ANÁLISIS

Trump desafía el axioma electoral: "Es la economía, estúpido"

La vic­toria de­mó­crata se pro­duce con la tasa de paro más baja de EEUU en 50 años

Reserva Federal de EEUU
Reserva Federal de EEUU

“Es la eco­no­mía, es­tú­pi­do”. El pro­verbio no ha fun­cio­nado del todo en la elec­ciones es­ta­dou­ni­denses al Congreso. Los de­mó­cratas han ga­nado frente a los in­di­ca­do­res: tasas de cre­ci­miento del PIB su­pe­riores al 3% en los úl­timos tres tri­mes­tres, 250.000 nuevos em­pleos no agrí­co­las, apre­cia­ción del dó­lar, 1.13 uni­dades por euro, tasa de des­em­pleo del 3.7% ...

En septiembre, el porcentaje de parados -3.7% de la población activa-, ha sido el más bajo de los últimos 50 años. Una situación de pleno empleo precursora de un incremento salarial para los trabajadores blancos. Alarma, sin embargo, que airea Geoff Colvin desde la revista Fortune: “En los últimos 60 años cuando el paro ha caído a niveles tan bajos ha seguido una recesión y un repunte inflacionista” (“no bueno”, escribe en español).

El bajo nivel de paro coincide con un inusual número de personas que no busca trabajo. Entre los estadounidenses con edades entre 25 y 50 años hay 29 millones que no trabajan ni codician un empleo. La tasa de participación es todavía muy baja en espera de que los salarios suban de acuerdo a sus expectativas.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, comenta que “estamos en la cúspide del ciclo”. Una buena e inquietante noticia en sí misma pero que no ha bastado para mejorar los resultados electorales de los partidarios de Trump.

Una Cámara de Representantes con mayoría demócrata después de una corrección de las cotizaciones en Wall Street. En el mes de octubre, los principales índices bursátiles habían retrocedido: un 6.9% el S&P, un 5.5% el Dow Jones y el 9.2% el Nasdag.

Corrección, curiosamente al alza, al conocerse los resultados electorales ante las expectativas de que un Congreso -mayoritarimente demócrata en la cámara baja y equilibrado en Senado- controlaría los excesos del presidente republicano.

Aunque no se ha reflejado en los medios, los analistas subrayan su preocupación por que el Tesoro de los EEUU pague diariamente 1.430 millones de dólares por el servicio de la deuda pública. Los datos que acaba de publicar la Oficina de Presupuestos del Congreso, muestran que el déficit fiscal del ejercicio 2018 ha ascendido a 782.000 millones de dólares, un incremento del 17.4% (116.000 millones de dólares) sobre el anterior ejercicio.

Un desequilibrio presupuestario equivalente al 3.9% del PIB que no cumple las exigencias de la UE sobre déficit excesivo.

El crecimiento del PIB estadounidense ha respondido a una demanda de consumo con un aumento del 4% y a una acumulación de stock del 9% mientras la inversión fija caía en un 0.3%. Consumo y munificencia fiscal y temor a una subida de precios ante el alza de los aranceles.

Más allá de las cifras está la política y la gente. Atentado en la Sinagoga del Árbol de la Vida, “All Jews need to die”. En la película de Spike Lee “Infiltrados” los miembros del Ku-Kus-Klan rechazan tanto a los negratas como a esos judíos responsables de la llegada de gentes de color.

La sinagoga atacada está flanqueada por dos iglesias protestantes y ubicada en una calle donde una furgoneta palestina vende falafel (empanadillas de garbanzos); un barrio en el que católicos irlandeses e italianos conviven con asiáticos y africanos.

Ese “melting pot”, una pluralidad cultural que en palabras del filósofo Horace Kallen representa “el excepcionalismo de la democracia norteamericana para reconciliar patriotismo con la preservación sin ninguna erosión de las identidades”.

El presidente de Francia acaba de remacharlo: “el nacionalismo es lo contrario del patriotismo”. Duras palabras para Trump y escasa empatía con los otros jefes de Estado y de Gobierno cuando en su patio interior se acumulan las frustraciones.

Incluso el Presidente de la Reserva Federal ha insinuado una subida del tipo de interés que Trump ha calificado de “crazy”, y como única salida para Trump, para la que no le faltará apoyo de algunos de los demócratas recién elegidos, medidas proteccionistas más agresivas con el riesgo de una guerra comercial de alcance global.

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