DESDE EL PARQUET

El círculo vicioso del bitcoin

La crip­to­mo­neda más fa­mosa vuelve a aca­parar todas las por­tadas de la prensa, aunque esta vez para mal. El mo­tivo ha sido la pér­dida en estos días del nivel de los 4.000 dó­la­res.

El ajuste ha sido de tal calibre que en la última semana el valor de este activo cibernético se ha reducido cerca de una tercera parte, en una de sus peores rachas de la historia. Y eso que sus caídas ya venían de lejos.

Desde los máximos en casi 20.000 dólares registrados a finales del año pasado, cuando todo el mundo ensalzaba sus virtudes y algunos incluso fijaban su tope en los 100.000 dólares, su precio ha entrado en profunda espiral bajista en la que ha llegado a perder cerca del 80%.

Un comportamiento que viene a dar la razón a aquellos que comparaban la evolución del bitcoin con la burbuja de los tulipanes en Holanda en el siglo XVII.

Desplome que, según los expertos se debe a varios factores. El primero es la sensación de pánico para los que apostaron por este activo al observar su progresivo descenso de su cotización. Buena parte de culpa de este pánico, señala Pablo Criado, CEO de Selforganization Techonogies, “la tiene la falta de comprensión sobre aquello en lo que se invierte”.

El segundo factor ha sido el desdoblamiento de la moneda con la creación del bitcoin cash, lo cual ha provocado importantes tensiones bajistas ante la pérdida de confianza que genera su aparición.

Por último, y quizás el más importante a juicio de los que conocen este mundillo, es el desapego de los mineros, encargados de despejar las funciones hash, funciones irreversibles –ingrediente omnipresente en las técnicas criptográficas–, que funcionan como acertijos que solo se pueden resolver por la fuerza bruta y sin atajos. “Algo así”, señala Pablo Criado, “como sacar seis seises seguidos con unos dados imposibles de trucar y sobre cuyo resultado es imposible mentir. Un ingrediente primordial de todas las técnicas criptográficas”.

Buena parte de los bitcoins, más del 80% han sido ya minados, haciendo que el coste del minado, tiempo y gasto de energía, no compense seguir con el proceso a los precios actuales de la moneda.

Y en este caso, la escasez supone desconfianza. Si los mineros dejan la minería, el bitcoin dejará de funcionar y el mercado general perderá la confianza, acelerando las ventas.

“La bajada de los precios”, insiste Pablo Criado, “implica menor rentabilidad para los mineros y con ello la pérdida de miembros activos (nodos) que soporten la red. Eso supone a su vez menor confianza y con ello la pérdida de utilidad de la red que hace que la moneda baje aún más”. Un círculo vicioso en el que parece estaría entrando el bitcoin.

Pero no es solo el bitcoin el que está perdiendo brillo entre las criptomonedas. El ripple o el ether, también están sufriendo descensos acusados. De este modo, el valor total de mercado de las criptomonedas se sitúa en la actualidad en torno a los 130.000 millones de dólares, frente al récord máximo por encima de 800.000 millones de dólares marcado en enero, según la web de análisis CoinMarketCap.

Con todo, no faltan los que no pierden el ánimo y creen que estas monedas recuperarán parte de su valor en Navidad, tal y como ha venido ocurriendo en los últimos años.

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