DESDE EL PARQUET

Viscofán, entre el cielo y el infierno

No co­rren buenos tiempo para Viscofán, uno de los va­lores fa­vo­ritos de los ope­ra­dores hace apenas unos me­ses. Sus úl­timos re­sul­ta­dos, de he­cho, han sido un au­tén­tico baño de realidad para el ex­ceso de op­ti­mismo mos­trado por mu­chas de las re­co­men­da­ciones de las prin­ci­pales casas de aná­li­sis.

La compañía especializada en la producción de envolturas de celulosa para productos cárnicos obtuvo un beneficio de 88,7 millones de euros entre enero y septiembre, un 3,8% inferior al contabilizado en el mismo período del pasado ejercicio. Una ralentización que se ha intensificado en el tercer trimestre con un beneficio de 23 millones de euros frente a los más de 30 millones esperados por el consenso del mercado, según bloomberg.

Un frenazo motivado por el descenso experimentado en los países emergentes como China y el Sudeste asiático. Sea como fuere, la compañía ha reconocido las dificultades para poder alcanzar los objetivos fijados para el año. Eso ha provocado una inmediata corrección del valor en Bolsa, así como un giro inmediato de las valoraciones por parte de los analistas.

Tan solo uno de los 11 brókeres que siguen a la compañía mantiene su recomendación de comprar, frente a los siete que aconsejan infraponderar o vender.

Las acciones del grupo han pasado así de cotizar en máximos absolutos en septiembre, 65,45 euros, a poner en peligro el soporte que encuentra sobre los 50 euros por acción. De momento, ha logrado salvar la primera bola de partido gracias a la decisión del fondo soberano de Noruega, Norges Bank, de elevar su participación en el capital de la compañía del 3,2% al 5,2% aprovechando la caída provocada por el anuncio del “profit warning”. Un respaldo que podría ser el primer paso para el rebote de su cotización con el fin de salvar el ejercicio en positivo.

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