El des­pido de su pre­si­dente no frena los planes de ex­pan­sión de Telecom Italia en el país

Telefónica esconde sus cartas en la consolidación en marcha de las 'telecos' en Brasil

Oi sigue con el plan de re­cu­pe­ra­ción ju­di­cial en­fren­tada al ac­cio­nista luso Pharol

Alvarez Pallete, presidente.
Alvarez Pallete, presidente de Telefónica.

El fu­turo de las em­presas de te­le­co­mu­ni­ca­ciones en Brasil, que es donde Telefónica tiene su prin­cipal fuente de in­gresos en el ex­te­rior, sigue en el aire. Además de la lle­gada de una nueva ad­mi­nis­tra­ción, tras la elec­ción de Jair Bolsonaro, que anuncia re­formas re­gu­la­to­rias y un cambio de prio­ri­da­des, el sector afronta un pro­ceso de con­so­li­da­ción -de par­tida, entre Nextel y Tim (la ope­ra­dora de Telecom Italia)-, mien­tras sigue pen­diente la de­no­mi­nada re­cu­pe­ra­ción ju­di­cial de la ope­ra­dora his­tó­rica Oi, que tiene mu­chos no­vios po­ten­cia­les, in­clu­yendo Telefónica.

De momento, la atención del sector está mas enfocada en la autoridad reguladora Anatel, que tiene nuevo presidente hasta 2021, Leonardo Euler, que sucede a Juarez Quadros, con lo que muchos de los cambios anunciados o previstos por la nueva administración de Jair Bolsonaro pasarán por sus manos. Lo que está en juego es la reforma del modelo actual, cuya base es la Ley General de Telecomunicaciones, de 20 años de antiguedad.

El presidente de Telefónica Brasil/Vivo, Eduardo Navarro, advirtió hace poco que lo que el sector necesita no son los habituales paños calientes, sino una reforma drástica, porque las telecos llevan ya tiempo operando en Brasil “con un pie en el siglo XXI y otro en el siglo XIX”. O sea, lo que las telecos reclaman, y sin más demoras, es acabar con el conflicto actual, entre la realidad del mercado (costes altos, carga fiscal excesiva, etc.), y un modelo que carece de flexibilidad.

Brasil es actualmente el segundo mayor mercado de Telefónica, con un nivel de ingresos muy cercano al realizado en España, 12.000 y 12.600 millones respectivamente, durante el último año. En volumen de negocio, Telefónica Brasil/Vivo tiene prácticamente el mismo peso que el grupo en Latinoamérica (Argentina, Chile, Perú, Colombia, Méjico), donde Telefónica facturó 12.500 millones, y supera los mercados alemán (7.200 millones) y británico (6.500 millones).

Pese al perfil político derechista de Jair Bolsonaro, todo el sector recibió con palmas el anuncio de las prioridades de la nueva administración brasileña: el gobierno y Anatel prometen hacer todo lo que sea necesario para atraer al país y al sector más inversión privada. Lo previsto es una mayor flexibilidad regulatoria, para facilitar el buen funcionamiento de las telecos y mejorar la calidad del servicio y reforzar la seguridad financiera e institucional.

Ideas claras

La nueva administración brasileña tiene, por lo tanto, ideas claras sobre las expectativas de las telecos, que en volumen de inversiones representan el segundo sector más importante del país, solo superado por el petróleo y la energía. La prioridad ahora ya no será la banda ultra-ancha y el despliegue de la tecnología 5G, sino una mejora substancial de la infraestructura 3G y 4G, que deberá llegar a todos los rincones del país, incluido las zonas olvidadas del interior.

Tanto es así que cuando se habla de consolidación, los analistas del sector ya no se refieren únicamente a las operaciones de gran calado al orden del día, empezando por la eventual adquisición de Nextel y Sercontel por parte de TIM, que es tercer mayor operador nacional y controlado por Telecom Italia (TI), sino también a los pequeños proveedores que operan en el Interior, donde entraron con la televisión de pago pero que ya ofrecen también Internet.

