Bankinter y CaixaBank son la cara de la mo­neda, mien­tras Sabadell es­pera su turno

Los inversores premian a los bancos tranquilos

Santander, aunque cas­ti­gado por el Brexit, vale en Bolsa más del doble que BBVA

Ana Botín, Banco Santander
Ana Botín, Banco Santander

Los so­bre­saltos no son buenos para la Bolsa. Los in­ver­sores pre­fieren va­lores tran­qui­los, más pre­de­ci­bles, y eso es exac­ta­mente lo que está ocu­rriendo con la co­ti­za­ción de la banca es­pañola del Ibex. Todos, menos Bankinter, que es un banco muy es­pe­cial, co­tizan por de­bajo de su valor en li­bros, aunque con di­fe­ren­cias im­por­tantes que pre­mian a CaixaBank y menos al Sabadell. En la an­ces­tral pelea Santander-BBVA, gana el banco de Ana Botín, mien­tras Bankia sigue mi­rando de reojo al ca­len­dario de pri­va­ti­za­ción que de­pende del Gobierno.

Los seis bancos que cotizan en el Ibex (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter) tienen su particular historia que los mercados premian o castigan, dependiendo de las circunstancias. En estos momentos, sólo Bankinter, cuyo 25% del margen bruto depende de su negocio de seguros (Línea Directa representa el 20%) y de los no clientes (5%), mantiene un valor en Bolsa superior a su valor en libros (patrimonio neto), loq ue no deja de ser un riesgo elevado.

En concreto, su capitalización bursátil asciende a 6.421 millones de euros (al cierre del viernes 7 de diciembre), que supone el 144% de su patrimonio neto, valorado en 4.441 millones, según la información del propio banco.

El resto de la banca del Ibex cotiza por debajo de su valor en libros, aunque CaixaBank, con una capitalización bursátil de 20.253 millones se queda en el 83% de su patrimonio neto, valorado en 24.353 millones, que es el más cercano al equilibrio. El que más se aleja es el Sabadell, que vale en Bolsa 5.939 millones, que representan el 49% de su valor en libros. Todo un indicio de que es el valor bancario en Bolsa con más capacidad de recorrido.

Bankia se sitúa en el 64%, mientras Santander y BBVA coinciden en el 62%. ¿Cuáles son las razones de estas diferencias, y por qué Santander, que vale el doble que BBVA, mantiene un descuento en Bolsa prácticamente idéntico al de su eterno rival?

Guerra Santander-BBVA

Comenzando por la parte final de la pregunta, el Santander, que al menos en su cotización salió prácticamente indemne en los primeros momentos de la compra del Popular en 2017, ha visto lastrados sus resultados por el Brexit y porque una cosa es comprar un banco y otra que recupere la rentabilidad para no empujar a la baja la del grupo consolidado.

Tras varias idas y venidas a lo largo del año, con noticias buenas y malas para ambos bancos, lo cierto es que justo antes del puente de la Constitución, Santander llevaba perdido un 27,8% de su valor en Bolsa desde el 1 de enero, mientras que BBVA se dejaba un 34,3%.

El Santander no sufrió un castigo severo cuando el 23 de junio de 2016 los británicos decidieron en referéndum salir de la Unión Europea. Su filial estrella, Santander UK, no tiró hacia debajo de la cotización. Sin embargo, con el tiempo, las diferencias de cambio entre el euro y la libra a consecuencia del Brexit, además de un menor negocio en la zona, han lastrado el beneficio de esta filial británica y ello ha incidido negativamente en los beneficios del Santander.

Del mismo modo, aunque el proceso de integración del Popular está técnicamente terminado, la rentabilidad del grupo aún debe recuperar la parte que perdió con la suma de los dos negocios, ya que el Popular llegaba muy tocado.

De china a Turquía y con el cabezón de FG

BBVA, por su parte, se quitó de la cabeza su pesadilla china a finales de 2017, y eso le dio un aire que se han encargado de volvérselo a quitar los negocios de Turquía y México. El primero de estos dos, una apuesta personal de Francisco González, no acaba de ser entendida por los mercados (ver Capitalmadrid de 6 de noviembre de 2018) y a eso se ha sumado la incertidumbre del cambio de presidente en México, país del que procede casi el 43% del beneficio del grupo.

A ello habría que añadir que, aunque el banco aún presidido por González ha sacado pecho con los resultados del tercer trimestre señalando que el aumento del beneficio no se debía a extraordinarios, lo cierto es que a principios de julio vendió el 68,19% de su filial chilena a The Bank of Nova Scotia (Scotiabank) por algo más de 1.873 millones de euros, con una plusvalía neta de impuestos de aproximadamente más de 600 millones de euros. Sin ese aporte, el beneficio de BBVA a 30 de septiembre habría sido muy inferior.

Lo cierto, es que en lo que va de año (hasta el cierre del 7 de diciembre), BBVA ha registrado la segunda mayor pérdida en Bolsa de la banca del Ibex, sólo superada por el 36,7% que se ha dejado el Sabadell. Al banco presidido por Josep Oliu le han sentado mal las incertidumbres surgidas en su filial británica TSB, así como las rebajas de calificación que ha sufrido últimamente.

De Bankia a Bankinter

En cuanto a Bankia, cuya pérdida en Bolsa en lo que va de año supera ligeramente el 32%, numerosos analistas están de acuerdo en que su cotización está sometida a una presión superior a la que debería suponer su propio negocio, debido a que el calendario de privatización, que depende del Gobierno, pende como una espada de Damocles sobre la cabeza de sus gestores.

Fuentes del sector consultadas por Capitalmadrid señalan que “a veces da la sensación de que Bankia tiene una especie de ansiedad por lo que en muchos pueblos de España se llama engordar para morir”, y lo hacen en referencia a la presión que tienen los directivos para empujar hacia arriba la cotización para que la privatización logre recuperar la mayor parte posible de las ayudas públicas recibidas.

En este sentido, hay expertos que opinan que una acción del Gobierno ampliando el calendario de privatización eliminaría tensiones innecesarias para el valor. El plazo oficial actual expira en diciembre de 2019, una vez que el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, lo ampliara en 2017 para no malvender el banco que cotizaba a precios que no daban para recuperar las ayudas.

Ahora cotiza incluso por debajo de esa fecha, pero no parece que el Ministerio de Economía vaya a ampliar el plazo ahora, un año antes de su vencimiento, porque eso es mucho tiempo y en Bruselas podrían no tomárselo muy bien.

De los bancos con un negocio más tradicional, el que mejor se salva de la quema es CaixaBank, que sólo ha caído un 13,9% en Bolsa en lo que va de año. Su evolución del negocio, sin sobresaltos, parece que ha convencido a los inversores. Además, su ratio de rentabilidad sobre activos totales medios (0,46%), que se sitúa justo en la media de los seis (incluido Bankinter), ayuda a ello. La ausencia de peligros por negocios en el exterior y la postura oficial de sus directivos de no buscar más negocio fuera de España, al menos de momento, le convierte en un banco tranquilo, de los que reciben el premio del mercado.

El otro es Bankinter, que aparte de su peculiar cuenta de resultados debido a la influencia de Línea Directa Aseguradora, ha dado este año un paso adelante en la consolidación de su negocio bancario con la adquisición de Evo Banco. Aún así, en este año convulso para los mercados de valores, tampoco se ha librado de ir perdiendo un 10,7% de su valor bursátil en lo que va de año. Es la menor de los seis bancos que cotizan en el Ibex. Su ratio de rentabilidad sobre activos totales medios (0,74%), muy por encima de la media, puede que haya tenido también su parte de “culpa”.

Artículos relacionados