La com­pra­venta de ac­ciones no tiene re­ten­ción, pero a cambio hay que tri­bu­tarla

Las comisiones ahogan las plusvalías reales en Bolsa

Para una ope­ra­ción de 10.000 euros hay que pagar a 62,5 euros al margen de si se gana o no

Bancos en la Bolsa
Comisiones en la Bolsa.

Las plus­va­lías en bolsa es la di­fe­rencia po­si­tiva entre el precio de la compra y la venta de las ac­cio­nes. Pero nunca re­fleja la realidad sobre el di­nero que va a parar a la cuenta co­rriente de los in­ver­so­res. Por un lado, hay que des­contar todas las co­mi­siones y gastos de ges­tión o man­te­ni­miento que con­llevan cada una de las ope­ra­cio­nes. Y por otra parte, el tra­ta­miento fiscal de estos mo­vi­mien­tos. Su suma, a ve­ces, con­vierte en di­sua­soria la in­ver­sión.

Como consecuencia de ambas operaciones, se llegará a la conclusión de que los beneficios no son netos, sino que por el contrario son brutos ya que habrá que descontar una serie de gastos para encontrarse al final con el beneficio real de las operaciones realizadas en los mercados financieros.

El primer recorte que tendrán que afrontar los usuarios es el derivado por las operaciones de compraventa en la bolsa española. No solamente proceden de una única fuente de gastos, sino de varias. Además, buena parte de las comisiones afectarán por partida doble, tanto en la compra como venta. La más importante es la que tiene que ver con los costes de intermediación. Son los que cobran las entidades financieras con las que se realizan las operaciones.

No hay unas tarifas fijas, sino que dependen de cada intermediario que tendrán que publicar sus tarifas y remitirlas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Oscilan entre un 0,20 % y 0,40 % sobre el importe efectivo de cada operación. Es decir, para una inversión de 100.000 euros tendrá un desembolso medio de 300 euros y que tendrá que aplicarse dos veces, en el momento de la compra y venta de las acciones. De todas formas, estos márgenes comerciales pueden verse reducidos por medio de los intermediarios digitales que cuentan en estos momentos con las mejores ofertas para operar en los mercados financieros.

Los cánones de liquidación es otro de los gastos fijos que conlleva cualquier operación en bolsa. Se trata de una tasa fija que aplican los intermediarios financiaros del 0,0026 % sobre el importe de la operación. Con un mínimo de 0,10 euros y una cuantía máxima de 3,50 euros. Supondrá un coste insignificante pero que será obligatorio ejecutar en todos los movimientos en los mercados de renta variable. A ello habrá que añadir los cánones de la bolsa española y de la que es ajena los bancos encargados de realizar la operación. Se aplica por tramos, 1,10 euros para operaciones inferiores a 300 euros y un máximo de 13,40 euros para los importes que superen 140.000 euros. Por último, también está presente una comisión denominada como de custodia. Es la más baja de todas y su cuantía oscila entre 3 y 9 euros por valor al año aproximadamente.

El gasto medio de una compraventa de acciones (por valor de 100.000 euros) representará un cargo final a cuenta en torno a 625 euros. Se descontará de las plusvalías generadas en las operaciones realizadas. No obstante, no será el único desembolso que deberán afrontar los inversores ya que el tratamiento fiscal de esta inversión también generará un gasto obligatorio. No porque tengan retención, que no la tiene, sino porque hay que tributarlas en la declaración de la renta.

Las ganancias patrimoniales, que se produce cuando el precio de las ventas es superior al de las adquisiciones, tributan como rentas del ahorro en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Pero no siempre de la misma manera ya que le es aplicado un tipo impositivo que oscila entre el 19 % y 23 %. A través de diferentes tramos que irán en función de las plusvalías generadas durante un mismo año. De esta manera, las ganancias hasta 6.000 euros tributarán al mínimo, al 19 %; entre 6.000 y 24.000 euros al 23 % y en la franja máxima, a partir de 24.000 euros, tendrán una imposición del 24 %. No obstante, hay una pequeña diferencia en su tributación y es que esta no se producirá en el momento de la venta. Sino que por el contrario, habrá que abonarlas al realizar la declaración de la renta del próximo año.

Como consecuencia de todos de estos costes fijo, la operación cuantificada anteriormente generará un desembolso cercano a 3.000 euros para unas plusvalías de 10.000 euros. Con lo que al final el beneficio neto de la operación en bolsa será de tan solo 7.000. Es decir un 30 % menos del dinero ganado en los mercados financieros.

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