DESDE EL PARQUET

¿Por qué seguir invirtiendo en EEUU?

Muchos son los ope­ra­dores que apuestan por las bolsas eu­ro­peas frente al po­sible ago­ta­miento de los mer­cados es­ta­dou­ni­denses tras una dé­cada de ga­nan­cias sin co­rrec­cio­nes.

El índice S&P 500 ha multiplicado por cuatro su valor en los últimos nueve años, lo cual hace pensar que su ciclo alcista podría estar cerca de su fin.

Los expertos de Self Bank creen, sin embargo, que existe un buen puñado de razones para seguir confiando en el mercado de acciones de la primera potencia económica del mundo.

La primera es el viejo adagio bursátil de que la “tendencia es tu amiga”. Aunque este no debe ser un motivo por si solo para invertir, si es cierto que ir contra tendencia suele ser peligroso, según los expertos de esta firma de inversión.

Por eso con viene tener en cuenta otros factores a favor de la renta variable americana como es el peso de sus empresas en el resto de índices mundiales. Los ciudadanos estadounidenses apenas representan el 5% de la población mundial, pero sus empresas alcanzan un peso superior al 60% en los índices globales de renta variable como el MSCI World. Razón más que suficiente para que cualquier cartera bien diversificada deba tener exposición al mercado americano.

Otro factor a tener en cuenta es el liderazgo tecnológico y en I+D de EEUU. No es casualidad que empresas como Apple, Microsof, Google, Facebook, Tesla o Airbnb, que han venido a revolucionar el mundo, hayan nacido en el país americano, especialmente en California donde se da un clima empresarial propicio para la innovación.

En este país se unen la experiencia, el apoyo de las universidades y la financiación, que hacen posible que en pocos años una idea se convierta en una empresa que mueva miles de millones de dólares.

Dicho esto, lo más probable es que en el futuro sean empresas americanas las que lideren sectores como la movilidad, la robótica, la inteligencia artificial o cualquier otra disciplina que irrumpa en la sociedad. De alguna manera podríamos decir, señalan en Self Bank, que EEUU tiene garantizado el dominio empresarial del siglo XXI.

A ello se suma que el dólar es la divisa por excelencia en el mundo, que sirve incluso como activo refugio en momentos de tensión. Por ello, es interesante para un inversor tener al menos parte de su patrimonio en dólares siempre y cuando su perfil de riesgo se lo permita.

Otro factor a tener en cuenta es la pirámide poblacional. Si bien en muchos países occidentales la pirámide va camino de invertirse, en EEUU la edad media no alcanza los 38 años frente a los 46,5 años de Japón, los 46,3 años de Alemania, o los 42,2 años de España, según datos de Naciones Unidas. En EEUU, además, no hay un sistema público de pensiones tal y como entendemos en Europa que pueda lastrar sus cuentas públicas.

Y qué decir del buen momento de su economía con tasas de crecimiento por encima del 4%, una tasa de paro en niveles de pleno empleo como no se veía desde 1969 y una inflación bajo control. Una economía donde el peso del consumo supone prácticamente el 70% del PIB. Si a ello se añade que el porcentaje de ingresos de las empresas de su principal indicador que provienen de dentro del país representa cerca del 60% es fácil entender este éxito.

No hay más que comparar esta cifra con los ingresos domésticos en Europa. En el Ibex 35 solo poco más de un tercio de los ingresos proceden de España, porcentajes que se reducen al 22% en el caso del Dax alemán o al 21% del CAC francés, según datos de Facset.

Eso hace que las bolsas americanas sean menos sensibles a los vaivenes de la economía mundial. Les da relativamente lo mismo cómo le vaya al resto del planeta, lo importante para ellos es que el consumo interno no decaiga. Al respecto, el índice de confianza del consumidor de la Conference Board se encuentra en niveles máximos desde el año 2000.

A estos factores se unen la capacidad de independencia energética, a partir de 2021 se espera que se convierta incluso en exportador neto de petróleo, una política fiscal favorable en consonancia con la política monetaria, y una legislación laboral que facilita la contratación por parte de las empresas.

Por último, hay que contar también con la capacidad de reacción de la economía norteamericana ante la crisis. Las medidas adoptadas tras la quiebra de Lehman Brothers, tan criticadas en su tiempo en el Viejo Continente, le ha llevado a salir reforzados con una economía en expansión, mientras que Europa sigue lastrada por los problemas internos entre sus países cada vez más antieuropeistas.

Motivos más que suficientes y razonables, según Self Bank, para seguir tomando posiciones en la bolsa americana, aunque su PER, el ratio utilizado para medir si una bolsa está cara, supera ampliamente al mercado europeo.

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