El parón de la eco­nomía eu­ropea hace temer por el ritmo del avance del in­di­cador

La banca aplaude la subida del Euribor pero teme que sea demasiado lenta

Encarece las hi­po­tecas que se re­visan ahora, pero los be­ne­fi­cios son aún poco vi­si­bles

El BCE acabará con la política de estímulos.
Mario Dragui y el Euribor.

El Euribor, la prin­cipal re­fe­rencia para fijar el precio de las hi­po­tecas en España, acaba de firmar en oc­tubre su oc­tava subida men­sual con­se­cu­tiva hasta el -0,154%. Sin em­bargo, en los cuar­teles ge­ne­rales de las en­ti­dades fi­nan­cieras es­pañolas no hay eu­fo­ria, ni mucho me­nos. Como mu­cho, un nada di­si­mu­lado alivio por­que, al fin, está cam­biando la ten­den­cia. Pero al mismo, tiempo, los banca man­tiene una pru­dencia ex­trema.

"Son ocho subidas seguidas, y ya podemos decir que estamos en pleno punto de inflexión. La politica monetaria del Banco Central Europeo (BCE) está mucho más clara ahora, al menos sobre el papel. Sabemos que los tipos podría empezar a subir a partir de septiembre de 2019 y que el BCE abandonará el QE (compras netas de activos) a finales de año, en la reunión de diciembre. Sin embargo, quedan muchas dudas por resolver", señalan en un 'broker' nacional.

Unas incertidumbres que tienen que ver, claro está, con el ritmo de subida. Desde febrero, el Euribor ha avanzado desde el -0,191% hasta el -0,151%. La tendencia alcista es evidente, pero la velocidad de la subida está muy lejos de las expectativas de los expertos. Y también de las mucho más agresivas que este mismo año trazaron bancos como Sabadell y Bankia en sus respectivos planes estratégicos. Los inversores están castigando duramente este error de cálculo.

El problema es que la zona euro no apoya un cambio de ritmo que acelere la revalorización del Euribor. El PIB de los países de la moneda única apenas ha crecido un 0,2% en el tercer trimestre del año, la mitad respecto a las previsiones de los analistas. Como se temía, Italia está empezando a pasar una dura factura al área. Pero también hay temores crecientes sobre Alemania, donde la desaceleración podría estar cogiendo velocidad.

Ya han aparecido las primeras voces que advierten de que la hoja de ruta del BCE no está asegurda. Cada vez parece más evidente que, de haberlas, las subidas de tipos de interés serán menos y más cortas de lo previsto a partir del último cuatrimestre de 2019. Y en juego están los márgenes de la banca española, y más concretamente los de una banca española que acaba de cerrar un octubre negro en bolsa y ve como peligra la reacción en el tramo final del año.

En los últimos años, la banca ha hecho un gran esfuerzo en el negocio hipotecario hasta generar la que es la oferta más barata de la historia tanto a tipo fijo como a tipo variable. El sacrificio en márgenes ha sido intenso, y un retraso significativo en la subida de tipos sería un duro revés para el sector. Las propias entidades reconocen 'sotto voce' que está prácticamente descartada una subida vigorosa de tipos a medio plazo y se preparan para seguir con el cinturón apretado.

La buena noticia para el sector es que la cuota mensual de las hipotecas que se revisan ahora empieza a subir, pero el impacto es de momento testimonial. Para una hipoteca media de 120.000 euros a 20 años con un diferencial del 1% sobre el Euríbor, la revisión es de 1,3 euros al año. Por lo tanto, la banca debe tener paciencia, porque los analistas no esperan subidas significativas hasta que el mercado tenga claró cuándo llegará la primera subida del BCE, bien entrado 2019.

La previsión de Bankinter para 2019 es que el Euribor se sitúe en una horquilla entre el -0,10% y un máximo del 0,3%, por lo que la salida de los números rojos del Euribor (que por primera vez en la historia se situó en negativo en febrero de 2016) se hará de rogar. El alivio porque el cambio de tendencia al alza del indicador es imparable es rebajado por la expectativa cada vez más palpable de que subirá a pequeños empujones. Una cuestión de paciencia.

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