La reunión del G-20 y la cumbre de la OPEP en Viena de­ter­mi­narán el mer­cado

La baja del petróleo mantiene intactas las previsiones del Plan Estratégico de Repsol

La pe­tro­lera prevé un crudo a 50 dó­lares para re­partir un di­vi­dendo de 0,95 euros en 2019 y un euro en 2020

Antonio Brufau y Josu Jon Imaz
Antonio Brufau y Josu Jon Imaz

El sector pe­tro­lero no ve de mo­mento con ex­ce­siva preo­cu­pa­ción la caída que está re­gis­trando el precio del crudo en los mer­cados in­ter­na­cio­na­les. Las com­pañías pre­veían para el con­junto del año un pe­tróleo muy vo­látil y la ma­yoría han sido muy pru­dentes en sus pre­vi­sio­nes. Repsol ba­raja en su plan es­tra­té­gico un ba­rril a 50 dó­lares para poder cum­plir su di­vi­dendo y man­tener una só­lida po­si­ción fi­nan­ciera. Hasta la fe­cha, el ba­rril co­tiza por en­cima de ese ni­vel.

“Todo lo que supere el barril la cifra de los 50 dólares, bienvenido sea”. Son las cuentas que en Repsol se echan para superar las previsiones que se contemplan en el Plan estratégico 2018-2020. La estrategia de por tcrecimiento y creación de valor que se ha marcado la compañía que preside Antonio Brufau sitúa el precio medio del petróleo en esa cifra de 50 dólares por lo que el descenso que está sufriendo en el último mes el crudo a nivel internacional no preocupa sobremanera.

De momento, las cifras son notablemente mejores que las que se registraban en 2017. Hasta el tercer trimestre de 2018, el precio medio del crudo Brent del Mar del Norte era de 72,1 dólares barril un 39,1% más alto si se compara con los 51,8 dólares de igual periodo de 2017. Por tanto, la caída de más de un 30% del precio del petróleo que se ha producido desde el pasado 3 de octubre no preocupa excesivamente al sector y a Repsol.

Una de las claves de la compañía es seguir aumentando la retribución al accionista en una media anual del 8%, hasta 0,95 euros por título en 2019 y un euro en 2020, aunque el crudo no mantenga los niveles del pasado mes de octubre cuando se alcanzó la cuota de los 86 dólares.

Caída de un 30% en dos meses

Y es que, en menos de dos meses, el barril Brent ha pasado de cotizar a 86 dólares a estar incluso por debajo de los 60 dólares, lo que ha hecho saltar algunas alarmas. Los temores a una desaceleración económica unido a los miedos de un exceso de oferta y caída de la demanda a nivel mundial para el próximo ejercicio 2019 han contribuido a un hundimiento en las últimas fechas de los mercados.

Por otro lado, una cierta relajación en las sanciones impuestas a Irán por parte estadounidense ha ayudado igualmente a que el mercado internacional del crudo haya descendido en más de un 30%. La mayoría de los expertos coinciden en que la flexibilidad estadounidense con Irán puede haber enfriado el precio del petróleo. De hecho, ha permitido a algunos países que importen crudo iraní, lo que ha devuelto cierta tranquilidad internacional.

Pese a que por ahora no hay demasiada inquietud por estas oscilaciones a la baja, todas las miradas del sector y de los países dependientes del petróleo están puestas, por un lado, en la cumbre del G20 de este fin de semana en Buenos Aires y, por otro, en la reunión de la OPEP el próximo 6 de diciembre, en Viena.

EEUU y China tienen la llave de la economía mundial

Dos factores esenciales que pueden modificar el rumbo del petróleo en los próximos meses. EEUU y China podrían sellar en la capital argentina la paz comercial que mantienen en su guerra particular sobre los aranceles. Los dos mandatarios, Donald Trump y Xi Jinping, tienen ahora la llave para detener dicha desaceleración económica y que la demanda de petróleo se recupere.

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, detecta “señales de fatiga” en la economía mundial y avisa de la ralentización del comercio internacional debido en una gran parte a las amenazas proteccionistas por parte de EEUU.

Pendientes de la cumbre de Viena

Un segundo factor principal que va a influir en el devenir de los precios del petróleo es el resultado que pueda salir de la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, el próximo 6 de diciembre, en la capital austriaca. Un recorte en la producción actual volvería a lanzar el precio del oro negro, lo que favorecería a las multinacionales petroleras pero perjudicaría a España en su factura energética.

Hay que admitir que a los países productores no les viene bien un mercado demasiado alto pero tampoco que el barril se sitúe por debajo de 50 dólares. Arabia Saudí anunció con motivo de la feria del petróleo Adipec, celebrada en Abu Dabi, que haría todo lo posible para que el crudo recuperase los 80 dólares. El ministro de Energía saudí, Khalid al Falih, declaró en dicha cumbre que “el consenso de la OPEP es que hay que hacer todo lo posible para equilibrar el mercado. Si eso significa recortar la oferta en un millón de barriles al día lo haremos”, declaró.

En puertas de la cumbre de la OPEP, los expertos apuntan a un posible recorte en la producción de entre 1,4 y 1,6 millones de barriles diarios, aunque por ahora no hay unanimidad entre los países miembros. Nigeria y Libia quieren seguir gozando -como hasta ahora- de libertad plena para exportar, por lo que se oponen a un recorte de sus cuotas. Tanto la OPEP como la Agencia Internacional de la Energía (AIE) cifran en unos dos millones el excedente de crudo para el primer semestre de 2019.

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