanto a los planes de pensiones, el 95% está en pérdidas en lo que va de año. Un porcentaje desalentador para quienes planifican su futuro.

Si a estos números se añade lo poco que hay que rascar en la renta fija sin riesgo, donde los tipos de interés de las letras del Tesoro desde 3 a 12 meses son negativos, los bonos a cinco años apenas dan un 0,41% y las obligaciones a 10 años no pasan del 1,45% TAE, la vivienda emerge como la gran reina de la colmena. Los precios no han parado de subir en los últimos cuatro años y las rentabilidades por alquiler ganan la comparación con cualquier otro activo.

“Muchos inversores que tenían su dinero en activos cotizados con mayor o menor riesgo o en depósitos están comprando casas con el objetivo de alquilar, pero también locales comerciales o plazas de garaje, que ofrecen rentabilidades muy superiores a la media. Cada uno busca el activo inmobiliario que se ajuste a sus posibilidades. Otra vez el ahorro busca el ladrillo como gran refugio, con los mercados en modo ‘off’ y mucha inestabilidad política”, señalan en una gran gestora nacional.

Aunque las voces más críticas apuntan a la creación de una nueva burbuja inmobiliaria, los españoles creen que nada les va a ofrecer mejores retornos a corto y medio plazo. Según los datos del Banco de España, la rentabilidad bruta acumulada en los 12 últimos meses por arrendar una vivienda se sitúa en el 4%. Pero la cifra se disparan por encima del 10% si se combina con las plusvalías generadas por la subida del precio de las viviendas.

¿Quién da más? Máxime en un escenario en el que la banca mantiene muy abierto el grifo hipotecario. Después de la tormenta provocada por el impuesto de las hipotecas, el sector financiero apenas ha modificado sus ofertas, lo que hace que quienes no tienen efectivo para comprar una vivienda, puedan financiar la adquisición a precios muy razonables. Una situación que según los expertos se mantendrá durante todo 2019 y que amenaza la capacidad de atraer liquidez del resto de activos.

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