Seis meses des­pués de su anun­cio, las ofertas chinas si­guen en el limbo

China Three Gorges plantea un futuro distinto para la lusa EdP y la filial española EDPr

El con­flicto EdP/Estado y la hos­ti­lidad nor­te­ame­ri­cana con­di­cionan la ope­ra­ción

Antonio Mexia, EDP
Antonio Mexia, EDP

Los mer­cados si­guen a la es­pera de las in­ten­ciones de la em­presa china es­tatal CTG en re­la­ción con las ofertas que, el pa­sado mayo, lanzó para ha­cerse con el con­trol del grupo Electricidade de Portugal (EdP), donde ya es el mayor ac­cio­nista con un 23,27%, y de la fi­lial de ener­gías re­no­va­bles EDPR, que tiene su sede so­cial en Madrid. Un pro­blema que afecta al sector eléc­trico es­pañol (EdP es pro­pie­taria de Viesgo) y al in­terés que mues­tran Iberdrola y Endesa por la eléc­trica lusa.

Hasta ahora, transcurridos seis meses, CTG solo ha realizado el “registro preliminar” de ambas Opas, que según la Comisión del mercado de valores (CMVM) de portugal deberán ser lanzadas a la vez, una vez superada la criba de dieciocho autoridades reglamentarias, de la UE y de los 11 países donde la eléctrica opera, situados en Europa, Norte América y Sud América.

Según algunos expertos, CTG mantiene en secreto sus intenciones, probablemente porque tiene serios motivos para replantear la operación anunciada, al menos en una parte de la misma. De hecho, EdP tiene serios problemas en Portugal, donde está siendo investigada por la justicia por presuntos casos de corrupción y compra de favores políticos, en contra de los intereses de los consumidores, antes de la quiebra escandalosa del Grupo Espirito Santo y durante el gobierno socialista de José Sócrates.

Aunque la dirección de EdP niegue las acusaciones y quede aun mucho por investigar, lo cierto es que los conflictos abiertos con el Estado y la Justicia empiezan a pasar factura a la eléctrica, hasta el punto de comprometer la rentabilidad de la actividad doméstica. En todo o caso, entre enero y setiembre de este año, el resultado neto de la eléctrica cayó un 74%, hasta los 297 millones de euros. La española EDPr, que tuvo un resultado bruto de 1.239 millones, aportó 115 millones al neto del grupo.

Resultados

El resultado extraordinario de 560 millones registrado en 2017 con la venta de Naturgas solo explica parte de dicho retroceso. Pero sobre todo, el gobierno de Lisboa exigió a EdP que devuelva todo lo cobrado al abrigo de un sistema que garantizaba la estabilidad económica de los contratos de electricidad. La eléctrica dirigida por Antonio Mexia no tuvo más remedio que realizar una provisión de 280 millones de euros, pero no sin antes interponer una querella al Estado ante los Tribunales.

Según las estimaciones de la autoridad reguladora del sector, ERSE, lo cobrado en exceso por EdP, presuntamente a cambio de favores políticos, ascendería a unos 510 millones de euros, lo que podría poner en riesgo la rentabilidad de la actividad doméstica de la eléctrica. Una situación y un riesgo potencial del que CTG no tenía noticia el mes de mayo, cuando anunció su oferta de 11.900 millones para hacerse con el control absoluto de la eléctrica portuguesa.

Sin embargo, si la estatal china tarda tanto en proceder al registro definitivo de las Opas ante la CMVM, tiene sin duda mucho más que ver con los problemas regulatorios planteados por el control de EdPr. No tanto en Europa, sino en Estados Unidos, que es donde tiene la mitad de los 11 GW con que opera actualmente, frente a los 5,2 GW que tiene en la Península Ibérica (2,4 FW en España, 1,3 GW en Portugal) y menos de 1 GW en Brasil.

De hecho, CTG habría llegado a la conclusión de que la oferta obligatoria sobre EdPr, en la que la casa madre EdP controla el 83% del capital, no tendría prácticamente ninguna posibilidad de salir adelante. En plena guerra económica con China, la administración Trump no está por labor de facilitar la entrada del capital público chino, sobre todo en sectores estratégicos como el eléctrico, al contrario, pues, del gobierno luso, que no pone ningún obstáculo a CTG.

Salir corriendo

La salida que se baraja en el sector es que la empresa estatal china lleva meses buscando un comprador par los activos eléctricos de lusos en Estados Unidos, que podrían interesar a grupos como Iberdrola y Enel, que ya operan en Portugal (el italiano a través Endesa), los alemanes E.On y RWE, y el galo Engine. Este último es el que saldría como favorito, al ser el que mas interés tendría por les activos renovables de EdPr en Norte América.

Llama mucho la atención las recientes recomendaciones del Santander, que puso a EdPr un precio objetivo de 10,09 euros/acción, con una revalorización del 26% sobre el precio actual situado en torno a los 8 euros. CTG anunció en mayo que pagaría por EdP un máximo de 3,26 euros/acción, un 4,86% más que el valor en bolsa antes del anuncio de la OPA, mientras la oferta de 7,33 euros por EdPr, implicaría un descuento del 6,6%.

La especulación en torno al futuro de EdP, ante la presentación eventual de una nueva OPA por parte de Engine dirigida a EdPr, está asociada, también, a recientes cambios de accionistas en la eléctrica lusa, con la salida de un accionista histórico como Capital Group, que llegó a tener 10% del capital, y que se desprendió de su último 2,3%, a favor del “fondo buitre” argentino de Paul Elliot Singer, que al mismo precio de la OPA de CTG, pagó unos 260 millones de euros.

En todo o caso, aunque rechacen pronunciarse sobre la evolución de la situación, empezando por cualquier especulación sobre las intenciones y negociaciones del accionista de referencia chino CTG, lo que hicieron los consejos de EdP y de EdPr fue pronunciarse a favor del rechazo de sendas ofertas por “insuficientes”. Y las informaciones que llegan de Bruselas, también no son nada favorables a los intereses chinos, que solo tienen el apoyo total del gobierno luso.

Es que aunque la decisión sobre inversiones extranjeras sea de la competencia de los Estados miembros, la UE solo dará la luz verde a las Opas de CTG si respetan las reglas europeas tan básicas como que, en el sector eléctrico, un accionista no puede controlar a la vez las actividades de generación, comercialización y transporte de electricidad, que es lo que haría el Estado Chino, que a través State Grid ya tiene también 25% de la transportadora eléctrica REN.

De ahí que la reguladora europea ERSE pondere un “potencial conflicto de intereses” en una operación del mismo, que consiste en la adquisición de la operadora lusa Generg (energía solar y mini-hídricas), por parte de otra empresa estatal china, Datang. Con que para la comisaria de la competencia Margrethe Vestager, está en juego una situación de “unbundling”: con CTG, State Grid y Datang, China podrá acabar dando cartas en todo el negocio eléctrico portugués.

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