Ha sal­vado los nueve pri­meros meses con la venta de una fi­lial de bar­nices

PharmaMar atraviesa su particular calvario con una caja de momento insuficiente

La Bolsa pasa fac­tura a unas cuentas que pueden ne­ce­sitar más des­in­ver­siones

PharmaMar
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PharmaMar lleva per­dido en Bolsa un 57,5% en lo que va de año, en una de sus peores ra­chas de co­ti­za­ción. Las caídas coin­ciden con anun­cios po­si­tivos sobre avances bio­tec­no­ló­gi­cos, y sus cuentas no son muy di­fe­rentes a las de otros pe­ríodos an­te­rio­res, aunque con ma­ti­ces. Seguir apos­tando por la in­ves­ti­ga­ción sin que sus pro­ductos far­ma­céu­ticos dis­paren los in­gresos au­menta las ne­ce­si­dades de caja y la em­presa ha te­nido que re­cu­rrir a la venta de fi­lia­les.

Eso pasa factura en Bolsa ante la sospecha de que puede haber más desinversiones para salvar las cuentas.

La cotización de PharmaMar cuenta con el dudoso honor de ser una de las diez que más han caído en el mercado continuo español desde el inicio de 2018. Uno de los batacazos más sonados se produjo el pasado 17 de octubre, después de una sesión anterior de mucho nerviosismo, que llevó a la empresa a elevar un comunicado a la CNMV en el que, ante el tirón a la baja, literalmente señalaba que no entendía el porqué de esa situación.

“Ante la severa corrección del valor de las acciones de PharmaMar en los últimos días –decía el comunicado- y, en concreto, la importante caída del precio de las acciones de PharmaMar hoy, martes 16 de octubre, la Compañía comunica que no tiene conocimiento de una razón fundamental ni noticias sobre la Compañía que pudieran justificar esta caída, dice el comunicado.

Aquella jornada fue un poco dramática. Las acciones de PharmaMar llegaron a caer cerca del mediodía casi un 16% y la compañía envió el comunicado a la CNMV poco después de las tres de la tarde para tratar de frenar la sangría. Lo logró en parte, porque la jornada acabó con una caída del 1,66%.

Pero al día siguiente, el 17 de octubre, como si el enfrentamiento se produjera contra algún monstruo que huele la sangre, la caída fue del 9,70%. Luego se han producido otras muchas que se han ido sumando unas a otras hasta acumular una rebaja del precio de la farmacéutica en Bolsa en un 31% sólo en mes y medio (con cifra del cierre del 15 de noviembre).

Cara y cruz del I+D

La presentación de las cuentas, tras el cierre del mercado el día 30 de octubre, logró tres subidas de dos dígitos en las tres sesiones siguientes. Todo parecía encarrilado, pero no era así. El globo se pinchó y el colmo fue la caída del pasado miércoles 14 de noviembre, en el que PharmaMar se dejó un 15% entre el precio de apertura y el de cierre de la sesión.

Y eso se producía justo en el mismo día que la empresa había anunciado oficialmente haber “alcanzado el objetivo de reclutamiento de 100 pacientes previstos en el ensayo de fase II con lurbinectedina, como agente único, en cáncer de pulmón microcítico recurrente”. Esta aparente paradoja tiene, sin embargo, una explicación algo más sencilla.

En la misma nota en la que se daba cuenta del logro del inicio de la fase de ensayo con voluntarios, el siguiente párrafo señalaba que “el objetivo primario de este ensayo es medir la tasa global de respuesta, evaluándose otros objetivos secundarios como la duración de respuesta, la supervivencia libre de progresión, la supervivencia global y el perfil de seguridad”.

El proceso se llevará a cabo en 38 centros sanitarios de nueve países y esto lleva su tiempo… y lo que es más importante para la Bolsa: su dinero. Estos avances en investigaciones necesitan más recursos de caja y cuantos más haya abiertos, mayor es la necesidad de inversiones.

Por ejemplo, en los nueve primeros meses de 2018, los gastos por I+D, que en este tipo de compañías se contabilizan como un gasto más en la cuenta de resultados, ascendieron a 57 millones, frente a los 55,7 de 2017. La diferencia no es muy grande, pero entre medias han pasado algunas cosas que han afectado significativamente a la generación de efectivo de la compañía.

En 2016, PharmaMar firmó con la sociedad japonesa Chugai Pharmaceutical, controlada por la farmacéutica suiza Roche, un contrato de licencia para investigar entre la población nipona los efectos del medicamento anticancerígeno Zepsyre, propiedad de la farmacéutica española.

La firma de aquel pacto supuso para PharmaMar un ingreso de caja no reembolsable que seguía sin ser aplicado a la cuenta de resultados, a la espera de que se cumplieran determinados hitos en la investigación del medicamento.

Chugai Pharmaceutical decidió en abril de 2018 adelantar un año la terminación del acuerdo, que expiraba de forma natural en abril de 2019. Esto ha adelantado la necesidad de llevar a la cuenta de resultados los ingresos ya recibidos y no contabilizados, que al terminar los nueve primeros meses de 2018 ascendían a 15,1 millones de euros.

Esta cifra ha sido un bálsamo para las cuentas de una PharmaMar, que sin haber contabilizado el ingreso habría registrado unas pérdidas acumuladas de 6 millones de euros hasta septiembre en lugar del beneficio de 5 millones declarado. Pero eso no tiene incidencia en caja. El ingreso ya se produjo en años anteriores y estaba periodificado a la espera de entrar en las cuentas de pérdidas y ganancias. ¿Qué ocurría entonces? Pues que a pesar de dar beneficio, el flujo de caja de explotación (el ordinario) daba una caída de efectivo disponible de 20 millones de euros, ya que el ingreso de 15 millones es sólo contable y tiene que ser descontado después al calcular el movimiento real de dinero.

Desinversiones

Sin otra vía para conseguir liquidez, esto habría acabado casi en su totalidad con la caja disponible de PharmaMar, que al iniciarse 2018 ascendía a 24 millones de euros. La solución encontrada fue la venta de Xylazel, una filial dedicada a la fabricación y venta de productos para protección y tratamiento de la madera. Esto le proporcionó –in extremis- el 20 de septiembre, un ingreso en metálico de 21,8 millones de euros, con los que salvó los 20 de caída acumulados.

La venta de Xylazel proporcionó, además, a PharmaMar una plusvalía muy jugosa (10,3 millones de euros) que también le ha ayudado a mantener la cuenta de resultados sin números rojos al finalizar los nueve primeros meses de 2018. La pregunta es si esta solución de vender filiales puede seguir aplicándose durante mucho tiempo.

Tras el cierre de la venta, la empresa envió una comunicación a la CNMV en la que señalaba textualmente que “la operación, supone un paso más en la estrategia de Pharma Mar, tras su fusión con Zeltia S.A. para centrarse en el sector farmacéutico.” Aquella fusión tuvo lugar a finales de 2015 y el mercado ya interpretó entonces que lo que se buscaba era utilizar el dinero de sectores ajenos a la investigación farmacéutica para mantener la investigación de medicamentos.

El beneficio de explotación (Ebitda) de la Química de Gran Consumo, sector en el que se encuadraba Xylazel y donde PharmaMar aún conserva compañías de insecticidas, entre otras, es importante para mantener a raya el endeudamiento del grupo. Eso es lo que el mercado ha visto en las cuentas de septiembre, a la espera de ver cómo evoluciona la generación de caja en los próximos trimestres. De ello dependerá la estrategia del grupo para encontrar vías alternativas de financiar su sector farmacéutico.

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