ANÁLISIS

Elena Salgado no llamaba por teléfono, pero escribía cartas

La co­mi­sión de la crisis fi­nan­ciera es­pera ahora la 'bomba Guindos'

de_guindos_salgado
Guidos seguirá a Salgado.

Quien quiera co­nocer cómo se fra­guó, evo­lu­cionó y so­lu­cionó la peor crisis fi­nan­ciera es­pañola que co­no­cemos no puede sos­layar las com­pa­re­cen­cias en la co­mi­sión del Congreso de los Diputados que la in­ves­tiga de los ex­vi­ce­pre­si­dentes eco­nó­micos Rodrigo Rato, Pedro Solbes y Elena Salgado.

Tras lo rompedor de las declaraciones de los tres, cada uno a su manera, miembros de la Comisión alertaban de la bomba que lanzará el martes de la próxima semana el ministro de Economía, Luis de Guindos. Quedamos a la espera.

Mientras tanto conviene puntualizar algunas de las reflexiones que ha realizado la última en comparecer. La sustituta de Pedro Solbes en el Gobierno, Elena Salgado, quien fuera durante dos años y medio, desde el 2009 al 2011, la encargada de hacer frente a la crisis.

Solbes le guarda un cierto rencor porque piensa que él tuvo que salir del Gobierno en cuanto Zapatero encontró una persona dispuesta a asumir todas las ocurrencias que se le ocurrían y a las que él se negaba.

Salgado ha admitido en su comparecencia errores, pero sobre todo ha puesto el énfasis en los éxitos hasta el punto de decir que salvó a España no solo de una crisis, sino de su propia disolución. No es una exageración. Su frase textual es que el objetivo de sus medidas fue “proteger a España de un rescate que habría tenido efectos desastrosos para la población y comprometido nuestro futuro como país”.

¿Por qué estaba comprometido nuestro futuro como país? ¿Qué sabe que no ha dicho? Nadie se lo preguntó. También fue muy tajante al decir que ella no llamó a nadie por teléfono para que nadie comprara acciones de Bankia. Ella asegura que quien lo haya dicho no es que falte a la verdad es que miente simple y llanamente.

Puede ser que ella no llamara a nadie para influir en la salida a bolsa de Bankia. Pero lo que sí que hizo fue escribir.

El 9 de febrero del 2011 le enviaba una carta a Isidre Fainé en estos términos.

“Estimado Isidre,

Me dirijo a ti en relación con el Plan del Gobierno para el reforzamiento del Sector Financiero, diseñado, como sabes, con los objetivos prioritarios de recuperar la confianza de los mercados en la solidez de nuestra economía, en la credibilidad de nuestras entidades financieras y facilitar la financiación de estas, garantizando la canalización del crédito a la economía real y, con ello, el crecimiento y el empleo.

Nuestra intención es establecer, con carácter inmediato, y con el fin de despejar cualquier duda que pudieran albergar aún los inversores, un requerimiento mínimo de capital principal que adelanta los requisitos esenciales de capital establecidos en Basilea III”.

Y atención al tercer párrafo de la carta.

“Este nivel mínimo de capital principal se situará en el 8 % con carácter general, y será del 10 % para aquellas entidades de crédito que no coticen o no tengan una presencia en su capital de al menos el 20 % de inversores privados, y que además hayan presentado durante el trimestre anterior una dependencia media superior al 20 % de su crédito a la clientela en financiación mayor4ista neta de activos líquidos. Esto último se justifica dada la importancia que este tip0o de entidades mantengan confianza plena de sus inversores a la hora de acceder a financiación mayorista incluso en circunstancias adversas”.

No queda duda la presión a la que somete a las entidades que no estén en bolsa, pues les penaliza nada menos que con dos puntos porcentuales a quien no lo haga.

Para que no quede duda de que la responsabilidad de la decisión es ella el siguiente párrafo dando órdenes al Banco de España es también esclarecedor.

“Nuestra intención es solicitar al Banco de España que determine, una vez aprobados los nuevos requisitos de capital, la situación de capitalización de acuerdo con la nueva normativa a partir de los estados financieros de las entidades a final del año 2010 y, en su caso, las cantidades máximas de recapitalización previstas para cada una de ellas. Las entidades deberán después presentar al Banco de España para su aprobación un plan detallando cómo esperan cumplir la nueva normativa. Finalmente el Banco de España evaluará en el mes de Septiembre el cumplimiento de dicho plan por cada entidad”.

Recuerdan todo el calendario del proceso de fusiones frías en el que estaba implicada Caja Madrid.

Cuando se escriben cartas no hace falta llamar por teléfono.

Artículos relacionados