La in­dus­tria ad­vierte de des­ace­le­ra­ción y re­corta a la mitad su pre­vi­sión de de­manda

El tirón de la vivienda apenas logra mantener al cemento, un sector en caída libre

La cons­truc­ción sigue es­tan­cada pese a la subida de las li­ci­ta­ciones pú­blicas

Cementos Molins
Cemento.

El con­sumo de ce­mento marca la marcha la ac­ti­vidad del sector de la cons­truc­ción y, en parte, el re­co­rrido de la eco­nomía en ge­neral y, por lo que se vis­lum­bra, las pre­vi­siones no son nada op­ti­mis­tas. La pa­tronal Oficemen co­mienza a de­tectar ciertos signos de des­ace­le­ra­ción en la de­manda de­bido a la ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica. Los fa­bri­cantes de ce­mento han re­cor­tado casi a la mitad sus cálculos por la falta de obra pú­blica y la caída de las ex­por­ta­cio­nes.

El aumento del mercado de la vivienda y el consiguiente crecimiento que está registrando la construcción de pisos no es suficiente para sostener un sector como el cementero que se alimenta en su mayor parte de la obra pública de los ayuntamientos y las grandes infraestructuras del Estado. En opinión de los cementeros, ni lo uno ni lo otro apenas si se mueve por lo que el sector se hunde cada día más.

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, anunció en su primera comparecencia en el Congreso de los Diputados, en julio pasado, que en lo que restaba de año lanzaría a licitación contratos de distintas obras de infraestructuras por valor de 5.000 millones de euros. Dijo también que a su llegada al Ministerio había detectado una baja ejecución de obras ya previstas que no se han acometido por valor de 12.460 millones de euros.

Licitaciones al alza pero poca inversión

Aunque resulte sorprendente, las cifras sobre licitaciones de obra pública están registrando un crecimiento muy por encima del año pasado. Hasta agosto, entre el Ministerio de Fomento, la Administración General, las autonomías y los ayuntamientos habían licitado obra pública por valor de 10.483 millones de euros, frente a los 7.359 millones contabilizados en igual periodo de 2017, lo que supone un crecimiento de un 42,5%.

En el caso concreto del Ministerio de Fomento, hasta el mes de agosto se había licitado obra pública por valor de 2.783 millones, una cifra que duplica los 1.368 millones del año pasado. Tanto las comunidades autónomas como los ayuntamientos han abierto también más la mano debido a que han recortado la deuda y han sacado más obra pública.

Las autonomías habían licitado proyectos hasta agosto por valor de 2.941 millones de euros, lo que supone un 17% más. Por su parte, la administración local -ayuntamientos y diputaciones- había sacado a concurso obras por valor de 4.470 millones de euros frente a los 3.078 millones del pasado año, un aumento de un 45,2%.

Pese a este aumento en la cifra de licitaciones, el sector del cemento no está detectando por ahora un aumento importante en el consumo sino todo lo contrario. Según los datos del primer semestre, la demanda registró un crecimiento interanual acumulado del 8%, una cifra muy inferior a la que experimentaba el sector al cierre de 2017, con un aumento cercano al 11%.

Previsiones a peor

En opinión de Oficemen, las perspectivas para el cierre del ejercicio son aún menos halagüeñas, ya que estima una subida de un 7% para el conjunto del año, lo que supondría cerrar el ejercicio en 13,3 millones de toneladas. “A principios de año, el departamento de estudios de Oficemen preveía cerrar 2018 con un incremento del 12% en la demanda doméstica. Ahora, con la obra pública prácticamente paralizada, estamos hablando de rebajar nuestras previsiones en cinco puntos porcentuales”, declara el presidente de la patronal, Jesús Ortiz.

“La débil recuperación de la construcción iniciada en 2017 en España depende de la edificación que, aunque crece a buen ritmo, lo hace desde unos valores absolutos aún muy escasos. De hecho, se produce la mitad de lo que debería ser lo normal y, además, se empiezan a dar algunos síntomas preocupantes en este sector”, añade Ortiz.

Por otro lado, subraya que, mientras la tasa de licitación está creciendo a un ritmo del 40%, la inversión en cambio se sitúa en torno al 10%, y la ejecución de obra pública consumida de cemento se encuentra estancada. “Una situación muy atípica comparada con lo vivido en otros periodos electorales”, explica el presidente de Oficemen.

Actualmente, la construcción de pisos supone el 28% de la demanda de cemento, frente al 22% de lo que representaba hace diez años. Por su parte, las grandes infraestructuras han perdido mucho peso. En 2008, la cifra superaba el 60% y ahora se sitúa en el 52%, ocho puntos porcentuales menos.

Oficemen alerta de que las fábricas de cemento instaladas en España están funcionando a la mitad de su capacidad, dado que su producción está “estancada” en los 20 millones de toneladas desde 2013. “Se mantiene, por tanto, la incertidumbre y la preocupación para nuestra industria”, concluye.

Ortiz denuncia además el elevado coste eléctrico que soportan las empresas -un 28% más alto que sus competidores-, y el precio de los derechos de emisión que se han multiplicado por tres desde enero, pues alcanzan casi los 25 euros por tonelada.

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