ANÁLISIS

Techo de gasto: el horno no está para bollos, señor Iglesias

La mi­sión del FMI que exa­mina la eco­nomía es­pañola tra­baja ya en Madrid

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Pablo Iglesias, de Podemos, como el ita­liano Di Maio, del M5E, son de la opi­nión que un mi­nistro de Hacienda serio como un go­bierno serio deben en­con­trar di­nero para atender esas ne­ce­si­dades de la ciu­da­danía que ellos con­cretan en sus pro­gramas elec­to­ra­les.

La ministra española de Economía, en la reciente reunión del Eurogrupo, se pronunciaba, sin embargo, a favor del saneamiento de las cuentas públicas como un requisito necesario para la consolidación de proyecto europeo.

El mensaje de la ministra española fue muy aplaudido por sus colegas y quizá no tanto el del ministro de Finanzas de Italia, Giovanni Tria, amenazado por el M5E (mega vendetta) por no acomodarse a las exigencias de establecer una renta universal y rebajar el IRPF.

Tria se echaba a un lado ante la necesidad del ajuste presupuestario y reclamaba una mayor solidaridad por parte de las economías europeas más fuertes con las más débiles. El gobierno italiano, no obstante, se había comprometido con Bruselas en fijar el déficit presupuestario en el 1,6% y el 0,8% del PIB en 2018 y 2019. Ahora, después de las presiones de los partidos políticos populistas italianos, el déficit se ha revisado al alza hasta el 2,4% del PIB.

Los mercados han reaccionado incrementando la prima de riesgo porque junto, al mayor déficit presupuestario, la deuda pública italiana -que ya es de 2,3 billones de euros-, representa el 132% de su PIB.

La misión del FMI que examinará la economía española ya está aquí con un pie a tierra. En su última consulta, que fue de octubre 2017, alertaba de la posición de inversión neta internacional (NIIP, en siglas anglosajonas) de España, calificándola de “todavía altamente negativa".

"Mientras el sector privado continúa desendeudándose y generando un ahorro neto después de la crisis, la NIIP del Estado y del Banco de España se ha incrementado reflejando fundamentalmente un mayor endeudamiento bajo el Target2 en la medida en que el Banco Central Europeo mantenía sus programas de compra de deuda. La deuda bruta del Estado español y del Banco de España en poder de no residentes representaban a fines de 2016 el 86%”, decía el FMI.

Desde esa fecha la deuda pública ha seguido creciendo y el ahorro privado reduciéndose.

El FMI estimaba que esa posición neta de endeudamiento exterior exigía un superávit de la balanza de pagos por cuenta corriente superior al 3% del PIB. Sin embargo, la capacidad de financiación de la nación española, como señala el último informe trimestral del Banco de España, ha bajado del 2% del PIB de 2017 al 1.3%.

El horno no está para tantos bollos como piensa el señor Pablo Iglesias. Su propuesta de elevar la recaudación fiscal hasta niveles próximos al 50% del PIB habría que enfrentarla a lo que ocurre en Francia. Con una recaudación del orden del 56,4% del PIB, Francia tiene un déficit presupuestario superior al 3% de su PIB.

La estrategia del gobierno de Macron no es la de subir los impuestos, si no de bajarlos hasta una cuota del 52% del PIB en la recaudación y al tiempo situar por debajo del 3% -contención del gasto público- el déficit presupuestario. Una elevadísima recaudación no soluciona los problemas.

El FMI emitirá en breve un nuevo diagnóstico sobre la salud de la economía española. El informe será leído y estudiado en el Ministerio de Economía y en el Banco de España, y a su vez servirá de referencia para los mercados internacionales de deuda y la estimación de la prima de riesgo que podrá oscilar en una u otra dimensión según se vea la solidez del proyecto europeo. No estaría de más que estos informes se discutiesen en el Parlamento de la nación. Un viento fresco para refrescar las cabezas más calenturientas.

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