Su di­fi­cultad de ad­qui­si­ción hace casi im­po­sible que pueda ser óp­tima en el largo plazo

La criptomoneda de Maduro ahonda en su fracaso sin llegar al año de vida

La es­tram­bó­tica di­visa di­gital vive ajena a la eco­nomía real de Venezuela

NIcolás Maduro, presidente de Venezuela
NIcolás Maduro, pte. de Venezuela

Nicolás Maduro, en un inútil es­fuerzo para sal­tarse las san­ciones in­ter­puestas por Estados Unidos, de­cidió en­trar hace ya nueve meses en el mer­cado de crip­to­mo­ne­das, al lanzar una di­visa vir­tual ofi­cial del Estado bo­li­va­riano. El ob­je­tivo, al fin y al cabo, era la uti­li­za­ción de este me­ca­nismo como al­ter­na­tiva a los ac­tivos tan­gi­bles. Sin em­bargo, los re­sul­tados son un desastre y mu­chos ex­pertos ya sos­tienen que es un fra­caso. Es bas­tante di­fícil que esta si­tua­ción cam­bie.

Cuando el presidente venezolano anunció que entraba en circulación el petro, no esperaba que a los pocos meses la idea no avanzase en profundidad. El mandatario latinoamericano explicaba en su momento que el lanzamiento era “histórico” al construir una “nueva historia en la economía venezolana”. De hecho, fue de los primeros en hacer utilización de este vehículo y animó a los contribuyentes al ahorro a través de la moneda bajo el paraguas de la tecnología del blockchain.

Con la enorme inflación en Venezuela se antojaba altamente difícil que los ahorradores pudieran salvaguardar su patrimonio. De ahí a esta alternativa que muchos analistas tildaron en su momento de “locura” y que tenía pretensiones muy elevadas. Pretensiones que a día de hoy no han cristalizado y que se han tornado, hasta la fecha, en un fracaso.

La mayoría de los expertos, después de que haya pasado todo este tiempo, ve al petro como como una herramienta que está “fuera de la realidad” con la que se pretende hacer los pagos habituales, así como efectuar compraventas de viviendas. El fiasco se ejemplifica más después de que el 5 de noviembre, cuando supuestamente se iban a dar inicio estas operaciones, no sucediera nada.

Con todo, el general Manuel Quevedo, presidente de PDVSA, iba más allá al realizar una propuesta para que esta divisa virtual se convirtiera en método de pago para los países miembros de la OPEP, como “moneda digital para el crudo”. Por el contrario, todas estas propuestas siguen sin escucharse con atención por los principales actores internacionales.

Fuentes del mercado consideran que el petro “es un fracaso” como lo son la mayoría de las criptomonedas que hoy en día se encuentran en los mercados. Son activos que “no tienen ninguna clase de regulación concreta, aún” y, por tanto, “falta mucho por hacer”. Alto que terminará “desinflando del todo la fiebre de las criptomonedas”, entre las que se encuentra el petro.

Así lo ve también Steve Hanke, profesor de economía aplicada en la Universidad "de John Hopkins, en Baltimore, al considerar que es una “falacia”. No ha conseguido coger forma ni en dos potenciales lanzamientos y las principales agencias de calificación criptográficas “lo llaman una estafa”. Le parece tan sombrío “como parece”.

Evitar la influencia estadounidense

Esta criptodivisa fue elaborada para sortear las sanciones provenientes de Estados Unidos, pero el propósito no ha llegado a buen puerto, puesto que la economía real de la región aún vive una crisis de gran calado. Además, las relaciones con la principal potencia económica del mundo sigue pesando sobre sus balances. El petro no ha hecho nada por modificar este duro escenario.

El gobierno no ha conseguido cumplir con las fechas de relanzamiento. Es más, las últimas jornadas ha sufrido un cambio para convertirse en un certificado de ahorro. Hasta ahora se desconoce qué sucede con los 5.000 millones de dólares que el ejecutivo venezolano afirmó que fueron empleados para captar compradores de la criptodivisa.

Por otra parte, la complejidad de comprar petros es bastante elevada. Casi misión imposible, a pesar de la inversión millonaria en la ICO (oferta de moneda inicial). También la falta de transparencia está siendo un factor determinante para llegar a la conclusión de que está abocada a un fracaso aún mayor.

Artículos relacionados