OPINIÓN

Irán da por superada la revuelta social

Rouhani se acerca a Macron para que le ayude a ase­gurar la paz in­te­rior y hacer ne­go­cios

Investigación nuclear en Iran
Investigación nuclear en Iran

Lo lla­ma­tivo de la se­mana de pro­testas so­ciales en las ca­lles de Irán contra la po­lí­tica eco­nó­mica del go­bierno es que co­men­zaron en la ciudad de Mahsad, la pa­tria chica de su con­trin­cante en las elec­ciones pre­si­den­ciales del pa­sado año, el ul­tra­con­ser­vador Ibrahim Raisi, y aunque se han ex­ten­dido por otras po­bla­cio­nes, no han sido muy mul­ti­tu­di­na­rias. En el an­te­rior pe­riodo de agi­ta­cio­nes, en 2009, las pro­testas fueron ma­si­vas, aunque solo se pro­du­jeron en Teherán.

El jefe de la todopoderosa Guardia Revolucionaria, general Mohamed Ali Jafari, aseguró el miércoles día 3 que ya se había puesto fin a “la sedición”, y que en las revueltas sólo habían intervenido unos 15.000 individuos en algunas ciudades. Esta descripción de los hechos puede que no case con la aparente alarma con que han sido contemplados en Turquía. Mevlut Cavusoglu, su ministro de exteriores, hizo comentarios este miércoles que parecen desproporcionados para un asunto que en Irán se quiere presentar como menor y transitorio. Cavusoglu se unió a la crítica oficial iraní de las protestas, denunciando a Washington e Israel como inspiradores.

El desafío de las protestas, cuya represión ha causado al menos 21víctimas mortales, ha sido tomado por el gobierno de Rouhani como oportunidad para la introspección. “Nos invitan – dijo - a poner de manifiesto nuestros problemas y darles solución”. El presidente reconoció que “no todas las protestas están inspiradas por elementos extranjeros”, sino también por los problemas económicos de la gente.

Aunque la economía creció en el último año del calendario iraní al 6%, la inflación lo hizo al 8%, mermando el poder adquisitivo de la población. Hay además tres millones de parados, sobre todo jóvenes. El gobierno alega que entre 2007 y 2013 la economía no creció, debido a las sanciones de tipo financiero y comercial de las grandes potencias por el programa de desarrollo de armas nucleares iraní, que por fin fue frenado cuando Teherán firmó el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA en sus siglas en inglés) para mantener a Irán bajo la supervisión de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, de 31 de julio de 2015, impidiéndole el desarrollo de armas nucleares.

La Agencia ha certificado hasta ahora su cumplimiento por Irán, por lo que Teherán está en condiciones de declarar: “abierto por negocios”.

Quizás sea esa potencial mejora de la economía lo que ha aconsejado a todas las fuerzas político-sociales adoptar una actitud contenida respecto de la represión de las protestas. Rouhani, que renovaba el mando presidencial, obtuvo en las elecciones del 19 de mayo de 2017 el 57% de los votos, frente al 38% de Raisi. Éste es una figura que se asocia en el imaginario popular con la política ‘numantina’ frente a las sanciones de las grandes potencias, que tan lastimosas consecuencias tuvo para la economía y por lo tanto para el empleo.

Raisi había conducido una campaña extremadamente populista: proponía que los ingresos por los hidrocarburos fuesen distribuidos en mano entre la población. El éxito de Rouhani fue importante por otra razón: por la oportunidad que tendrá de influir en la elección del próximo líder supremo, cuando el actual titular, Alí Jamenei, fallezca, lo que no es impensable que ocurra bajo su mandato.

De los países garantes del JCPOA, Francia parece haberse adelantado a aprovechar las oportunidades. A principios de julio pasado, la firma petrolífera Total cerró, junto con la china Compañía Nacional del Petróleo y la National Iranian Oil Co., un contrato para la explotación de la fase 11 del yacimiento de gas Pars, el mayor del mundo, y sobre el cual algunos países árabes vecinos también tienen derechos. El ministerio de Energía estima las necesidades de capital de Irán para poner esa industria a pleno rendimiento en $200.000 millones, lo que permitiría alcanzar una producción de 6.000.000 b/d.

Rouhani espera que París le corresponda. El pasado martes telefoneó al presidente Macron para pedirle que cerrase la delegación de la marxista Organización Jalk de Muyaidines, que él considera está detrás de las recientes protestas. Y como conveniente aunque indirecto halago a la Guardia Revolucionaria, Macron elogió a su rama de combate, la Fuerza al-Quds, por el éxito en aniquilar al Estado Islámico en Siria.

Mientras la Guardia Revolucionaria muestra una actitud militante frente a la mayoría de los países árabes del Golfo, Rouhani trata de mostrarse pacificador. Con el fin de jugar ese papel con sus vecinos, visitó recientemente Kuwait y Oman, mientras que la GR se ha mostrado muy beligerante en la guerra civil del Yemen, contra los intereses de Arabia Saudita.

No obstante, el principal problema de Irán no está en la región del Golfo sino en el interior de su propio territorio; según el ministro del Interior, hay regiones del país donde el índice de paro es del 60% de la población en edad laboral. Lo disturbios han sido un aviso.

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