Los ín­dices in­ten­tarán ma­qui­llar hasta final de año un 2018 duro y de­cep­cio­nante

La temporada de resultados mantiene las incógnitas en bolsa pero reduce la tensión

Las di­fe­ren­cias res­pecto a ese oasis bur­sátil lla­mado Wall Street si­guen siendo muy am­plias

Salida a Bolsa de Hispania
Bolsa de Madrid.

Quedan apenas siete se­manas para el cierre del ejer­cicio y los ín­dices bur­sá­tiles eu­ro­peos lo ilu­minan todo de rojo. Nadie es­quiva las pér­di­das, que se mueven en una hor­quilla am­plia entre el 4% y el 12%, en el con­texto de un ejer­cicio de­cep­cio­nante en el que la renta va­riable ha lle­nado de pér­didas las car­teras de la in­mensa ma­yoría de los ges­to­res.

En este ambiente de nada disimulada frustración, los resultados del tercer trimestre del año no han despejado las incógnitas. La desaceleración económica en Europa se está dejando notar en las cuentas de resultados. En el Viejo Continente, las empresas está reportando las cuentas de perfil más bajo de los tres últimos años.

Italia y el ‘Brexit’ pasan una factura onerosa que se traduce en que los analistas están rebajando sus estimaciones de beneficios en el índice Stoxx 600 al ritmo más rápido desde el verano de 2016. “Pero estamos ante una situación hasta cierto punto esperada. Las empresas están llevando a sus cuentas un nuevo escenario de debilidad económica en Europa que ya veremos si va a más. El primer efecto es que las cosas siguen básicamente donde estaban”, señalan en una gran gestora nacional.

Por lo tanto, no se han producido grandes sorpresas negativas. Los resultados mantienen las incógnitas en Europa, en una situación que se repite en el ámbito doméstico. En líneas generales, los resultados de las empresas españolas han cubierto las expectativas de los expertos. No ha habido grandes sorpresas negativas, más allá de la debilidad de los márgenes de algunos bancos, el ‘profit warning’ de Viscofan o el reconocimiento por parte de Aena de que no podrá mantener el ritmo de crecimiento en los próximos trimestres.

Aunque España va a liderar el crecimiento económico de la zona euro, el FMI ya ha rebajado su previsión para 2018 hasta el 2,7% y hasta el 2,2% en 2019 emporando sus expectativas de deuda, déficit y desempleo. Nada que no fuera esperado por los mercados, que aún no han tirado la toalla respecto a un posible rally de final de año. En el caso de España, ha bastado el final de la batalla hipotecaria para que el Ibex 35 haya recuperado el nivel de los 9.000 puntos frente a los mínimos de octubre por debajo de los 8.600.

Sin embargo, las diferencias de resultados respecto a ese oasis bursátil llamado Estados Unidos siguen siendo muy amplias. Al otro lado del Atlántico, el 80% de las empresas que han hecho públicas sus cuentas han superado las previsiones de los expertos con crecimientos medios del beneficio por acción por encima del 25%. Cifras que contrastan con el alza del 7% de las empresas europeas, que intentan superar las dudas crecientes del mercado sobre su potencial de crecimiento futuro. De momento, los analistas están de acuerdo en que las espadas están en todo lo alto.

Con estas cartas sobre la mesa, las bolsas se enfrentan a un fin de año incierto pero hasta cierto punto prometedor. A la espera de que se resuelvan las dudas sobre el presupuesto italiano, algunas firmas de análisis están alentado las compras de acciones tras la temporada de resultados con el argumento de que no hay malas noticias que justifiquen que las gestoras sigan manteniendo los ingentes niveles de liquidez de hoy día. Las bolsas, muy castigadas en lo que va de año, intentan armarse de razones para una ‘operación maquillaje’ de un año duro y malo.

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