ANÁLISIS

La CEOE se plantea cambiar de nombre con Garamendi

El nuevo pre­si­dente pre­tende ale­jarse del es­tilo desa­rro­llado por Rosell

Antonio Garamendi, CEPYME
Antonio Garamendi, CEPYME

Antonio Garamendi será el nuevo pre­si­dente de la pa­tronal es­pañola du­rante los pró­ximos cuatro años. Al no ha­berse pre­sen­tado ningún otro can­di­dato, la asam­blea de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales po­dría nom­brarle como su nuevo líder por acla­ma­ción. Y si eso su­cede, im­pri­mará un nuevo es­tilo.

Podría ser la última vez que un empresario sea elegido como presidente de la organización con este nombre. Entre los asesores del futuro líder empresarial española hay una corriente que defiende que una de las primeras tareas debe ser la de cambiarle el nombre a la organización.

Tras los casos de corrupción por los que han sido condenados algunos de los dirigentes anteriores como es el caso de Gerardo Díaz Ferrán o Arturo Fernández, el nombre de la organización se asocia espontáneamente con las peores muestras de la degradación.

No sería la primera vez que se produce un cambio de nombre de la principal patronal de un país del ámbito comunitario. Los franceses en 1998 crearon el Movimiento de Empresas de Francia, (Mouvement des entreprises de France o Medef), a partir del Consejo nacional del patronato francés, (Conseil national du patronat français o CNPF).

Las razones en el caso francés para el cambio de nombre de su patronal fueron sobre todo cuestiones de enfrentamientos internos, que nada tienen que ver con el intento de algunos actuales miembros y asesores de la CEOE que pretenden hacer pasar página a una época.

Entre los partidarios más convencidos de la necesidad de cambiar el nombre de la patronal en este momento, el argumento principal es que se debe aprovechar en este momento el final del mandato de Joan Rosell, todavía presidente por unos días.

No es la primera vez que Garamendi ha intentado hacerse con la presidencia. Ya lo intentó en las anteriores elecciones de 2014 donde perdió por una treintena de votos al cambiar los miembros de la patronal madrileña su voto tras el compromiso alcanzado en el último momento entre Arturo Fernández y Joan Rosell a cambio de que este último le apoyara al máximo para que no tuvieran que afrontar ningún eventual problema legal.

Pero además del cambio de nombre de la patronal, Garamendi tiene que afrontar una serie de retos no menores para volver a dar a la CEOE más peso ideolígico.

Restituir la imagen y convertirse de nuevo en el centro ideológico de los empresarios españoles serán las dos primeras misiones que se ha propuesto, según fuentes internas de la patronal.

Para ello deberá recomponer y fortalecer el equipo. La nueva CEOE quiere volver a tener mensajes que enviar a la opinión pública.

Por supuesto quiere volver a recuperar el papel que durante las décadas gloriosas la patronal ha jugado en la propia formación empresarial. En este sentido, quiere que la proyección externa tenga una estructura sólida y llegar el mensaje a toda la ciudadanía.

Así, quiere deshacer la idea practicada los últimos años de que la comunicación está en manos del presidente y al servicio del presidente, para volver a trabajar a partir de ahora en equipo con varios portavoces, sean estos vicepresidentes o no, y que trabajen en defensa del interés general y del empresariado.

Por supuesto quiere incorporar a la dirección de la nueva estructura empresarial a más mujeres. No tiene sentido que entre las altas representantes de la CEOE solo figure Pilar González de Frutos, presidenta de la patronal del seguro.

Entre sus objetivos a medio y corto plazo está conseguir la unidad del mercado, cuya fragmentación actual lleva a la paradoja por la que un autobús de iguales dimensiones puede exigir la existencia de un espacio entre asiento y asiento distinta si es matriculado en la Comunidad de Murcia o en el Principado de Asturias.

No son menores los problemas que afrontan los gestores de las grandes superficies por la distinta legislación en cada comunidad para el sector de la distribución. Y ese será otro de sus caballos de batalla.

Finalmente está previsto que en su intervención de aceptación de la presidencia, Antonio Garamendi, haga gala de su contrastada españolidad. Otra paradoja no menor que el presidente de la gran patronal de un país, España, haga gala de patriotismo y que esto pueda servirle de reproche. ¡

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