Pero, de momento, la única operación previsible es la protagonizada por TIM, que recibió luz verde de TI para preparar una oferta por Nextel, que según los analistas podrá alcanzar los 2.000 millones de dólares. Pese al despido de Amos Genish, que solo llevaba un año al frente del grupo pero que fue víctima del fuego cruzado entre los accionistas de referencia Vivendi y el Fondo Elliot, el consejo de TI decidió apostar por la consolidación de Tim Brasil.

Antes de llegar a la presidencia de TI, de la mano de Vivendi, Amos Genish había acumulado una gran experiencia en Brasil, donde estuvo en el origen de la operadora GVT, la cual seria después adquirida por el grupo galo. En un primer momento, Genish siguió al frente de GVT, pero pasado poco tiempo no resistió a la invitación que le hizo Telefónica para que asumiera la dirección de Vivo, donde se quedó hasta 2016, hasta que en 2017 se hizo con la presidencia de TI.

La nueva ofensiva de la TI en Brasil, que había sido defendida y preparada por el presidente dimitido, tiene mucho que ver con los nuevos cambios de se respiran en Brasil: más allá de la operación de consolidación (de llegar a buen término, aportará a Tim casi 4 millones de nuevos clientes), lo que más seduce a TI es el cambio regulatorio que permite a Nextel incrementar su base de espectro 3G, de 800 MHz y de 1,8Ghz.

En ningún momento Telefónica Brasil mostró interés por entrar en la carrera por la compra de Nextel. Y la explicación que se baraja en el sector está relacionada no solo con la estrategia financiera de reducir deuda de la operadora española, sino también con otros vuelos eventuales de mayor alcance. Aunque de momento sean simples especulaciones, nadie descarta que Telefónica tenga la mirada puesta en la operadora histórica brasileña Oi, cuyo futuro no está aun nada claro.

Recuperación judicial

Buena prueba de ello es que pese a haber evitado la quiebra poniéndose en manos de sus acreedores, que cambiaron por acciones a precio de saldo el equivalente de 13.400 millones de euros de deuda (dicha “reconversión” fue aceptada por el 72% de los acreedores, como la gestora de activos Goldentree, el fondo York Global Finance, la gestora de fondos Solus…), Oi no tiene todavía atada al 100% la salida de su complicado proceso de “recuperación judicial”.

El accionista luso Pharol, que tras la fallida fusión de la antigua Portugal Telecom (PT) con Oi llegó a controlar casi un 30% de la entonces “nueva Oi”, que quería ser una operadora global para todos los mercados de lengua portuguesa (Brasil, Portugal, Angola, Mozambique…), sigue dando guerra: tras rechazar participar en la primera fase de la recuperación judicial, Pharol ahora controla menos de 8% del capital y reclama a Oi pérdidas por más de 2.000 de euros.

De hecho, son ya muchos los episodios de la guerra entre Pharol y Oi ante la justicia brasileña, portuguesa e internacional, con un puñado de decisiones contradictorias, aunque las últimas, fueron claramente favorables a la operadora brasileña, que sigue adelante con el proceso de “recuperación judicial”. Además, pese a haber vendido a Altice la operación lusa de la antigua PT, por 7.400 millones de euros, Oi sigue aun como accionista de referencia de Pharol, con 10% del capital, aunque los accionista lusos mayoritarios le nieguan voz y voto.

Cabe recordar que la entrada de PT en una Oi ya entonces sin futuro claro, fue la salida encontrada por los accionistas lusos de la operadora, que contaron para ello con el apoyo del líder portugués José Sócrates y de su homologo brasileño Lula da Silva, sobre los cuales pesa toda una montaña de procesos por corrupción: había que poner PT a salvo de una eventual OPA hostil de Telefónica, que pudo hacerse, a cambio, con el control absoluto de Vivo.

Sin embargo, según algunos analistas lusos, siempre dispuestos a vislumbrar en el horizonte “amenazas españolas”, es posible que Telefónica vuelva a mirar hacia el mercado luso. Las especulaciones al respecto, relacionase con unas futuras eventuales intenciones de Altice, que tras haber fracasado en su intento para hacerse con el grupo Media Capital, de Prisa, podrá estar esperando una oportunidad para vender la operación lusa de la antigua PT.

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