La am­plia ma­yoría sigue uti­li­zando los ca­nales tra­di­cio­nales de nuestro país

Los inversores españoles tropiezan de nuevo: se estancan en inmobiliario y depósitos

El 40% no está con­tento con la ren­ta­bi­lidad ob­te­nida de sus pro­ductos fi­nan­cieros

Inmobiliaria
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La crisis de las bajas ren­ta­bi­li­dades no ha sido su­fi­ciente. Los in­ver­sores si­guen tro­pe­zando con la misma pie­dra: no en­cuen­tran ren­di­mientos a sus aho­rros lo su­fi­cien­te­mente atrac­ti­vos, pero tam­poco cam­bian su men­ta­lidad para des­tinar sus aho­rros a otro tipo de vehícu­los. Los in­mue­bles y los de­pó­sitos ban­ca­rios si­guen siendo los vehículos pre­fe­ri­dos, pese a que en los úl­timos años se ha de­mos­trado su nula efi­ca­cia. Además, justo en un mo­mento en el que la preo­cu­pa­ción por la per­cep­ción de las pen­siones pú­blicas es cada vez más alta.

Ya no hace falta esconder nada. La falta de educación financiera es palpable y se puede observar en los últimos estudios que están siendo publicados. El último de todos el Observatorio del Ahorro y la Inversión desarrollado por Bestinver y el IESE, la escuela de negocios de la Universidad de Navarra. Los datos evidencian el desconocimiento del inversor español en muchos terrenos y lo que falta por hacer.

De acuerdo a la encuesta, realizada a más de 1.000 personas, un 87% de los inversores posee una combinación de bienes inmuebles y productos financieros. Entre los primeros destaca la vivienda en propiedad, y entre los segundos, los productos de inversión donde sobresalen los planes de pensiones y los depósitos. Es algo que ya es bastante habitual en los últimos años, pese a que las tendencias del mercado van por otro lado.

Y es que la mayoría de los depósitos se encuentran en rentabilidades que oscilan entre el 0,10% y el 0,50%, mientras que son escasos los planes de pensiones que consiguen batir a la inflación en términos anuales. Es decir, lo que se desvela es un desconocimiento absoluto de los inversores de nuestro país a la hora de tomar decisiones de cara al largo plazo.

Acorde a comentarios de diferentes gestores españoles a las que ha tenido acceso este medio, la realidad es que la media del ahorrador de nuestro país busca “rentabilidades altas en un espacio temporal muy breve” y no da margen para que se produzcan retornos en las carteras. Además, los que están menos instruidos terminan confiando en la banca tradicional, que precisamente no proporciona lo rendimientos más elevados en el tiempo.

Estas mismas fuentes explican que el depósito y los inmuebles siguen siendo los productos estrella porque los inversores, de momento, “no se ven con la necesidad de formarse” y la filosofía pre-crisis del 2007 sigue muy presente, cuando el capital inmobiliario generaba ganancias exponenciales y los depósitos daban porcentajes interesantes, merced de una política menos expansiva por parte del Banco Central Europeo.

Por el contrario, la normalización monetaria aún no ha llegado al viejo continente y, probablemente, nunca llegará a los niveles alcanzados antes del estallido de la crisis del ladrillo. Por eso, la inversión vía depósitos no resulta una buena alternativa ni en el corto, ni en el medio, ni en el largo plazo, según los expertos.

Más oferta en productos de inversión, pero sin cambios sustanciales

Con todo, podemos observar una evolución en el comportamiento de los inversores más jóvenes. De acuerdo a los datos del INE de 2017, el porcentaje de los que tienen una vivienda en propiedad ha disminuido del 60% al 27%. El reflejo de este hecho en la encuesta del observatorio se muestra teniendo en cuenta que los propietarios más jóvenes cuentan con mayor proporción de viviendas no totalmente pagadas y con menor proporción de segunda vivienda que los propietarios de viviendas en general.

Asimismo, un 78% de los inversores considera que la pensión pública será insuficiente para mantener su nivel de vida. A este dato debemos sumarle que uno de cada cuatro inversores entre 35 y 44 años cree que no tendrá pensión. A pesar de ello, son los mayores de 54 años los que más importancia le dan a la contratación de planes de pensiones o seguros de ahorro de cara a preparar su jubilación.

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