Exigen al Gobierno que premie la me­jora del parque antes de cargar contra las em­presas

Las petroleras, frente a Sánchez: prohibir los coches diésel socava la libertad del mercado

Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, ase­gura que es “un golpe en la línea de flo­ta­ción de la eco­no­mía”

Antonio Brufau y Josu Jon Imaz
Antonio Brufau y Josu Jon Imaz

Las com­pañías pe­tro­leras han car­gado contra la pro­clama in­ten­ción del Gobierno de Pedro Sánchez de prohibir en 2040 la cir­cu­la­ción de vehículos que no sean eléc­tri­cos, lo que per­ju­di­caría gra­ve­mente al sec­tor. “La prohi­bi­ción y venta de vehículos diésel a partir de 2040 no es una me­dida de­mo­crá­tica pues so­cava la li­bertad de los con­su­mi­dores y de las em­pre­sas”, ha de­cla­rado el pre­si­dente de la pa­tronal AOP, Luis Aires, a cuya de­nuncia se ha su­mado Josu Imaz, Ceo de Repsol.

El sector ha aprovechado la presencia de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en el acto de la celebración del 25 Aniversario de la AOP, para cargar contra el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica del Ejecutivo y advertir de sus graves consecuencias. Aires ha lanzado duros ataques contra el mismo, señalando que lo que se está consiguiendo es “crear una incertidumbre innecesaria” entre las petroleras y las empresa automovilísticas, ya que “pone en riesgo su viabilidad y el empleo”.

Delante de la ministra, el presidente de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos ha recordado que el sector ha demostrado ser “valiente” cuando en plena crisis económica entre 2008 y 2012 las empresas han invertido más de 8.000 millones de euros en las refinerías españolas.

Nerviosismo entre los consumidores

Por eso, ha señalado que las empresas petroleras están contribuyendo en una gran medida a que se cumplan los compromisos de París sobre el Cambio Climático. El sector ha lamentado la decisión del Ejecutivo en el anteproyecto de Ley de acabar en 2040 con todos los vehículos que no sean “eléctricos puros” y advierte de que lo único que genera es “nerviosismo entre los consumidores” a la hora de decidir qué coche comprar, lo que afecta también a la modernización del parque automovilístico. “El desarrollo tecnológico necesita promoción y no prohibición”, ha señalado el presidente de AOP.

En este sentido, la patronal ha recordado que el 60% del parque automovilístico tiene más de 10 años de vida y ha pedido que, lejos de establecer prohibiciones, el Gobierno apruebe medidas que incentiven la renovación de los coches más antiguos para, de esta forma, resolver los problemas del CO2.

Sólo en Madrid hay más de 400.000 coches circulando con más de 15 años de antigüedad. “Hagamos el esfuerzo de pensar en medidas eficientes y no en medidas que tratan de impresionar y llamar la atención”, ha señalado el consejero delegado de Cepsa, Pedro Miró.

Golpe en la línea de flotación de la economía

Por su parte, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha señalado que el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética “es un golpe en la línea de flotación de la economía española”. Imaz volvió a recordar que el sector invierte unos 1.000 millones de euros al año. Dijo también que en España no se han cerrado refinerías, cierres que, en cambio, sí se han producido en otros países. Al contrario, “en refino, hemos realizado grandes inversiones en cambios de procesos, con fuerte reducción de emisiones de CO2”, señaló.

“Somos un vector de transformación tecnológica. Nuestro objetivo es la economía circular. Que nadie nos diga por qué tecnología debemos ir”. El alto directivo de Repsol pidió “humildad” al Gobierno y apostó por no ser “pretencioso” y respaldar la “neutralidad tecnológica”. “No hipotequemos al ciudadano”, recalcó.

Imaz lanzó dos reflexiones. La primera, pidió al Gobierno que se haga la transición energética pero salvaguardando siempre unos intereses como son el industrial y el empleo. Y una segunda, señaló que España tiene un parque automovilístico viejo, que es obligado modernizar. “Por eso, si hay incertidumbre, el ciudadano no cambiará de coche y el parque automovilístico seguirá siendo viejo y contaminado. “Estamos ante un círculo perverso”, recalcó.

Por otra parte, las empresas consideran que la obligación que se va a imponer a las estaciones de servicio de instalar puntos de recarga, con sanciones que pueden llegar hasta los 30 millones de euros en el caso de no llevarse a cabo, “no parece respetar el principio de libertad. ¿Quién va a pagar esas inversiones, que no se van a amortizar en su vida útil? ¿Vamos a generar un nuevo déficit de tarifa como el de las primas a las renovables?”, cuestionan.

Respecto a la decisión del Gobierno de querer igualar el impuesto del gasoil con el de la gasolina, el presidente de AOP y de BP España, Luis Aires, señaló que el Ejecutivo tiene su derecho a hacerlo pero le reclamó que, si lo hace, “debe explicar por qué”, ya que, según declaró, el argumento del CO2 no es un argumento válido, pues las emisiones de los coches diésel son inferiores a las de los vehículos de gasolina.

Igualmente, recordó que si lo que se pretende es conseguir más ingresos para destinarlos a financiar los coches eléctricos, sería una medida regresiva, pues generaría un “desequilibrio social”.

Impuestos especiales: 17.500 millones anuales

De esta forma, el directivo pidió al Ejecutivo el esfuerzo de realizar “medidas eficientes y no efectistas. Medidas que no pretendan impresionar o llamar la atención”. Además, recordó que el Estado recauda unos 17.500 millones de euros anuales por los impuestos especiales. ¿Qué impuestos se van a subir para suplir esos 17.500 millones?”, se preguntó Luis Aires.

Ante tales reclamaciones por parte del sector petrolero, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, recogió el guante y dijo que su propuesta a la patronal AOP es “ponernos de acuerdo en saber dónde debemos estar en 2040 y 2050. Hay dificultades y obstáculos que debemos superar”, señaló. Y añadió: “nos importa el peso de la industria en nuestra país. Y vosotros representáis uno de esos sectores más complejos, más volátiles y acostumbrados a moveros en circunstancias difíciles. “Esperemos que los próximos 25 años sean de reconversión y cambios”, concluyó.

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