La de­manda es muy ele­vada en las pri­meras ope­ra­ciones del año y per­mite pre­cios com­pe­ti­tivos

La banca emite a manos llenas en 2018 con el aval de unas expectativas mucho mejores

Las en­ti­dades ace­leran ante la in­mi­nente re­ti­rada de es­tí­mulos por parte del BCE

Jordi Gual y Gonzalo Gortázar, CaixaBank.
Jordi Gual y Gonzalo Gortázar, CaixaBank.

La banca es­pañola no ha tar­dado en po­nerse manos a la obra en 2018 para llenar su zu­rrón de li­quidez en un año de­ci­sivo. A la es­pera de que el Banco Central Europeo (BCE) em­piece a re­ducir las com­pras de deuda men­suales desde 60.000 hasta 30.000 mi­llones de eu­ros, la gran banca na­cional quiere sacar todo el par­tido a un es­ce­nario que to­davía es muy fa­vo­rable para fi­nan­ciarse a tipos de in­terés muy atrac­tivos y por im­portes sig­ni­fi­ca­ti­vos.

Las primeras operaciones del año así lo atestiguan. Banco Santander ha emitido 1.250 millones de euros en deuda senior ‘non preferred’ a siete años a un precio de 60 puntos sobre el ‘midswap’. Un precio muy competitivo gracias a la fuerte demanda de títulos recibida, que alcanzó los 2.250 millones de euros. Y CaixaBank abrió el mercado en 2018 vendiendo 1.000 millones en cédulas hipotecarias con vencimiento en 10 años a 22 puntos sobre el ‘midswap’.

La entidad catalana ha vuelto a salir al mercado esta semana con la colocación de otros 1.000 millones, esta vez en bonos senior preferentes. Los ha hecho con una demanda que más que ha doblado la oferta, una situación que ya es habitual en cada operación de un banco español.

Por lo tanto, los grandes transatlánticos financieros han empezado muy pronto a recabar el apoyo de los inversores con dos grandes objetivos. El primero es renovar su ‘stock’ de deuda en un 2018 en el que afrontan vencimientos de deuda de más de 35.000 millones de euros. Son precisamente Santander y CaixaBank las dos entidades que más vencimientos tienen por delante, de unos 20.000 y 5.000 millones de euros respectivamente, y las más madrugadoras a la hora de salir a buscar liquidez.

El objetivo de los bancos nacionales es aprovechar las favorables condiciones de mercado para adaptar su cartera de deuda a los nuevos requerimientos de los supervisores. Éstos pasan fundamentalmente porque el sector active todos los mecanismos para que una entidad pueda rescatarse a sí misma sin necesidad de recurrir al dinero público. Para ello necesitan conseguir recursos de activos con capacidad de absorción de pérdidas.

La deuda subordinada, la deuda senior no preferente y los bonos contingentes convertibles son las nuevas estrellas en la oferta de deuda de la banca, que en estos momentos cuenta con el apoyo del mercado. La previsión del final de los tipos al 0% a partir de 2019 cambia las expectativas para el sector. Con el precio del dinero más alto, sus posibilidades de generar negocio se dispararán desde los actuales niveles, que son muy deprimentes.

En este nuevo escenario, los inversores con más proclives a aceptar la compra de deuda de mayor exposición (por ejemplo, los bonos contingentes convertibles sólo se sitúan por encima de la acciones en el orden de cobro si una entidad es intervenida) emitida por el sector. Pero a favor de la banca española juegan también los precedentes más inmediatos. Prácticamente todas las emisiones lanzadas en 2017 están dando rendimiento positivos a los inversores, con ganancias incluso de doble dígito.

Con tantas buenas cartas en la mano, las primeras emisiones de 2018 tendrán continuidad. “El entorno es muy propicio y hay que aprovecharlo”, señalan fuentes bancarias que recuerdan que en estos momentos hay mucho apetito inversor por los bonos de entidades europeas muy solventes. Tanto los ‘cocos’ como la deuda subordinada volverán a ser los activos estrella de un año que la banca quieren terminar con los deberes hechos antes de la tan esperada subida de tipos.

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