El go­ber­nador tam­bién alerta de los riesgos en otros países como Argentina

El Banco de España afea al BBVA por su presencia en el Garanti de Turquía

El su­per­visor pone de­beres a todo el sector pese a las me­joras ya rea­li­zadas

Francisco Gonzalez, presidente del BBVA
Francisco Gonzalez, presidente del BBVA

El go­ber­nador del Banco de España lo puede decir más alto, pero no más claro. Tras el tor­men­toso ve­rano vi­vido, Pablo Hernández de Cos trata de abrir los ojos a FG y su su­cesor Torres sobre los riesgos que su­pone estar en países con "dificultades im­por­tan­tes" como Turquía. Tampoco se ol­vida de otros, como Argentina, aunque re­co­noce la im­por­tancia de la di­ver­si­fi­ca­ción geo­grá­fica. Eso sí, el su­per­visor pide más es­fuerzo y pru­dencia a todo el sector tras los ajustes rea­li­zados en los úl­timos años.

En plena Universidad de Deusto, donde se han forjado muchos de los directivos de la banca española, el gobernador del Banco de España ha destacado la importancia de la diversificación geográfica siempre y cuando no se incurra en riesgos. Y en ese sentido, ha apuntado de manera muy directa al BBVA, pese a que su presidente saliente y el entrante han tratado de minimizar los problemas en algunos de sus mercados.

Según Pablo Hernández de Cos, "este segmento de negocio [el internacional] no está exentos de retos, especialmente en el momento actual en el que algunas economías en las que nuestras entidades están expuestas, como Turquía y Argentina, están atravesando dificultades importantes".

La advertencia del supervisor al BBVA es doble. El grupo presidido por FG está presente en Argentina, al igual que el Santander, aunque la exposición de los dos grandes bancos españoles a la economía del país suramericano se redujo desde la grave crisis sufrida hace décadas con la implantación del corralito.

El ya saliente Francisco González y su heredero y aún consejero delegado, Carlos Torres Vila, han defendido a capa y espada su apuesta por Garanti, su filial en Turquía. El BBVA ha sufrido en su propia cotización las turbulencias agravadas durante el pasado mes de agosto de la situación económica y comercial de este país.

La alta exposición del BBVA a Turquía (supone cerca del 12% de su beneficio atribuido, según los últimos resultados trimestrales presentados) ya había situado al grupo de FG en el punto de mira del Banco Central Europeo (BCE). Ahora, es el propio Banco de España el que se pronuncia de manera clara y pública.

Tal vez para quitar algo de dramatismo, Hernández de Cos ha argumentado que "el modelo de negocio internacional de las entidades españolas, basado mayoritariamente en actividades realizadas a través de filiales que operan de forma descentralizada, con independencia financiera y que realizan actividades bancarias tradicionales supone un factor mitigante que hay que tener en cuenta".

Cuatro retos

El gobernador ha aprovechado el momento, en vísperas de que se conozcan los resultados del tercer trimestre de la banca española, para imponer cuatro retos básicos y que el sector no se relaje tras todas las mejoras que se han acometido durante los últimos años como consecuencia de la crisis.

La reducción de activos improductivos, la recuperación de la rentabilidad perdida, la adaptación al nuevo marco regulatorio y las nuevas tecnologías y competidores tecnológicos son asuntos prioritarios, según el Banco de España, para que el sector bancario español "se sitúe en una posición de fortaleza suficiente desde la que contribuir al crecimiento económico y a la creación de empleo".

Hernández de Cos también ha incidido en un asunto preocupante ya entre algunos banqueros nacionales. "Las entidades no pueden descuidar la vigilancia de las condiciones de concesión de sus créditos. En el contexto actual, tasas de expansión crediticia muy elevadas, como ocurre en el segmento de financiación bancaria a las familias para la adquisición de bienes de consumo duradero, podrían estar poniendo de manifiesto una relajación en los criterios".

El gobernador reconoce que el peso de la financiación al consumo tiene poco peso en el conjunto de la cartera crediticia, pero su rápido crecimiento "debe de ser un elemento de cautela de forma que no pase a convertirse, desde una fuente de ingresos alternativa, en una fuente potencial de pérdidas".

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