OPINIÓN

Los retos de la Unión Europea para 2018

Brexit, eje fran­co-a­le­mán, elec­ciones en Italia y España mar­carán la agenda, orien­tada a aplicar el Libro Blanco

Integración europea
Integración europea

A fi­nales del pa­sado año como miembro del TEAM EUROPE, or­ga­nismo de con­fe­ren­ciantes de la Comisión Europea, nos ex­pu­sieron en Bruselas los grandes retos de fu­turo para la Unión Europea. La apli­ca­ción del Libro Blanco, sobre todo en sus as­pectos de po­lí­tica so­cial, la in­ver­sión pú­blica, el Fondo Europeo de Inversiones Exteriores – con des­tino a países que ge­neran in­mi­gra­ción –, la re­dis­tri­bu­ción y ar­mo­ni­za­ción fis­cal, clave de la Unión Monetaria y es­ta­bi­lidad del euro, además de una po­lí­tica común de de­fensa, forman el pa­quete co­mu­ni­tario con vistas al ho­ri­zonte del 2025.

Sin embargo, existen otros retos políticos que condicionaran 2018, el año en que se cumplirá ya una década del inicio de la crisis económica, más o menos superada de forma desigual entre los países de la UE.

En 2018 asistiremos a la consolidación de la presidencia francesa de Emmanuel Macron – cuyos ajustes económico-sociales están por iniciar – y los equilibrios en el gobierno de coalición de Angela Merkel, en su tercer mandato. De todo ello dependerá la fortaleza del eje franco-alemán sobre el que continúa girando la Unión Europea. Con la incógnita añadida de las próximas elecciones generales en Italia, donde el euro barómetro de apoyo a la UE registra una fuerte revalorización frente al dólar y donde pueden ganar los partidos, cuando menos, euroescépticos.

Y, por descontando, 2018 será el año de las negociaciones del Brexit, de consecuencias todavía difíciles de calcular, tanto para la propia Unión Europea como, sobre todo, para el Reino Unido. Unas negociaciones que deberían concluir en otoño para que el divorcio sea efectivo a partir del primer trimestre de 2019. Sin embargo, pesan muchas dudas sobre el Brexit. Sobre todo después que Teresa May perdiese la votación según la cual la última palabra la tendrá el Parlamento del Reino Unido.

El Brexit abre de nuevo el tema de Escocia – que organizó y perdió un referéndum pro independentista en septiembre de 2014 – que podría plantearse cuál será su futura relación con la UE. De nuevo aparecen voces favorables a un nuevo referéndum que esta vez pasaría por si desean continuar, o no como reza el Brexit, como miembros de la UE.

En relación con España, dentro de la UE, continúan las buenas perspectivas de crecimiento del PIB, aunque le superan otros países de la UE, pero sigue pesando el déficit público, dos puntos por encima de la media comunitaria. Sin olvidar que el gobierno de Mariano Rajoy, que cuenta con el apoyo oficial de la UE, no ha podido evitar el intento de internacionalización del tema planteado por los partidos pro independentistas en Cataluña. La fuga de Puigdemont ha intentado perjudicar la imagen de España en la UE, sobre todo por la insistencia de negociar políticamente el conflicto. Y, el año 2018, debería aportar soluciones porque lo último que desea la UE es añadir un nuevo problema a los muchos que ya tiene cara un futuro.

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