Contiene las pér­didas tras anun­ciar una am­plia­ción de ca­pital de 600 mi­llones

DIA se cae del estante del Ibex y ya se ofrece a precio de saldo

La dis­tri­bui­dora deja más de un 88% de su valor en el ca­mino del año

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La his­toria tor­tuosa de DIA pa­rece que se acerca a su fi­nal. Quedan pocos in­ver­sores que apuesten de cara a los pró­ximos meses por sus ac­ciones y su fu­turo más in­me­diato no ofrece un color es­pe­cial­mente po­si­tivo. La sa­lida del Ibex 35 es el úl­timo ejemplo que sigue sen­tando como una losa a su co­ti­za­ción, pero las caídas aún po­drían no haber visto su fi­nal. Todo ello, pese a que las po­si­ciones ba­jistas sobre su ca­pital se han ido le­van­tando pau­la­ti­na­mente.

DIA está viviendo una pesadilla constante. El Comité Asesor Técnico (CAT) del Ibex 35 se encargó de poner la última puntilla, que puede tener continuidad durante las próximas jornadas. La sustitución de la cadena de supermercados por Ence dentro del selectivo español simplemente resultó ser la confirmación de lo que esperaba la media del mercado, pero sirvió de excusa para que grandes inversores redujeran aún más su exposición al valor y que aparezcan más interesados en la adquisición de la compañía.

Su capitalización se encuentra en mínimos históricos hasta los 250 millones de euros, con lo que uno de sus principales rivales en el negocio de los supermercados como es Mercadona podría acometer una operación corporativa sin despeinarse. Y es que la firma que preside Juan Roig terminó el pasado ejercicio con unos activos propios de 5.133 millones. Es decir, 15 veces más del valor de DIA en los mercados. Muy revelador.

La jornada del martes fue un nuevo suplicio en la Bolsa. La CNMV suspendió la cotización del valor a primera hora por las caídas provocadas tras su salida del Ibex. Pero a media mañana la levantó tras un anuncio de la compañía de que planea acometer una ampliación de capital por 600 millones de euros, asegurada por Morgan Stanley, para fotalecer sus fondos propios, con derecho de suscripción preferente y en el contexto del proceso de refinanciación de su deuda bancaria, que espera cerrar "próximanente".

"Ante la eventualidad de dicha decisión, sobre la que el consejo no ha tomado decisión alguna hasta la fecha, y que habría de ser sometida a la junta general de accionistas, Dia ha cerrado un acuerdo de compromiso de aseguramiento con Morgan Stanley & Co. International por importe de 600 millones de euros, bajo el que, sujeto a ciertas condiciones, se obligaría a colocar y, en su defecto, suscribir el 100% de dicho importe", ha explicado la cadena de supermercados.

De igual manera, según ha explicado la compañía, las negociaciones encaminadas hacia la refinanciación de la deuda del grupo contemplan un plan de desinversiones que la firma viene valorando como parte de su plan estratégico, con el que potenciaría sus áreas clave de negocio.

Dicho plan de desinversiones afectaría, en concreto, al negocio de 'cash and carry' (Max Descuento) e implicaría diferentes opciones estratégicas para Clarel, incluida su venta. Vomo resultado de estros anuncios, y una vez restaurada la cotización, la compañía subió más de un 11%.

KKR y Tesco quieren comprar a precio de saldo

No obstante, KKR, uno de los grandes fondos de inversión del mundo, se ha unido a la puja para hacerse con el control de la cadena de supermercados DIA. Tras ser expulsada del Ibex 35 y con los problemas con su apalancamiento, atraviesa el momento más nefasto de su historia en los mercados.

El fondo norteamericano se une a la puja en la que ya está se encuentra el multimillonario ruso Mijaíl Fridman, dueño de los supermercados XZ, y primer accionista del grupo de alimentación español. También la cadena de supermercados británica Tesco, que tiene la intención de diversificar su negocio en España, ha mostrado su interés.

Salida de institucionales y levantamiento de cortos

Pocos inversores institucionales de gran tamaño quedan ya dentro de la empresa. Las manos fuertes se han ido bajando del barco a medida que el temporal se ha ido tornando más cruento. La caída de más de un 87% en lo que transcurre de ejercicio es el principal ejemplo. Es la constatación de que las ventas se han impuesto ante una concatenación de malos resultados, decisiones negativas en el plano estratégico y malas previsiones en el horizonte.

Tal es así que fuentes del mercado señalan que sus acciones pueden sufrir aún más durante los próximos meses “ante la falta de una línea clara a seguir”. Además, los rumores de que el caballero blanco termine solucionando la situación actual sigue sin “cuajar” y por eso la volatilidad va a seguir “azotando a sus acciones”.

El consenso de mercado opta por no recomendar la compra de las acciones de DIA y la posición mayoritaria es la de ser neutral o infraponderar. Entre las dos opciones suman más del 75% del conjunto de los expertos y el argumento principal se sujeta en que no se prevé una viabilidad sobre su proyecto.

Ni el cambio en la presidencia del grupo ni los intentos por generar optimismo han servido para que se agite el hambre de los inversores, sino más bien lo contrario. Tampoco el levantamiento de las posiciones cortas de varios hedge funds, puesto que ahora se sitúan en el 14,6% (aún en un porcentaje bastante elevado, aunque lejos del 21,53% del mes de agosto), que bajo la teoría deberían haber aliviado ligeramente los retrocesos.

Situación aún más compleja

A lo largo de los últimos meses la compañía se ha enfrentado a un abanico amplio de problemas. Junto con la presentación el 15 octubre de un profit warning y la reformulación de las cuentas de 2017 se añadió la dimisión de su presidenta Ana María Llopis y de su consejero delegado, Ricado Currás. Hasta entonces, eran dos figuras claves en la salida a Bolsa de la compañía en 2011.

El desarrollo de los acontecimientos refleja que el recorrido de los títulos de DIA en bolsa se debe a la gran desconfianza que genera la compañía. La llegada del nuevo equipo gestor o las posibilidades de OPA no ha aliviado la ola bajista. La posibilidad de adquirir una prima ante esta posibilidad aún no es lo suficientemente atractiva para que grandes gestoras tomen posiciones importantes. El riesgo aún es “elevado”, explican fuentes del mercado.

Además, los grandes proveedores de la cadena de supermercados están empezando a ejercer presión sobre la empresa que dirige Antonio Coto para romper los contratos que se encuentran en vigor en el momento actual en aras de adelantar los pagos, que al cierre del último ejercicio se situaban un plazo medio de 48 días, por debajo de otras empresas del sector.

Así, bancos importantes como Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell o Deutsche Bank ya han puesto un tope sobre las líneas de confirming, que garantice que se realice el pago a los proveedores.

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