OPINIÓN

La lógica de un salario mínimo creciente con un Presupuesto expansivo

La Comisión, en su obli­gada fun­ción, pide acla­ra­ciones pero no más allá de las ra­zo­na­bles

Presupuesto Unión Europea
Presupuestos.

Ningún re­vuelo por la subida del sa­lario mí­nimo, salvo el pre­vi­sible de los au­tó­no­mos. Hay mu­chos vo­tantes afec­ta­dos, y un au­tén­tico hu­racán par­la­men­tario y me­diá­tico desatado por el pro­yecto de Presupuesto del go­bierno de Sánchez. Un pre­su­puesto ex­pan­sio­nista que mo­des­ta­mente pre­tende ser algo más ex­pan­sivo que el de Rajoy. La senda es la misma pero se dan unos cuantos pasos más hasta so­bre­pasar el techo de gasto. La meta ini­cial­mente mar­cada. Anatema. ¿Por qué?.

Hay ciudadanos, no los más favorecidas en términos de riqueza, que van a recibir nuevas o adicionales prestaciones.

La moral y la política que encierra esta audacia presupuestaria tiene orígenes remotos: raíces evolutivas. “Todos los animales sociales poseen códigos éticos adoptados por la evolución para promover la cooperación del grupo” lo cuenta Y. N. Harari en su reciente libro “21 lecciones para el siglo XXI”.

Atravesamos un momento confuso. La globalización está en cuarentena con el Brexit y Trump como paradigma. Por otro lado los rumanos han rechazado la prohibición que se quería imponer al matrimonio homosexual y en la conservadora Baviera los verdes pro-europeos son la segunda fuerza política muy por delante de las iniciativas patrióticas.

La globalización que ha sido un vínculo de solidaridad a nivel planetario sufre el ataque de la extrema derecha y de la extrema izquierda unidas bajo el palio del nacionalismo.

La globalización no sólo son las multinacionales, que sí son aventajadas jugadoras, sino también los millones de asiáticos que abandonaron la pobreza y han iniciado un espectacular desarrollo industrial. También los africanos asoman la cabeza vía emigración o mediante el desarrollo de sus propios recursos.

En esta vieja Europa los nacionalistas italianos del norte y los progresistas del Movimiento 5 Estrellas adjuran de la UE olvidando que fueron sus propios compatriotas socios fundadores. En nuestra geografía los nacionalistas-independentistas catalanes envueltos en el mensaje “España nos roba” y exigiendo el derecho a votar también se olvidan que los ciudadanos de esa rica región española votaron mayoritariamente, ejerciendo el derecho a decidir, la Constitución de 1978 que ahora quieren incumplir.

El gobierno socialista ha mandado un doble mensaje de solidaridad. Primero, un salario mínimo de 900€ por debajo de los 1.498€ de Francia y Alemania o los 1.563€ de Irlanda. En segundo lugar, más protección social a través del Presupuesto. Un presupuesto pactado con Podemos y rechazado por el PP y Ciudadanos mientras la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal “avala las previsiones macroeconómicas del gobierno”; es decir, la estimación de crecimiento del PIB y las cifras de nuevo proyecto de presupuestos.

La AIREF “considera que el escenario macroeconómico, que prevé un crecimiento económico del 2.6% este año y del 2.3% el próximo, es prudente y se asienta en hipótesis factibles… analizado el plan presupuestario considera que el impacto de las medidas de ingresos y gastos ahí recogido es factible”.

Los servicios de la Comisión reclaman, máxime en el caso de un país como España incurso en el procedimiento de déficit excesivo, aclaraciones y precisiones. También lo hicieron en 2016 y 2017 con los presupuestos enviados por el gobierno del PP. Unas puntualizaciones también exigidas a otros Estados miembros y que en modo alguno justifican las embestidas del PP y Ciudadanos. Una actitud hostil entre partidos constitucionalistas frente a la unidad independentista.

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