El Gobierno de­roga el im­puesto al sol y eli­mina el 7% que se aplica a la ge­ne­ra­ción eléc­trica

Repsol supera la marcha de CaixaBank y afianza el valor de la acción en Bolsa

Sacyr da es­ta­bi­lidad a la com­pañía y al equipo gestor para aco­meter el nuevo plan es­tra­té­gico

Oficinas de Repsol
Oficinas de Repsol

Repsol ha su­pe­rado las tí­midas in­quie­tudes que sur­gieron en Bolsa tras la sa­lida del ca­pital de CaixaBank y se man­tiene como valor en alza am­pa­rado por el res­paldo del precio del pe­tró­leo. La co­ti­za­ción su­pera los 17 euros y está lejos del mí­nimo anual de 13,61 euros que re­gistró en fe­brero pa­sado. Sacyr se ha con­ver­tido en el ac­cio­nista ma­yo­ri­tario y es­table del hol­ding con un 7,69%, lo que da al equipo gestor ga­ran­tías en la toma de de­ci­sio­nes.

La constructora no ha pedido por el momento más peso en el consejo y confía plenamente en el equipo gestor. Tras la marcha de la entidad, Sacyr dijo abiertamente que su situación es muy cómoda en la compañía pues está protegida ante posibles movimientos bruscos del valor de la petrolera y descarta salir del accionariado de Repsol.

Manuel Manrique, presidente de Sacyr, se ha convertido en el principal valedor de la compañía y su relación con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, es excelente. Al igual que en su día hizo Isidro Fainé defendiendo a Repsol ante los ataques de Pemex contra la gestión y la expropiación de YPF por parte de Cristina Kirchner, Manrique ha estado siempre del lado de Brufau.

Jarro de agua fría para los mercados

La salida de CaixaBank del accionariado de la petrolera después de 22 años en la compañía se recibió en los mercados como un jarro de agua fría pues la entidad financiera había sido el accionista de referencia de la compañía y su principal valedor en momentos de crisis. La mayoría de los analistas interpretaron su marcha como un golpe bajo para los pequeños accionistas, ya que la acción podría sufrir en Bolsa y desaprovechar el momento dulce que registra el precio del petróleo.

Bankinter consideraba que la compañía que preside Antonio Brufau podría verse presionada por la venta. Link Securities opinaba que, aunque CaixaBank saldrá ordenadamente del grupo petrolero, en cambio, su marcha se pensaba podía ser un “lastre”. Renta 4 y Banca March admitían por su parte que el impacto de la salida de CaixaBank sería “limitado”.

Otras casas de análisis consideraban, por el contrario, que podía beneficiar a Repsol. GVC, por ejemplo, explicaba que el impulso de la subida del crudo es un seguro para la empresa por lo que su precio del valor es de 18,45 euros. Otros como Alantra suben más su previsión y estiman que la acción puede llegar a los 19,87 euros. UBS es más prudente y sitúa el precio objetivo en 17,50 euros.

Superado el momento

En los 15 días que han transcurrido desde que el banco anunciase que vendía el 9,36% del capital de Repsol, la compañía ha recuperado su estabilidad. El primer día cayó un 2,4% pero no ha vuelto a resentirse gracias al precio del barril y la estabilidad que le aporta el nuevo plan estratégico. De hecho, como se comentaba en el párrafo anterior, varias casas de análisis sitúan el valor por encima de los 17 euros por lo que su recomendación es comprar.

La acción no se encuentra en estos niveles desde 2015 y se espera que pueda superar incluso los 18 euros. La compañía aprobará en noviembre próximo el dividendo de 0,485 euros que está previsto en el plan estratégico.

Apuesta por el mercado eléctrico

Precisamente, uno de los grandes objetivos del plan estratégico es aprovechar el escenario que se abre con la transición energética en introducirse en el negocio eléctrico. El plan de la petrolera es conseguir 2,5 millones de clientes minoristas de gas y electricidad en España, con una cuota de mercado superior al 5%. “Entrar a competir con las grandes del kilovatio” es una de las prioridades que se han fijado en el nuevo Plan Estratégico 2018-2020, en el que se esperan invertir 15.000 millones de euros.

La petrolera quiere aprovechar los 3.800 millones de euros ingresados por la venta del 20% de Gas Natural Fenosa y su potente red de clientes para introducirse en el negocio eléctrico. El grupo tiene previsto destinar 2.500 millones de euros a la compra de activos que le aporten una rentabilidad del 10% y que estos no sean regulados. “Queremos ser actores en un mercado abierto y con la tecnología como vector fundamental. Por debajo de esa cifra no invertiremos. Estamos aquí para buscar rentabilidad”, declaró el consejero delegado, Josu Jon Imaz en la presentación del plan estratégico en junio pasado.

De hecho, la petrolera ha entrado ya en el negocio eléctrico tras comprar a finales de junio a Viesgo un total de 2.350 megavatios de potencia instalada repartidos en dos centrales de ciclo combinado y tres hidroeléctricas, además de la comercializadora de gas y electricidad con 750.000 clientes. La operación le ha supuesto un desembolso de 750 millones de euros.

Medidas energéticas de carácter transitorio

La entrada de Repsol en el negocio eléctrico se produce en un momento de gran ebullición para el sector. El Consejo de Ministro ha aprobado un paquete de medidas energéticas aunque la mayoría tienen carácter transitorio. El Gobierno ha aprobado, por ejemplo, la suspensión del impuesto del 7% a la generación eléctrica durante seis meses. Se establece también una exención del Impuesto de Hidrocarburos para la producción eléctrica o la cogeneración.

Tal y como estaba previsto, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha derogado el impuesto al sol y se reconoce el derecho al autoconsumo sin ningún tipo de peaje y cargo para dicha actividad, a la vez que simplifica a nivel administrativo este tipo de instalaciones.

Respecto al bono social, se amplía la cobertura a las familias monoparentales y se aumenta en un 15% el límite de consumo que daba derecho al bono actual. Por otro lado, se crea el bono de calefacción y agua caliente para familias muy vulnerables. El Gobierno establecerá en este caso diferentes tipos de ayudas dependiendo de las temperaturas de cada zona.

Por último, las comercializadoras de gas y electricidad no podrán contratar puerta a puerta suministros tal y como venían haciendo hasta ahora, salvo que la visita haya sido solicitada por el consumidor.

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