Monitor de Latinoamérica

El de­re­chista Bolsonaro y el iz­quier­dista Haddad, fa­vo­ritos en un país muy po­la­ri­zado

Inquietud empresarial española ante las elecciones en Brasil

España, el país eu­ropeo más ex­puesto al de­venir de la gran eco­nomía re­gional

Billetes y monedas brasileñas
Billetes y monedas brasileñas

Las em­presas es­paño­las, ya in­quietas por la nueva crisis ar­gen­tina, ob­servan con preo­cu­pa­ción la si­tua­ción en Brasil, que este fin de se­mana ce­lebra la pri­mera vuelta de unas pre­si­den­ciales que po­drían causar un ‘tsunami’ y añadir in­cer­ti­dumbre a la re­gión. En un país muy po­la­ri­zado, con el can­di­dato que más in­ten­ción de voto dis­po­nía, Lula, en­car­ce­lado e in­ha­bi­li­tado para con­cu­rrir, el de­re­chista Bolsonaro sigue en ca­beza de los son­deos.

Todo apunta a que serán él y el sustituto de Lula y Rousseff, el izquierdista Haddad, quienes pasen a segunda vuelta. Dos candidatos que generan incógnitas en los inversores y que no lideran opciones moderadas.

Justo cuando la economía amaga con encarrilarse tras dos años de recesión y otro de debilidad, la política puede arrojar inestabilidad al motor regional. Y si bien las posibilidades de un ‘tsunami’ por el triunfo del candidato populista y ultra del Partido Social Liberal merman tras el avance en los sondeos de Fernando Haddad, del PT, que sustituyó el 11 de septiembre a Lula como candidato, los nubarrones persisten. Según los dos últimos sondeos, Jair Bolsonaro, apuñalado en un acto electoral y hospitalizado hasta hace poco, sigue siendo el favorito en la primera vuelta, con entre el 28,2% y el 31% del voto, aunque seguido ya de cerca por Haddad (25,2%-21%). Por detrás, y lejos están Ciro Gomes (PDT, centroizquierda), con el 9,4%-11%; Geraldo Alckmin (PSDB, centroderecha), con el 7,3%-8% y la ecologista Marina Silva (4%-6%).

A pocos días de la elección, y aunque la segunda vuelta (28 de octubre), podría ser otra cosa y los sondeos otean empate técnico entre ambos en torno al 42%, Bolsonaro, que aglutina parte de la insatisfacción en Brasil pese a su radicalismo, sobrevive al gran rechazo que está generando, con multitudinarias manifestaciones en su contra. Entre ellas, la de miles de mujeres en todo el país con el lema #EleNão. Los mercados, que prefieren a Alckim, ven con inquietud el populismo de Bolsonaro y la posible parálisis en las reformas que podría entrañar Haddad. Brasil precisa reducir el déficit (7% del PIB), control de gastos y reforma de las pensiones y ninguno parece el indicado. Gomes, Alckmin, Silva y el exministro de Hacienda Meirelles (MDB) insisten en la necesidad de diálogo, pero la división social parece dejarles fuera de juego. . La polarización abierta en 2016 por la destitución de Rousseff y su sustitución por Temer aumentó con el ingreso en prisión de Lula, condenado por corrupción. Esta división llega en medio de un aumento del malestar social por la crisis y del descrédito de los políticos tradicionales tras el caso de corrupción de Odebrecht, en un país en el que se suceden protestas de izquierda y derecha y un alza de la delincuencia e inseguridad que da votos a Bolsonaro. Pese a la salida de dos años de recesión en 2017, con un avance del 1% que ayudó a que la IED subiera el 8,1%, a 62.700 millones, y a que la economía comienza a carburar (crecerá entre el 1,6% y el 2% en 2018) las inciertas elecciones están generando una inestabilidad que puede dañar la confianza.

La importancia de Brasil para la economía y empresas españolas no ha dejado de crecer en los últimos años. No sólo es ya un mercado vital para dos de las grandes multinacionales, Santander y Telefónica: España es el segundo mayor inversor tras EEUU, con un stock acumulado de 66.000 millones y Brasil es el tercer destino de la IED española en el mundo y el primero en Latam. Y uno de los mercados donde las firmas españolas prevén elevar su inversión en 2018.

Las empresas afincadas allí se juegan mucho en estas elecciones, desde las del Ibex-35 como Santander, Telefónica, Repsol, Naturgy, Dia, ACS, Iberdrola, Ferrovial, Inditex, Grifols, Iberia, Indra, Endesa, Mapfre, Acciona, Siemens-Gamesa y Meliá, a otras grandes y medianas como OHL, FCC, Abertis, Sacyr, Air Europa, Prosegur, Ezentis, Calvo, Duro Felguera, Fluidra, Abengoa. Elecnor, Gestamp, Iberostar, CAF… Para algunas, Brasil es ya uno de los pilares de su facturación global y sus cifras en Latam. Santander obtiene el 25,2% de sus ingresos/beneficios en Brasil (el país que más aportó a la entidad en 2017, superando a Reino Unido); Telefónica, el 21,5%; Mapfre el 21,1%; Repsol el 6,6%; Dia el 21,2%; Iberdrola el 16,3%; Naturgy el 8,1% y Prosegur el 9,3%. España es el país europeo más expuesto a la economía brasileña.

Las firmas españolas vienen apostando con fuerza por Brasil, pese a la incertidumbre económica de los últimos años, la inestabilidad social y la inquietud electoral. Telefónica ha dejado claro que Brasil es el mercado clave que conforma con el español el pilar del grupo y apuesta por crecer allí. Iberdrola ha creado en Brasil un gigante que es ya la primera compañía de luz de Latam por clientes. Naturgy aumenta posiciones y para Aena será la primera piedra en su plan de expansión global. Las firmas españolas ocupan la primera posición por inversión en infraestructuras en Brasil, con más de 14.000 millones. En este capítulo y en 2018-19, en Brasil se adjudicarán mediante subasta 96 proyectos de transportes, energía y telecos por 54.000 millones.

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