Acciona, FCC o Sacyr, las com­pañías más atentas pero car­gadas de ra­zones

Las grandes constructoras arriesgan millones de euros en juicios en Latinoamérica

México, Perú, Panamá, tres países de alto riesgo por los li­ti­gios pen­dientes y pro­ba­bles

Entrecanales durante la Junta de Acciona
Entrecanales, Acciona.

El la­drillo es­pañol siempre se ha ido en busca de las Américas para tener un ne­gocio mucho más sos­te­ni­ble. La di­ver­si­fi­ca­ción ex­te­rior ha sido una de las claves más im­por­tantes del éxito de estas firmas y ahora mucho de las con­ce­siones ad­qui­ridas penden del poder ju­di­cial de al­gunas de estas re­gio­nes. Tanto, que en su con­junto, pueden ju­garse más de 6.000 mi­llones de eu­ros. Las pró­ximas re­so­lu­ciones se an­tojan fun­da­men­tales para adi­vinar su re­cau­da­ción en Latinoamérica en el medio plazo.

Las constructoras españolas han basado gran parte de su negocio a la facturación en Latinoamérica. De ahí han llegado un volumen amplio de sus ingresos. Sobre todo, después de que el estallido de la burbuja inmobiliaria desatara el recorte de los proyectos que se acometían en nuestro país. Se vio, por tanto, una gran oportunidad al otro lado del charco que cristalizaron en importantes concesiones.

Ahora, cuando la dinámica sigue siendo ascendente, están viendo como sus objetivos están siendo torpedeados por un número de litigios que pueden suponerles a los grandes grupos de construcción de España más de 6.000 millones de euros, de acuerdo a los proyectos que están paralizados en los juzgados en México u otras regiones.

Las incógnitas se han ido encendiendo con el paso del tiempo para grandes firmas como Acciona o FCC, que disputan uno de los contratos más amplios en México. Y es que forman parte del consorcio para la construcción del nuevo aeropuerto de Ciudad de México, que ahora mismo se encuentra con la vía legal abierta, tras la llegada al poder de López Obrador. Las dos españolas se juegan cerca de 3.000 millones de euros de inversión, según los datos que figuran en el contrato.

El nuevo presidente electo mexicano ya ha declarado en más de una ocasión su intención de paralizar las obras, aunque no está claro si el país asumirá los costos comprometidos en la concesión. Todo apunta, según indican diferentes del país centroamericano, que se terminará “resolviendo en los tribunales”. Por lo que los dos grandes grupos españoles tendrán que esperar cómo va evolucionando la vía legal.

Fuentes del mercado explican que Acciona y FCC podrían tener un impacto en “su cuenta de resultados” en la medida en que una supuesta compensación no llegue a cubrir “los ingresos que se preveían en relación a los costes que ya se han asumido”. Por el momento, no se han dado detalles de ningún otro plan B por parte del ejecutivo del país azteca.

Arbitrajes en Perú y Panamá

Hasta ahora como preludio sí se han asistido a dos procesos de arbitraje presentados por consorcios españoles Perú en el Ciadi, la cámara que resuelve los conflictos del Banco Mundial. En su día, el consorcio encargado de la construcción de la línea 2 del metro de Lima, desarrollado por FCC y ACS, solicitó daños al gobierno por demoras en las obras debido por el retraso en la entrega de terrenos. También por no llegar a tiempo las licencias y permisos. El importa asciende a 300 millones de euros y sigue en proceso administrativo.

Pero no son las únicas que se encuentran en procesos de reclamación. En Panamá hay un proceso abierto de hace bastante tiempo en el que Sacyr está peleando no perder los recursos pendientes en la construcción del tercer juego de esclusas del canal del país, cuyo montante asciende a más de 4.000 millones de euros.

Se trata de un largo proceso en el que han entrado varios actores en juego por la complejidad en el contrato de la concesión. Hay mucho entramado jurídico que atender y se espera que aún pase bastante tiempo antes de que se produzca el fallo. Es dinero que no llega y que se encuentra en “stand by” para la constructora española. A este respecto, fuentes del mercado explican que Sacyr ya ha sabido “dejar al margen” esa resolución. Sin embargo, se trata de un volumen tan alto que “tener ese fallo enquistado en el tiempo no le permite crecer a la velocidad que debiera”, tal y como se está desarrollando el conjunto de sus negocios.

Artículos relacionados