Los in­tereses del en­deu­da­miento su­pon­drán un gasto de 29.500 mi­llones

Sánchez se mete en un pozo de 12.000 millones adicionales para financiar el déficit

España tenía que co­locar una deuda pre­vista en 2019 por 200.000 mi­llones

Tesoro Público
Tesoro Público

La fac­tura de in­tereses de la deuda pú­blica, el es­fuerzo para fi­nan­ciar el dé­ficit acu­mu­lado du­rante los úl­timos cua­renta años, se man­tiene en una cifra desor­bi­tada in­cluso ahora, cuando los tipos de in­terés se en­cuen­tran desde hace años en zona ne­ga­tiva. El pró­ximo año, el Tesoro pú­blico de­berá apelar a los mer­cados por unos 200.000 mi­llo­nes. Una can­tidad que po­dría ele­varse en unos 12.000 mi­llones más, si salen ade­lante los pre­su­puestos que el Gobierno busca apro­bar, de­bido a la falta de rigor en los cálcu­los.

Los intereses de la deuda previstos en los presupuestos confeccionados por el Gobierno se elevan a 29.500 millones de euros. Es una cifra escalofriante, producto de la financiación del déficit acumulado año tras año desde la década de los ochenta, momento de la creación del sistema de deuda pública moderno en España. Una cifra que equivale de forma aproxima a cinco veces los presupuestos de Educación y Sanidad juntos.

Estos intereses se derivan de una fabulosa deuda casi equivalente al producto interior bruto (PIB) español, a todo lo que produce la economía en un año, que ronda los 1,2 billones de euros. Y esta deuda exige una renovación anual en ingentes cantidades de títulos que amortizan y deben refinanciarse. Según los expertos, el próximo ejercicio, el Tesoro deberá emitir unos 200.000 millones de euros en letras, bonos y obligaciones para poder afrontar los compromisos de emisión de títulos cuya vida expira en 2019 y atender a la cobertura del nuevo déficit público.

Ahora mismo, el Tesoro contempla unas necesidades de financiación de unos 140.000 millones de euros para el próximo año. A esta cifra se le añadirán unos 20.000 millones más de letras a corto plazo que podría emitir el departamento financiero del Estado y que tendrán, como es lógico, amortización en el próximo ejercicio. La cifra de necesidades de emisión del Tesoro se completaría con los casi 27.000 millones de euros que contempla Bruselas como déficit previsto para España en el próximo año.

Los presupuestos presentados por el Gobierno han sido calificados, cuando menos, como poco rigurosos. Hacienda ha previsto entre los ingresos una partida que para fuentes como BBVA o Funcas es irreal en un 0,6%. Se trata del famoso impuesto a la banca y de la tasa Google, más de 7.000 millones en que podría quedarse cojo el presupuesto, en caso de lograr la aprobación del Congreso y el plácet de Bruselas.

Pero es que el capítulo de gastos tampoco convence a las autoridades europeas. El Ejecutivo había previsto un déficit de 21.600 millones de euros, que la Comisión Europea considera que son absolutamente ficticios. El presupuesto contempla unos gastos equivalentes al 1,8% del PIB, mientras que Bruselas sitúa esa cifra en el 2,2%, lo que, traducido al bolsillo de los ciudadanos, supone un esfuerzo adicional de unos 5.000 millones de euros, hasta algo menos de los 27.000 millones de euros.

Estos desfases obligarían al Tesoro a volver a apelar a los mercados para la cobertura de estas desviaciones. No está previsto que los tipos de interés oficiales suban el año que viene. Quizá el Banco Central Europeo se decida a hacerlo en el último tramo del ejercicio. En todo caso, las rentabilidades deberían elevarse en los mercados secundarios, como consecuencia del adelanto de expectativas en los mercados monetarios. Esta circunstancia comenzará a pasar factura al coste de financiación de la elevada deuda de España.

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