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Slim y Acciona le dan un voto de con­fianza, a pesar de la can­ce­la­ción del NAIM

México: AMLO trata de tranquilizar a los inversores españoles

El pre­si­dente az­teca no de­ro­gará por ahora la re­forma ener­gé­tica, pese a sus crí­ticas

López Obrador, pte de México.
López Obrador, pte de México.

Gobierno es­pañol, Administración me­xi­cana y em­pre­sa­rios de la talla de Carlos Slim, con in­ver­siones en ambos paí­ses, se han mo­vi­li­zado antes y des­pués de la in­ves­ti­dura del nuevo pre­si­dente de México, el iz­quier­dista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), para tran­qui­lizar a firmas e in­ver­sores sobre la po­lí­tica eco­nó­mica que se­guirá el man­da­ta­rio. Al fi­nal, como en Brasil, la sangre no lle­gará al río. Y menos de la de Cortés.

Y todos ellos han enviado un mensaje de confianza en el nuevo liderazgo a unas compañías muy pendientes del nuevo rumbo y que por ahora mantienen una posición de calma cautelosa.

La cancelación en octubre del proyecto en marcha del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), tras una polémica consulta ciudadana de baja participación, unida a la posición crítica del presidente a la reforma energética de Peña Nieto, encendieron alarmas en España.

Sin embargo, el propio AMLO, que asumió la Presidencia el 1 de diciembre, ha tratado de disipar inquietudes, indicando que las inversiones realizadas en el aeropuerto están garantizadas y que buscará acuerdos con las constructoras. Asimismo, su reciente anuncio de que no derogará la reforma energética al menos en los tres primeros años, porque quiere demostrar que fue “ineficiente” y un “rotundo fracaso” y porque tiene ya un plan para el rescate del sector, puede contribuir a calmar las aguas.

Ya al ganar la Presidencia había señalado que la transición sería “ordenada, para mantener la estabilidad económica y financiera y evitar sobresaltos”; que no habría expropiaciones, que se mantendría la disciplina fiscal y que se respetaría la autonomía del banco central.

Pero serán los próximos movimientos del Gobierno de AMLO y, sobre todo, los presupuestos 2019, los que calmarán o no a empresarios, mercados e inversores, notablemente a los españoles, para los que México es uno de los grandes destinos y donde están implantadas 5.900 firmas.

España es el gran socio comercial de México en Europa y el segundo inversor en IED en el país, sólo tras EEUU. En 2017, las inversiones marcaron un récord, al superar los 5.500 millones de euros.

Desde el Gobierno español, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, minimizó a comienzos de mes el ‘efecto AMLO’ y señaló que, aunque decisiones del nuevo presidente han producido “lógica preocupación” entre los empresarios (en referencia a la decisión de cancelar las obras del NAIM, proyecto iniciado por el presidente Peña con un costo de 13.300 millones y en el que Acciona y la FCC de Carlos Slim se adjudicaron el principal contrato, 3.900 millones). restó importancia a los riesgos que ven en algunos sectores.

“Visto desde Europa no creo que haya el riesgo que algunos propagan. Hay que dar toda la confianza al presidente. Todo se resolverá en el marco y procedimientos previstos en la ley” dijo Borrell tras reunirse con empresarios en la Cámara Española de Comercio antes de acompañar al Felipe VI a la investidura de AMLO. De momento, el Gobierno mexicano confía en que inversores y mercados ‘aprueben’ la alternativa diseñada tras cancelarse la obra: el lanzamiento de una oferta para comprar bonos del aeropuerto por 1.800 millones de dólares.

Borrell elogió el papel de unas empresas españolas en México “comprometidas con el empleo. Riesgos los hay en todas partes y los empresarios desean y necesitan un entorno estable. Pero la inversión española llegó para quedarse, no es especulativa”. “El Gobierno de España tiene la intención de colaborar para que México (que crecerá este año el 2,2% y el 2,5% en 2019, según el FMI), siga creciendo en materia infraestructura y eléctrica”, resaltó. A fines de octubre, además, la Cámara de Comercio española dijo ver oportunidades en 2019 en energía, automóvil y aeroespacial bajo la Administración AMLO.

Por ahora, las dos grandes firmas afectadas por una cancelación que también daña a Sacyr, Aldesa, Rubau, Dragados y OHL, han dado muestras de confiar en el país. Tras asistir a la toma de posesión de AMLO, Slim dijo que existen confianza y condiciones para invertir en México. “En el mensaje presidencial hay certidumbre e invitación a la inversión. Lo que se necesita, como dijo, es crear empleo. La mejor inversión es combatir la pobreza. Incorporar a la gente marginada al futuro con educación y empleo”.

Y Acciona acaba de anunciar que invertirá 1.200 millones en México en dos años para duplicar capacidad, que hay un panorama “atractivo” en renovables y que el nuevo Gobierno ha dado “signos para la tranquilidad”. Acciona, además, se ha adjudicado días atrás un contrato de gestión integral del agua en Veracruz (800 millones).

La inquietud no es baladí en España, con firmas comprometidas en inversiones en todos los rubros. Los bancos tienen un stock inversor de 130.000 millones, con especial exposición para BBVA-Bancomer, pero también para Santander y Sabadell. Los dos primeros ya han emitido mensajes de margen de confianza a AMLO. El sector energético (donde los signos contradictorios sobre la reforma energética han movido a la cautela) es el segundo más implicado y Repsol, Iberdrola y Naturgy tienen previstas nuevas inversiones.

Infraestructuras y turismo, con firmas como Acciona, FCC, OHL, ACS, Sacyr, Meliá, Barceló, NH, Iberostar y Ríu también tienen exposición y están pendientes tanto de la paralización del NAIM como de las expectativas que abren la construcción del Tren Maya y del Tren del Istmo, planes a los que AMLO ha abierto la posibilidad de inversión exterior. Otras firmas muy implantadas son Telefónica (que estaría planeando desinversión total o parcial, según algunos medios), Mapfre, Inditex, Iberia, Agbar, Indra y Cepsa.

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