El 12,4% de la ca­pi­ta­li­za­ción de Wall Street se en­cuentra en manos de fondos in­de­xados y ETFs

La inversión pasiva se convierte en amenaza real para la gestión bursátil en Europa

En Europa se prevé que se du­plique hasta el 25% de las in­ver­sio­nes, según Moody’s

Bolsa de Madrid
Bolsa de Madrid

El cambio de ten­dencia en la in­ver­sión se ace­lera. O al menos el equi­li­brio entre las es­tra­te­gias de los in­ver­so­res, que se di­ver­si­fican entre una ges­tión ac­tiva, la que siempre ha desa­rro­llado la banca tra­di­cio­nal, y la ges­tión pa­siva, la pa­nacea de los úl­timos años, sobre todo en España. Desde la crisis fi­nan­ciera de 2008 y la apa­ri­ción de otras ten­den­cias, la di­gi­ta­li­za­ción arrastra nuevos vehículos con los que ob­tener más ren­di­mientos me­diante el uso de al­go­rit­mos.

Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, este tipo de gestión comenzó a gestarse hace unos años y mientras avanzaba el calendario se incrementaba la demanda, pero también la oferta de este tipo de activos. El estudio Index Investing Supports Vibrant Capital realizado por la gestora norteamericana BlackRock así lo indicaba.

Dentro del mismo se destacaba que de la renta variable norteamericana, el 12,4% de la capitalización del mercado de acciones se encuentra en manos de fondos indexados y ETFs. Entretanto, el 16,8% se encuentra posicionado en fondos de gestión activa, lo cual revela que el cambio de tendencia ha llegado con respecto al pasado.

Siguiendo este hilo hay una realidad bastante clara que preocupa a algunas áreas del mercado. Y es que el crecimiento de la gestión pasiva en la última década se ha disparado. Según Morningstar, en 2008 se gestionaban 1,35 billones de dólares, mientras que ahora esa cifra es de 9,6 billones. Esto supone un aumento del 611%. En el mismo lapso de tiempo, los fondos que gestionan de manera activa han crecido un 154%. La diferencia es notable.

Las carteras de gestión activa en España tenían un volumen total de unos 220.000 millones de euros a finales del 2015. Entre 2006 y ese año, los fondos de gestión activa consiguieron plasmar un rendimiento anual en promedio del 1,88% en comparación con el 4,51% registrado por los índices.

Durante los últimos diez años, los fondos de gestión activa han obtenido un beneficio teórico de 45.000 millones, menos de la mitad si se compara con los 133.000 millones que, en el mismo periodo, se hubieran obtenido invirtiendo en la gestión indexada. Se trata de un desafío u oportunidad dentro de la industria que ha llegado para quedarse.

Tanto es así que el mismísimo Warren Buffett, millonario inversor que no necesita carta de presentación, explicaba en unas declaraciones que para invertir a largo plazo una de las grandes opciones de inversión es tomar posiciones en un ETF del S&P 500 de cara al largo plazo. Como un plan de pensiones. Es decir, gestión pasiva pura y dura, que disputa el terreno de la banca tradicional.

Capacidad de crecimiento en Europa

En Estados Unidos el auge de este tipo de gestión ha cristalizado mucho más que en el ámbito europeo. En el viejo continente solo el 18% de los activos bajo gestión son ETFs y un 37% en los fondos de gestión pasiva.

Sin embargo, en un último informe de la agencia de calificación crediticia Moody’s se pronostica que puede aumentar la capacidad de crecimiento rápidamente de estos vehículos en Europa. De hecho, consideran que el 25% de las inversiones sea a través de fondos indexados o ETFs de aquí a 2025.

Los inversores institucionales cada vez se encuentran más enamorados de los fondos cotizados. Es una manera de introducir estrategias tácticas en sus carteras. Además, el bajo coste, también de comisiones, lo hacen un producto atractivo, tal y como explica la agencia de calificación crediticia.

Los últimos datos publicados por Morningstar ponen sobre la mesa que el trasvase de fondos activos a fondos pasivos se sigue produciendo. Los fondos con vocación a largo plazo gestionados activamente sufrieron las mayores salidas en un mes desde hace dos años. La inversión pasiva ha llegado para seguir haciendo ruido.

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