ANÁLISIS

Pésima recepción en Bruselas al proyecto de presupuestos italiano

Se cal­cula el au­mento de la pre­sión sobre la em­presa en torno a €6.000 mi­llones

Presupuestos
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El pro­yecto de Presupuesto ita­liano pre­sen­tado el 15 de oc­tubre a la Unión Europea ha en­con­trado un re­chazo tan firme por parte de la Comisión, que no se re­cuerda otro igual desde la crisis griega.

El proyecto incluye, del lado de las políticas sociales, un estipendio mensual de 790 euros a las personas de bajos ingresos (‘reddito di cittadinanza’) y el adelanto de la edad de jubilación, y del lado económico un aumento de la presión sobre la empresa, de 6.000 millones, aunque compensado con un cierto alivio fiscal al fijar el IVA en el 15% y aplicar incentivos a la reinversión.

La Comisión está en consulta con los gobiernos de la Unión al objeto de preparar una pronta respuesta al proyecto italiano. También debe examinar próximamente el proyecto español de presupuesto, el cual, haciendo una comparación sumaria con el italiano, no parece menos expansivo que éste.

La muestra de rechazo más explícita se debe a Guenther Öttinger, comisario para presupuestos en declaraciones a Der Spiegel: “Se ha confirmado la hipótesis de que el proyecto de presupuesto italiano 2019 no es conciliable con las obligaciones existentes dentro de la UE”.

El gobierno italiano replicó vivamente. En declaraciones a la agencia Tass, el vicepresidente del consejo de ministros, Matteo Salvini, dijo que “la reacción no me sorprende. Durante años han sacado espantapájaros, pero ahora se las tienen que ver con dos movimientos políticos (alusión a Cinque Stelle y La Lega, socios de gobierno), y no pueden hacerles chantage porque ellos no están obligados ante nadie, sino a defender los intereses de su pueblo”.

Igualmente de rotundos que Öttinger se mostraron el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, y el canciller austriaco Sebastian Kurz. El ministro recordó en Radio Classique que las decisiones dentro de la Unión “se toman en Berlín, Roma, París, Bruselas… ya que sobre nosotros incide todo lo que hagan los otros países de la zona euro”. Kurz recordó ante el parlamento de su país que “los criterios de Maastricht son válidos para todos”.

Maurizio Martina, líder del tercer partido italiano, el Democrático, llama al proyecto de presupuesto “una bofetada a las empresas, y a los que crean empleos”, al recargarles con €2.000 millones de impuestos.

Se da como muy probable que la agencia Goldman Sachs, a la vista de un presupuesto que rompe la ruta de la austeridad, reducirá en dos grados la clasificación de la deuda italiana en su informe del próximo día 26. Casi al mismo tiempo se espera el de S&P.

El primer ministro Giuseppe Conte, que procura no exhibir el antagonismo de sus dos vicepresidentes respecto de la UE, participará este jueves en el consejo europeo que, aunque tiene por tema central examinar el estado de las negociaciones sobre el Brexit, dará ocasión a pulsar con más detalle el proyecto italiano: “Vamos a Bruselas con una propuesta económica de la que estamos orgullosos, y queremos discutirla sin prejuicios”, dijo Conte, para añadir rotundo: “La austeridad no es practicable”. El primer ministro acude a Bruselas con el respaldo de la cámara de diputados, que aprobó su informe sobre el presupuesto por 299 votos contra 194, y 28 abstenciones.

Uno de los argumentos de Conte será probablemente el de que un presupuesto expansivo ayudará al crecimiento. De todas formas, el tono confrontacionista de los líderes de la Lega y de Cinque Stelle pone a la Comisión en un aprieto cuando ve sus reglas tan directamente desafiadas por el gobierno de una de las mayores economías de la Unión, creándose así un problema de tipo político.

Los dos miembros de la coalición de gobierno difieren, sin embargo, en un cierto temple o estilo en el modo de poner en acto sus deseos de reforma del sistema europeo. El de la Lega es directo y doctrinal. Inflexible y casi xenófobo. El de Cinque Stelle, más pragmático, ya que valora el sistema de ayudas y apoyos financieros que puede prestar la Unión a los sectores menos dinámicos de la economía aunque, eso sí, rehuyendo en lo posible someterse a los rigores de los presupuestos ajustados.

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