Monitor de Infraestructuras

El fu­turo Real Decreto ge­nera in­se­gu­ridad ju­rí­dica para las nuevas in­ver­siones

Gobierno, regulador y eléctricas, a años luz de entenderse

La CNMC apoya a Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa para ce­rrar cen­trales de carbón

Resultados: Marín Quemada, CNMC
Resultados: CNMC

El Ministerio de Energía, eléc­tricas y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se en­cuen­tran ante un serio di­lema sobre el cierre de cen­trales eléc­tricas -nucleares y de carbón bá­si­ca­mente- en el que no se ponen de acuerdo. Mantienen pos­turas di­ver­gentes sin que, por el mo­mento, haya ningún grado de con­senso. Gobierno y or­ga­nismo re­gu­lador vuelven a en­fren­tarse ante un Proyecto de Real Decreto que ya tiene al sector en con­tra.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, ha vuelto a levantar el hacha de guerra -esta vez en la ciudad suiza de Davos- para reivindicar ante los grandes estamentos económicos mundiales su apuesta por la descarbonización y la libertad para poder decidir si cierra o no sus centrales de carbón.

Una opción a la que el Gobierno se opone tajantemente por temor a que se pueda poner en peligro la seguridad del suministro eléctrico y sobre la que la CNMC considera, en cambio, que podría tenerse en cuenta, ya que existe exceso de capacidad en el mix energético actual, aunque pide que el tema sea abordado sin precipitación. “El sistema español tiene un exceso de capacidad y podría prescindir de una parte importante de sus centrales de carbón”, señala en el informe emitido.

Discrepancias de la CNMC

El organismo regulador que preside José María Marín Quemada no está en total desacuerdo con el titular de Energía, Álvaro Nadal, pero muestra una vez más ciertas discrepancias. En el informe que la CNMC ha elaborado sobre el Proyecto de Real Decreto del Ministerio de Energía que autoriza el cierre de centrales, subraya que el tema “debe abordarse sin precipitación y de forma global”, incluyendo la revisión de los procedimientos del inicio de la actividad, de la hibernación y del cierre definitivo de determinadas instalaciones de carbón y nucleares.

En la actualidad, el artículo 53 de la Ley del Sector Eléctrico establece que las empresas eléctricas tienen que pedir autorización al Ministerio si quiere cerrar una central. Ese cierre está condicionado a que no se ponga en peligro la seguridad del suministro eléctrico en España. En cambio, el Real Decreto que plantea el Ministerio de Energía añade ahora criterios adicionales al de seguridad, tales como que no afecte negativamente a los precios, a la competencia, al suministro de materias primas y a los objetivos de planificación.

La CNMC recuerda que el sistema eléctrico español “no presenta problemas de seguridad de suministro en el medio y largo plazo, sino todo lo contrario”, señala y añade: “en el peor escenario -con una punta de demanda de 46.000 MW y baja generación-, se podría prescindir de una parte significativa del parque de carbón existente”.

En su informe, la Comisión considera además que los nuevos criterios que plantea el Ministerio en su Proyecto de Real Decreto “no están suficientemente desarrollados ni previstos en la normativa vigente”, por lo que rechaza el endurecimiento que se pretende hacer a la hora de autorizar el cierre de centrales de generación eléctrica. La CNMC insiste en que el Proyecto confiere al Ministerio un “excesivo” margen de discrecionalidad y estima que “crean inseguridad jurídica para las nuevas inversiones, pudiendo resultar contraproducentes para la competencia en el sector eléctrico”.

La CNMC piensa en su argumentario que, para evaluar el impacto de cierre de centrales en el sistema eléctrico, es necesario revisar el marco normativo de forma global: metodología de seguridad de suministro, hibernación de centrales, mecanismo de pagos por capacidad y el procedimiento de autorización de nuevas instalaciones.

Posturas totalmente divergentes

La situación se plantea ciertamente complicada, ya que las tres partes mantienen posturas un tanto divergentes. El titular de Energía, Álvaro Nadal, no está dispuesto a ceder a las presiones de las eléctricas de cerrar las centrales de carbón y dejar la puerta abierta también a que puedan clausurarse las centrales nucleares a medida que cumplan sus años de vida. El parque nuclear comienza a estar entrado en años y sus centrales van a necesitar que se revise el periodo de vida útil.

Además, desde el Ministerio se piensa que hacer una apuesta casi total por las energías renovables “es demasiado arriesgado”, ya que puede provocar que se disparen en ciertos momentos el precio de la electricidad.

Nadal comparece este miércoles ante la Comisión de Energía para explicar precisamente la evolución de los precios de la electricidad en 2017, que volvieron a dispararse y a encarecer el recibo de la luz. El ministro de Energía sostiene que cerrar las centrales de carbón provocará que las tarifas eléctricas suban más de un 15%, pero deberá dejar claro si la CNMC, el organismo regulador del sistema, con competencias en la materia, está equivocado cuando afirma que se podría prescindir de una parte importante de las centrales de carbón que hay en España.

Iberdrola ha solicitado al Ministerio de Energía permiso para cerrar las dos centrales de carbón que todavía tiene operativas en España, en Lada (Asturias) y Velilla (Palencia), con una potencia con junta de 874 megavatios. Aparte de Iberdrola, Endesa ha anunciado también que quiere cerrar sus centrales de carbón de Compostilla (León) y Teruel antes de junio de 2020. Igualmente, Gas Natural Fenosa se ha comprometido a un “cese paulatino” de la actividad en su central térmica de Anllares hasta 2019.

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