El perfil de riesgo se ha re­du­cido sus­tan­cial­mente res­pecto a hace dos años

Las agencias de rating suben las calificaciones de las petroleras por el crudo y resultados

Repsol me­jora su pers­pec­tiva a ‘positiva’ y Shell y ENI au­mentan de ca­li­fi­ca­ción al re­cortar su deuda

Sede de Repsol
Sede de Repsol

Los buenos re­sul­tados de las pe­tro­leras que re­gis­tran las com­pañías por el alza del crudo están lle­vando a las agen­cias de ra­ting a me­jorar sus ca­li­fi­ca­cio­nes. Shell ha sido la úl­tima que ha visto re­vi­sado en un es­calón su nota hasta ´AA-´ de parte de Standard & Poor´s. Por su lado, Fitch Ratings ha abierto la puerta a elevar su va­lo­ra­ción a Repsol tras me­jorar su pers­pec­tiva de “estable” a “positiva”. S&P elevó en agosto pa­sado la nota a la ita­liana ENI por la caída de su deuda.

El perfil de riesgo de las grandes multinacionales se ha visto reducido por el impacto positivo que la subida del precio del petróleo está ejerciendo en las cuentas de las compañías. Los propios activos de producción de petróleo y gas se han visto incrementados, lo que ha provocado una mejora considerable en el grado de apalancamiento que sufrieron hace dos años por culpa de la caída espectacular del barril.

Y es que, los primeros meses de 2016 fueron catastróficos no solo para todas las grandes petroleras sino también para los propios países productores que vieron rebajados sus ratings. S&P bajó de golpe en febrero de 2016 dos escalones el rating a Arabia Saudí, con graves consecuencias para la economía del país.

Aplazada la salida a Bolsa de Aramco

Desde entonces, la empresa estatal Aramco tiene en estudio sacar a Bolsa un paquete accionarial, pero problemas en su valoración y asuntos políticos internos han provocado varios aplazamientos en su privatización. La última fecha que se baraja es para el próximo año 2019. Pese a que la situación internacional del petróleo ha mejorado notablemente, el Gobierno de Riad sigue necesitando mucho dinero para hacer frente a las elevadas inversiones que está desarrollando en infraestructuras.

S&P basó su línea argumental en 2016 para rebajar la calificación crediticia de Riad en que los presupuestos del país que más petróleo produce de la OPEP -actualmente saca al mercado 10 millones de barriles y está dispuesto a elevar esa cifra hasta 12 millones- estimaban un déficit del Gobierno de un 13% del PIB y una caída en los ingresos del 16%. En ese ejercicio, los presupuestos se habían diseñado sobre un precio del crudo de 45 dólares/barril y en esas fechas cotizaba a 34 dólares.

Esto mismo sucedía con todas las multinacionales, con unas cuentas que estaban proyectadas sobre un nivel de precios mucho más alto que el que se vendía en los mercados. De pronto, todas las grandes, Chevron, Shell, Total, British Petroleum, ENI y la propia Repsol se vieron atrapadas por un nivel de apalancamiento elevado, unos activos petroleros muy a la baja y unos resultados trimestrales que caían en picado.

La situación se ha invertido dos años después

Dos años después, la situación se ha dado la vuelta. No solo todas las grandes están mejor financieramente porque aplicaron la tijera en su momento, recortaron gastos de plantilla para reducir riesgos y rebajaron las inversiones, sino porque el precio del petróleo se ha más que duplicado. De los 28 dólares que llegó a estar en los momentos más duros, ha alcanzado incluso en octubre los 86 dólares y ahora cotiza en el entorno de los 72 dólares.

En el caso de Repsol, Fitch Ratings señala que mejora la perspectiva del rating de ‘estable’ a ‘positiva’ por el “fuerte progreso” que la petrolera ha realizado para rebajar su apalancamiento en 2017 y en la primera mitad de 2018, y en que ha logrado mantener el rating ‘BBB’ como emisor a largo plazo.

La compañía que preside Antonio Brufau ha presentado los resultados trimestrales con un beneficio neto de 2.171 millones de euros hasta septiembre, lo que supone un incremento del 37% respecto al mismo periodo de 2017. La compañía ha señalado que es el mejor resultado que se ha producido en los nueve primeros meses de un ejercicio del grupo en los últimos diez años.

Dividendo al alza

La deuda del holding se ha reducido un 63% respecto al cierre de 2017, hasta situarse en 2.034 millones de euros. Hasta septiembre pasado, la liquidez del grupo ascendía a unos 9.300 millones de euros. El consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha reiterado que el objetivo de la petrolera es incrementar la retribución un 8% anual a los accionistas, hasta alcanzar el euro por título en 2020.

Fitch se ha basado en su mejora en que la compañía mantendrá para el periodo 2018-2021 el ratio entre los ingresos de sus operaciones y la deuda neta por debajo de 2,5 veces. En función de ello, la agencia ha señalado que, en el plazo de 12-18 meses, considerará subir el rating si el rendimiento operativo y financiero de Repsol se mantiene en línea con sus previsiones.

“Creemos que la división de upstream geográficamente diversificada de Repsol y su sólida división de downstream forman un sólido perfil de negocio acorde con la calificación ´BBB`+”, señala Fitch.

Shell y ENI suben su calificación

Por su parte, S&P ha decidido mejorar la nota de la petrolera anglo-holandesa Shell hasta ‘AA-’ y todos los instrumentos de deuda no garantizados, debido a que las actuales condiciones del mercado petrolero ayudarán a la multinacional a mejorar sus métricas crediticias “más rápidamente”. Con esta nota, la compañía se sitúa en el tramo alto del grado de inversión, tan solo tres escalones por debajo de la nota AAA, reservada para los emisores de deuda de mayor calidad.

La multinacional Royal Dutch Shell acaba de presentar los resultados trimestrales y ha anunciado entre julio y septiembre un beneficio neto atribuido de 5.839 millones de dólares (5.130 millones de euros), lo que supone un 42,8% más que en igual periodo de 2017. El beneficio atribuido en los nueves primeros meses se elevó a 17.762 millones de dólares (15.662 millones de euros), lo que supone un aumento del 94%.

En cuanto a la italiana ENI, S&P ha elevado el rating a ‘A-’ desde BBB+, con perspectiva estable, basándose en la reducción de deuda que está registrando y el aumento del flujo de caja. “El perfil de riesgo de ENI sigue reflejando que sus activos de producción de gas y petróleo son considerados rentables y generan la mayor parte de los ingresos”, ha explicado la agencia de calificación

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