ANÁLISIS

Las propuestas de Jeremy Corbyn y las reservas de la ministra Nadia Calviño

Los más fieles de Pedro Sánchez cri­tican las li­mi­ta­ciones en el au­mento de las pen­sio­nesi

Sistema de pensiones
Sistema de pensiones

Malestar entre los más fieles de Pedro Sánchez por las afir­ma­ciones de la mi­nistra de Economía sobre la acep­ta­ción, como único cri­te­rio, el del ín­dice de pre­cios al con­sumo, para la con­ser­va­ción del poder ad­qui­si­tivo de las pen­sio­nes.

El gobierno necesita, según sus fieles, apoyos parlamentarios y, entre otros, el del PNV que ya había sellado un acuerdo con el PP para mantener la capacidad adquisitiva de los pensionistas. Un colectivo éste con mucha relevancia a la hora de las votaciones. ¿Ha sido imprudente la ministra Calviño?

La realidad está, sin embargo, imprudentemente presente. El precio del petróleo ha subido y el euro se está depreciando frente al dólar. Habrá que pagar más euros por un barril de petróleo. Un factor que repercutirá directamente en el IPC de todos los países miembros de la Eurozona, España incluida. ¿El IPC debe ser el único referente para la revalorización de las pensiones?

Robert Shrimsley desde el Financial Times describe el terror de los conservadores británicos ante el programa de economía socialdemócrata desarrollado por Jeremy Corbyn en el reciente congreso de su partido. Un programa muy atractivo para el electorado.

Terror conservador con inmediatas consecuencias: la señora May continuará siendo primer ministro, nada de elecciones y el proyecto Chequers se mantendrá como eje de la propuesta británica ante la UE.

Corbyn en Liverpool, y ante los suyos, subrayó que desde el derrumbe del 2008 “el sistema político-económico del Reino Unido no está funcionando… necesita soluciones radicales para corregir fallos y desigualdades”. Corbyn plantea el fin de la austeridad con mayores impuestos para los ricos y más protección social, al tiempo que reclama una acción más decisiva contra las exenciones y la evasión fiscal, incluidos los beneficios fiscales para las empresas. El resultado de esta estrategia laborista permitiría doblar los ingresos para los servicios sociales.

También reclama Corbyn la participación de los trabajadores en las empresas, como sucede en Alemania, así como una vuelta al pasado laborista renacionalizando los ferrocarriles y las empresas generadoras de energía. Finalmente insiste en que se fije un salario máximo para los ejecutivos con miras a reducir la desigualdad o que el Estado no contrate con aquellas empresas cuyas nominas encierren grandes diferencias en las retribuciones.

Un reciente libro, “Are Chief Executives Overpaid?”, escrito por Deborah Hargreaves, cuantifica escandalosos ejemplos como el de la constructora británica Persimmom; los beneficios obtenidos en 2017 bastarían para construir una casa a todos los “sin hogar” del condado de York donde tiene su sede social.

En el Reino Unido la media de los ingresos de los principales ejecutivos de las empresas del FTSE 100 superan como media en 155 veces los salarios de los trabajadores . En EEUU la proporción es de 347 a 1. Hargreaves cuantifica que en su primera semana de trabajo el ejecutivo medio gana lo mismo que un trabajador en un año.

Quizá como ha ocurrido en España con los pasos de cebra y la prohibición de fumar en los lugares públicos, nuestros directivos acabarían aceptando una nueva moral porque, en definitiva, no se trata sólo de avaricia sino también de inercia o miedo para salirse de unas pautas ya establecidas, traicionando a los suyos.

En las recomendaciones del FMI, septiembre 2018, sobre la economía española se lee lo siguiente: “un ajuste ad hoc de las pensiones con el IPC puede poner la sostenibilidad del sistema en riesgo.

Vincular los incrementos de las pensiones con carácter permanente a la inflación, visto el actual crecimiento demográfico, exigiría unas reformas estructurales, como por ejemplo: una revisión de la contribución mínima de los autónomos y también una revisión del tope máximo de cotización así como vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida”. La advertencia de la ministra de economía no es la

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