La com­pañía con­centra a grandes for­tunas como Arregui, Comenge, Urrutia o los Albertos

Las grandes familias accionistas de Ence se frotan las manos con la entrada en el Ibex

Los fondos apuestan con fuerza en el valor ante la ex­pec­ta­tiva de su in­clu­sión en el se­lec­tivo

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Los Albertos.

Una de las viejas glo­rias de la bolsa es­pañola re­ver­dece lau­reles en el par­qué. Más de 20 años des­pués, Ence vuelve al Ibex 35 re­con­ver­tido en un po­de­roso grupo con dos grandes ten­tácu­los, el de la pro­duc­ción de ce­lu­losa y el de las ener­gías re­no­va­bles con bio­masa. Y tam­bién en las al­turas en bolsa des­pués de un año 2017 para la his­toria del grupo en el que se re­va­lo­rizó cerca de un 130% para asombro de pro­pios y ex­traños. Quién sigue la con­si­gue.

La llegada al Ibex 35 va a marcar un antes y un después. "Creo que Ence llega para quedarse bastante tiempo. Hablamos de una empresa que ya vale en bolsa cerca de 1.400 millones de euros y que acaba de revisar su plan estratégico porque los objetivos del primero habían sido superados con un año de antelación", señala un analista del sector que cree que la compañía es ahora mucho más previsible que en los últimos ejercicios.

En el barco de Ence navegan un buen número de grandes fortunas, accionistas de referencia fieles al grupo en los buenos momentos y en los no tan buenos, que ahora pasan a jugar en la primera división bursátil. Nadie acumula más méritos que el presidente Juan Luis Arregui, que además es el socio mayoritario con una participación estable del 29% que podría canjear a precio de mercado por 400 millones de euros.

Arregui ha puesto a Ence en el vértice de la pirámide de una larga cadena de intereses económicos, que van desde el negocio de los vinos (Grupo Artevino), pasando por las maderas nobles (Foresta Capital) o las inversiones en empresas cotizadas a través de Cartera Rea, que en entre otras apuestas cuenta con otra papelera, Europac, que ha sido opada por la británico DS Smith y que como Ence ha protagonizado un gran rally en los últimos años.

Arregui, el hombre que echó a andar Gamesa y llegó a controlar el 2% de Iberdrola, ha puesto a Ence a velocidad de crucero. Y de paso, ha puesto en órbita a sus más ilustres compañero de viaje. Uno de ellos es José Ignacio Comenge, dueño de un 5% del capital. Es uno de los inversores más activos del mercado español. Este final de año ha puesto el turbo en otra de sus participadas, Ebro Foods, donde ha avanzado hasta el 3,3%.

Otro de los hombres que desde el capital ha visto este año como la cotización marcaba máximos históricos cerca de los 9 euros es Víctor Urrutia, ex vicepresidente de Iberdrola que llegó a ser el segundo accionista individual de la 'utilitie', precisamente tras Arregui. Urrutia cuenta con algo más del 6% del capital de Ence, donde las mayores participaciones están en manos de inversores individuales. El mayor institucional, Norges Bank, tiene el 3,3%.

A la espera de que Ence se defina en bolsa después de una gran caída desde los máximos de octubre, su trayectoria bursátil de los últimos años (ha subido desde los 1,5 hasta los 5,5 euros en el último lustro) avala la apuesta de las grandes fortunas nacionales. Otros, como los 'Albertos' habían soltado acciones mucho antes. En diciembre de 2017 vendieron un 5% y se perdieron una subida histórica. Más tarde, en el pasado mes de febrero, redujeron su participación del nivel de 3%.

Mientras, el grupo trata de volver a seducir a los inversores con un nuevo plan estratégico que contempla inversiones de más de 1.000 millones de euros hasta 2023. Los objetivos son muy ambiciosos: casi duplicar el 'ebitda' hasta los 550 millones de euros y lograr un beneficio neto de 270 millones.

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