ANÁLISIS

Alianza tácita entre Nicolás Maduro y Vladimir Putin

El acer­ca­miento es­tra­té­gico entre Caracas y Moscú sus­ci­tará otro entre Brasilia y Bogotá

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela

El pa­sado 10 de di­ciembre dos aviones rusos de bom­bardeo es­tra­té­gico Tu-160 lle­garon al ae­ro­puerto Simón Bolívar de Caracas, según in­formó la Nezavisimaya Gazeta. También lle­garon dos aviones de trans­porte: un Antonov 124 y un Iliushin-62, y cien mi­li­tares para el en­tre­na­miento de las fuerzas ar­madas ve­ne­zo­la­nas.

Los observadores creen que se trata de una respuesta, tanto de Venezuela como de Rusia, a una serie de factores que condicionan la seguridad de ambos, debido a recientes cambios en sus respectivos entornos estratégicos.

En la frontera occidental de Venezuela se halla instalado un gobierno, el de Iván Duque, decididamente opuesto a las políticas del régimen bolivariano, las cuales han arrojado sobre el territorio colombiano entre uno y dos millones de refugiados que huyen del hambre predominante en vastas regiones de Venezuela. Duque llamó a los aviones llegados a Caracas “instrumentos de provocación”.

En cuanto a Brasil, la próxima llegada de un conservador antisocialista a la presidencia, Jair Bolsonaro, es vista en Caracas como una amenaza dado el sentido de agravio que Brasilia siente por el hecho de que el régimen venezolano no tiene reparo alguno en empujar hacia las fronteras entre los dos países a centenares de miles de venezolanos que huyen del hambre y el desamparo en su propio país. El diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente electo Jair Bolsonaro, ofreció su país, en una reciente ‘Cumbre Conservadora de las Américas’, como sede de un tribunal internacional para juzgar a los líderes de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Además, desde un punto de vista económico, Venezuela es para Brasil un socio prácticamente inactivo, como muestra el hecho de que Caracas fue expulsada del tratado Mercosur que unía a los dos países, además de con Argentina, Uruguay y Paraguay.

Por su parte, el presidente Maduro teme que Bolsonaro y el colombiano Iván Duque acuerden una alianza para provocar la caída del régimen, lo que posiblemente contaría con el apoyo de los Estados Unidos. Este país ayuda a Colombia a aliviar los problemas que le crea la llegada de más de un millón de refugiados venezolanos a su territorio, mediante el apoyo material que le presta un buque de socorro, y dólares.

De momento, el gobierno de Duque se ha referido al envío de los cuatro aviones rusos como “un acto inamistoso hacia una región que tiene claro que existe un Tratado de Asistencia Recíproca”. Un tuit del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, expresa el deseo de que “los pueblos de Rusia y Venezuela vean lo que esto significa: dos gobiernos corruptos malgastando fondos públicos, y aplastando la libertad y los derechos, humanos, mientras sus pueblos sufren”.

El ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino dijo que, con la llegada de los aviones, “nos estamos preparando para defender Venezuela hasta el último palmo, cuando sea necesario”.

Los analistas interpretan la ayuda rusa a Maduro como una advertencia colateral a Washington en prevención de cualquier presión de los Estados Unidos en torno al mar de Azov, donde la marina rusa ejerce un hostigamiento constante contra los intereses navales de Ucrania, así como contra los de tipo comercial. Venezuela fue uno de los pocos países que dieron su aprobación a la anexión de Crimea por Rusia en 2014.

Por otra parte, los EE.UU y Rusia se hallan actualmente en un ‘impasse’ estratégico, debido a las amenazas de Washington de retirarse del tratado de misiles balísticos de alcance medio (INF), alegando que Moscú lo ha incumplido al desplegar en su territorio nuevos tipos de misiles.

La alienación que su alianza con Rusia le va a producir a Venezuela respecto del resto del continente sudamericano se ve compensada por la ayuda económica rusa, que en estos momentos de total insolvencia del régimen chavista puede salvarle de una crisis alimentaria interna, aún más grave que la que se patentiza por la emigración masiva. El acuerdo alcanzado con Moscú durante la reciente visita de Maduro incluye la entrega de 600.000 toneladas de trigo ruso, y financiación por $6.000 millones, mediante los que Rusia entrará en el negocio petrolífero venezolano, aplicando $1.000 millones a la extracción minera del oro venezolano por empresas rusas.

El cuadro estratégico del nordeste del continente sudamericano no estará completo hasta que se asiente la nueva administración conservadora brasileña, con un presidente que cuenta no solo con el apoyo de sus fuerzas armadas, sino que tiene un gran número de sus mandos en puestos de responsabilidad. Los militares brasileños nunca han estado cortos de miras estratégicas.

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