OPINIÓN

Hipotecas, retroactividad y sujeto pasivo del impuesto

El Gobierno se mete en un charco que ya es­taba bas­tante desecado

Hipotecas
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“Déjalo ya que así es la ro­sa”, decía el poeta fran­cés. ¿Se po­dría decir lo mismo de la re­vi­sión del Tribunal Supremo anu­lando tres sen­ten­cias dic­tadas con noc­tur­ni­dad?. Un re­galo para el co­rreoso pre­si­dente del go­bierno y un alivio para las co­mu­ni­dades au­tó­nomas que no su­frirán suc­ción de li­quidez de­vol­viendo las can­ti­dades per­ci­bidas in­de­bi­da­mente de los con­tri­bu­yen­tes.

Además, la recuperación de esos dineros requiriéndosele a los bancos siempre iba a tropezar con la difícil aceptación por parte de las autoridades europeas de la figura de la retroactividad. El Tribunal Supremo ha salido muy mojado del charco.

Pero ha salido. El mercado hipotecario sigue vivo aunque muchos ciudadanos hayan sufrido un amargo desengaño por no poder recuperar el dinero que se les prometía. Desengaño y humillación porque los beneficiarios son los más poderosos.

El gobierno que viene haciéndolo bastante bien y con el viento soplándole de popa no tenía ningún motivo para volver al charco, aunque ya está bastante desecado, con el tropezón del Supremo. La institución de la hipoteca es de largo alcance social y económico. Las hipotecas han permitido a muchos ciudadanos comprarse una casa cuando sus ahorros no bastaban.

La propiedad adquirida con fondos propios o de terceros se ha consolidado con su inscripción en el Registro de la Propiedad. Ahora bien ese activo inmobiliario debe reflejar en todo momento su valor; valor que se corrige si existe una carga; valor que es referencia transparente en caso de venta o de garantía para cualquier tipo de préstamo.

El Estado en su vertiente misericordiosa quiere favorecer al más débil, al ciudadano y no al acreedor, normalmente un banco. Los nuevos propietarios de la Plaza de Canalejas o uno de esos vituperados fondos buitres que también pueden acudir al crédito hipotecario, no tendrán que pagar por la inscripción en el registro de la hipoteca.

Recuérdese que el coste de la hipoteca depende del tipo de interés y de la duración del préstamo para la devolución del principal. Estas dos componentes se han dulcificado en los últimos años, hipotecas a más largo plazo y tipos de interés más bajos.

Esta corrección ha permitido que las otras cargas, inscripción en el registro o notarías, resultaran más llevaderas. El mercado funciona e incluso se argumenta que dada la competencia entre las entidades existen buenas expectativas de que no aumenten sus exigencias u otros gastos por la constitución del crédito. Atención entonces por si hubiese burbuja a la vista.

El inmobiliario es un mercado socialmente muy sensible con la peculiaridad de que sus componentes vitales, propiedad o alquiler, está amenazada por la especulación. Sucedió hace años sin que la autoridad de supervisión endureciese las provisiones a los bancos para controlar cualquier tipo de arrebato. Ahora la supervisión se ejerce desde Bruselas desde donde también se observa el libre juego de la competencia y la transparencia.

Siga el gobierno a lo suyo. Ya tiene bastante: desde Cataluña al Presupuesto con todo lo que colea - paro, formación profesional y universitaria, emigración, actualización de la justicia… Guárdense las energías para esas tareas empezando, por ejemplo, con la puesta en vigor del salario mínimo y olvidándose de Pablo Iglesias y de los otros perjudicados que tuvieron que pagar el impuesto por la inscripción de la hipoteca y que ahora se sienten discriminados frente a los nuevos deudores hipotecarios.

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