El grupo es­pera el re­co­no­ci­miento del mer­cado a un plan de ne­gocio am­bi­cioso y muy po­tente

BME pierde la ganancia anual en plena reinvención del negocio

La con­tra­ta­ción al­ter­na­tiva aca­para cada vez más cuota del ne­gocio diario en todas las bolsas mun­diales

Antonio Zoido, BME
Antonio Zoido, BME

Renovarse o morir o, como mí­nimo, pasar una larga tra­vesía del de­sierto. A este reto de re­vertir un si­tua­ción cuanto menos com­pleja se en­frenta Bolsas y Mercados Españoles (BME), el gestor de los mer­cados na­cio­na­les. El grupo que pre­side Antonio Zoido está pa­gando en el parqué la acu­mu­la­ción de in­cer­ti­dumbre sobre el fu­turo in­me­diato y sobre el no tan in­me­diato. Ha per­dido toda la ga­nancia que acu­mu­laba en bolsa en 2018 y está muy cerca de los mí­nimos del ejer­ci­cio. ¿Por qué?

La primera razón tiene que ver con la coyuntura general de una bolsa muy débil a la que se le acumulan las malas noticias, empezando por la debilidad de todo el sector financiero. No está el mercado español para alegrías y son muy pocos (las ‘utilities’, Colonial y Telefónica) los que están salvando con nota un mes de octubre terrible que se ha llevado por delante con toda claridad el nivel de los 9.000 puntos en el Ibex 35. Apenas hay visibilidad.

Pero BME tiene muchos frentes abiertos. A la fuerte caída de los volúmenes de contratación (de un 17% el pasado mes de septiembre) se suma el temor a la aplicación de la Tasa Tobin. El impuesto, con el que tantas veces han amenazado distintos gobiernos españoles, se ha convertido en uno de los objetivos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para financiar parte del aumento del gasto social. La tasa es una amenaza directa al negocio de BME, ya en entredicho.

"Estamos viendo como las plataformas de contratación alternativas acaparan cada vez más cuota de la contratación diaria en todas las bolsas mundiales, y la española no es una excepción. La Tasa Tobin no haría más que alentar el proceso de deslocalización de la actividad en la bolsa española. Aquella vieja percepción de que BME era un monopolio intocable hace mucho que pasó a la historia", señalan fuentes bursátiles.

Según datos de Fidessa, más del 50% de la contratación sobre el Ibex 35 se canaliza ya a través de plataformas no reguladas. Es decir, en mercados 'over the counter' (OTC) fuera de los cauces tradicionales. Una tendencia que va a más y que la Tasa Tobin llevaría a la máxima expresión. No ayuda que el 46% de las la propiedad del mercado español esté en manos de inversores extranjeros, mucho más proclives a utilizar estas plataformas.

En este escenario, BME ha realizado este mes de octubre su primer ‘investor day’ con el objetivo de poner en valor los galones de un grupo que hasta ahora se había podido permitir el lujo de vivir de forma muy discreta en bolsa. Ahora quiere que reluzca una posición de liquidez que le permitiría realizar desembolsos de al menos 400 millones de euros para inversiones o adquisiciones.

“Tienen mucho terreno para moverse. Tiene caja, un equipo muy experto y competente y un profundo conocimiento del mercado. Y de cara a los inversores, una de las mejores rentabilidades por dividendo del mercado. Lo tiene todo para empezar a hacer ruido con un proyecto solvente y potente capaz de compensar la pérdida de negocio que suponen las nuevas plataformas”, señala un analista del valor.

De momento, el mercado ha dispensado una acogida discreta al nuevo plan de negocio del grupo, que pasa por un crecimiento anual de los ingresos del 4% hasta 2021 y del 6% en el caso del beneficio neto. Para ello necesitará generar ingresos alternativos a los que produce los volúmenes de negocio. Nuevos y rentables servicios y quién sabe si la tan reclamada históricamente fusión con un gran competidor serán la clave para la nueva etapa que afronta BME,

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