Monitor del Seguro

Normas de dentro y fuera del sector im­pac­tarán en el se­guro es­pañol

Un 2018 marcado por la regulación y la transformación digital

La in­dus­tria, a través de Unespa, cen­trará buena parte de sus es­fuerzos en la in­no­va­ción

Unespa
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El sector ase­gu­rador co­mienza 2018 a la es­pera de que se con­crete el cambio en el mo­delo de su­per­vi­sión. Está pre­visto que estas la­bores y las de re­gu­la­ción que ejerce la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) se se­gre­guen, en­car­gán­dose de la de su­per­vi­sión una nueva agen­cia, in­de­pen­diente del Ministerio de Economía y fi­nan­ciada, en prin­ci­pio, por las pro­pias ase­gu­ra­do­ras.

Un esquema similar al del Banco de España y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que la industria aseguradora lleva tiempo reclamando. Quizá lo logre en 2018.

En el ámbito regulatorio hay muchas más cosas a las que estar atento. Aunque a finales del año pasado la Comisión Europea (CE) propuso oficialmente retrasar unos meses la fecha de aplicación de la Directiva de Distribución (IDD), del 23 de febrero de 2018 al 1 de octubre, los Estados miembros mantienen la obligación de tener traspuesta esta regulación a los ordenamientos nacionales el 23 de febrero. Esta Directiva regula la venta de seguros, fija requisitos de información que deben recibir los clientes antes de la firma de los contratos, y establece normas de transparencia y de responsabilidad para los distribuidores.

Una gran carga de trabajo de la que se ha hablado mucho en el sector asegurador a lo largo de 2017. No hace ni dos meses Laura Duque, directora de Cumplimiento Normativo y Control Interno de Mutualidad de la Abogacía, comentaba respecto a un posible aplazamiento de la entrada en vigor de la IDD que aún si la CE cediera, como ha hecho, “los impactos son tan enormes que tampoco sería cuestión de echarse a dormir. Hay mucha tarea por delante”.

Además, el 1 de enero entrará en vigor el reglamento comunitario de Productos de Inversión Minoristas Empaquetados basados en Seguros para Particulares (Priips). Con él se busca mejorar la información de los consumidores al incorporar la obligación de aportar al cliente un nuevo modelo de nota informativa. El sector se queja de que este nuevo documento es muy difícil de elaborar.

La industria está también muy pendiente de la revisión de las cargas de capital para el cálculo del SCR (capital de solvencia obligatorio) en el marco de Solvencia II. Recientemente, el supervisor europeo (Eiopa) envió a la CE el primer listado de consejos para esa revisión. El seguro español pide que cuando se demuestre que la inversión es a largo plazo se exija un 22% de carga de capital frente al 39% e incluso el 49% de algunos activos. Y, por si acaso, a lo largo de 2017 en diferentes foros las aseguradoras también han recordado la importancia de que la deuda soberana siga exenta de carga de capital.

En algunos casos la nueva regulación llega del ámbito internacional, como la Norma Internacional de Información Financiera 17 (NIIF 17) sobre contratos de seguros. Desde Unespa ya han advertido de que los gastos de implementación serán importantes derivados especialmente de los cambios que acarreará en los sistemas y los procesos. No obstante, esta norma, que fue emitida por la Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) el 18 de mayo de 2017, no va a entrar en vigor hasta enero de 2021.

Hay un margen de 3 años; sin embargo, cuando entre en vigor no solo se aplicará a los contratos nuevos sino a todos, lo que implica un gran trabajo de preparación previo para las compañías. El objetivo último de la NIIF 17 es facilitar una mayor comparabilidad entre compañías y una mayor uniformidad entre entidades de diferentes países. En España se está buscando la mejor adaptación posible en el plan contable de las aseguradoras con el objetivo de acomodar la norma a las particularidades del seguro español y evitar volatilidades.

Fuera del ámbito estrictamente asegurador hay otras normas que van a afectar al sector. Entre ellas, el Reglamento de Protección de Datos, que entrará en vigor el 25 de mayo de 2018. Esta regulación modifica el tratamiento de los datos personales de los clientes y traslada a las compañías la responsabilidad de ser diligentes y crear los procesos para afrontar la responsabilidad del tratamiento de los datos. Hasta 20 millones de euros puede costar incumplir este Reglamento.

Además, se espera que en el primer semestre entre en vigor la nueva Ley Hipotecaria. Esta regulación cambiará muchas cosas, algunas de especial importancia para el sector. Entre otras, en la actualidad, los prestamistas pueden ofertar a sus clientes préstamos hipotecarios que lleven vinculados otros productos, como un seguro de Hogar o de Vida, sin ofertar la hipoteca por separado. Pero el Proyecto de Ley prohíbe las ventas vinculadas (que incluyen obligatoriamente otros productos) y respecto a las ventas combinadas se obliga al banco a presentar dos presupuestos: uno con los productos que se comercializan junto al préstamo, como los seguros, y otro sin ellos.

La regulación no es lo único que marcará el devenir de la industria aseguradora en los próximos meses. El sector está inmerso en su proceso de transformación digital. Según un reciente informe elaborado por ICEA (Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones) e Indra, 3 de cada 5 compañías han puesto en marcha iniciativas relacionadas con las nuevas tecnologías, como el Big Data, IoT (Internet de las Cosas), la Inteligencia Artificial (IA), el Machine Learning o el Blockchain.

En el lado negativo, se aprecia que no se está aprovechando lo suficiente el conocimiento Insurtech: solo el 4,5% de la muestra del estudio afirmó estar colaborando con estas firmas tecnológicas. El camino por recorrer es largo y las aseguradoras son conscientes de ello. Una prueba es el hecho de que en este 2018 la estrategia 'Estamos Seguros' de Unespa va a dedicar parte de sus trabajos a la innovación: se va a crear un Comité de Expertos y se va a realizar un estudio específico sobre qué campos de la actividad aseguradora pueden mejorar con las tecnologías Blockchain.

Otras tendencias que marcarán la evolución del seguro este año son, por ejemplo: el incremento del interés de las compañías por diversificar las inversiones para sortear el contexto de bajos tipos de interés, o la proliferación en el seguro de Vida de los productos en los que el riesgo lo asume el tomador, los conocidos como unit linked.

Tampoco hay que olvidar que el sector tiene también pendiente un proceso de consolidación que se está resistiendo a llegar, pero que parece necesario. Solo en la DGSFP hay registradas más de 220 compañías, muchas de ellas muy pequeñas. Como muestra, varios datos: de ese total, el 32% gana menos de un millón de euros, según las cifras de 2016 (últimas disponibles), y hay otro 11,6% que está en números rojos.

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